Pasaron unos días desde que Cherry Bomb se había quedado en el hotel y parecía mejorar. Ángel participaba más en las actividades e incluso Adam parecía más atento a lo que se hacía en el hotel. Pero aquella mañana, Alastor y Lucifer tenían planes que no podían ser interrumpidos.
- ¡Papá, Al! ¿Venís con nosotros a la actividad de hoy? - Preguntó Charlie antes de salir con los diez pecadores que se llevaba para la actividad.
- No querida, tu padre me hizo una promesa hace unas semanas y hoy va a cumplirla - declaró Alastor, contento.
- ¿Lucifer? ¿Has hecho un trato con Alastor? - Interrogó Vaggie preocupada a su suegro, aunque Alastor ya era parte del hotel, seguía siendo alguien preocupado solo en sus intereses. El grupo de diez pecadores que ella llevaba se giraron expectantes.
- No ese tipo de tratos - aclaró Lucifer antes de acercarse a ambas chicas - lo quiero mucho, pero ni loco vendo mi alma - se alejó de las chicas mientras miraba a los pecadores de la sala -. Hicimos un trato de palabra, creo que es suficiente.
- ¿De palabra o de lengua? - Preguntó Ángel mientras estaba sentado en el bar junto a Cherry y Husk. Una estática de parte de Alastor provocó la risa de los dos primeros, pero un temblor en el gato.
Charlie, Vaggie y el grupo de pecadores se fueron a la actividad, y Alastor y Lucifer subieron al cuarto del primero para abrir el portal.
- Te aviso, la Tierra ha cambiado mucho desde que estás allí - informó Lucifer -. Vamos a ir a Nueva Orleans.
- ¿Nueva Orleans? - Preguntó en voz alta Alastor, reconociendo al instante su antiguo hogar y dándose cuenta de que Lucifer lo recordaba - Te acordaste.
- Como no hacerlo, estas todo el día diciéndolo - se excusó Lucifer.
- Luci - el rey se giró mientras invocaba un libro parecido al Grimorio de Stolas - solo te lo dije una vez, hace más de una semana.
- Bueno, ¡tengo buena memoria! - Intentó zafarse antes de decir una especie de conjuro en un idioma raro para abrir el portal -. Tu primero - invitó Alastor, quien aceptó y cruzó el portal para que Lucifer lo hiciera más tarde, llevándose el libro con él.
Cuando llegaron, aparecieron en un callejón, Alastor iba a ir hacia la calle, pero Lucifer lo detuvo:
- ¿Tú te drogas o qué? - Le preguntó retóricamente mientras lo cogía del saco rojo que llevaba siempre puesto - tenemos que cambiarnos a humanos. ¿Cómo crees que se quedará la gente al verte?
- Me ofendes, teniendo en cuenta que tú eres Satanás y yo solo un pecador - respondió Alastor triunfante.
- Tú das más miedo - fue la única afirmación que hizo Lucifer antes de hacer un chasquido y cambiar toda su apariencia. Su piel se volvió menos pálida y sus mejillas rojas notorias desaparecieron. Su pelo siguió siendo igual de desordenado, su ropa siguió siendo la misma y quedó con la misma altura.
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