26. Ira

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Charlie se despertó, o más bien, salió de la cama, porque había estado llorando toda la noche y no había dormido. Cuando llegó a la cocina, se sobresaltó al no ver a Alastor, él siempre se levantaba primero y era raro que no estuviese allí. Intentó ignorarlo y nada más ver a uno de sus huéspedes, les avisó que hoy no había actividad.

- De verdad que lo siento, pero creo que hoy no estamos para hacer actividades - le dijo entre bostezos, el pecador asintió y fue a avisar al resto de los huéspedes del hotel. 

Pasaron algunas horas y todos ya estaban despiertos, querían hablar con Alastor para tener una explicación, una muy seria. Pero el demonio no salía de su cuarto y al final Ángel tuvo que subir a buscarlo. 

- ¡Alastor! ¡Baja ya! ¡Charlie quiere hablar contigo! - Le gritaba mientras aporreaba la puerta con intensidad, pero sin recibir respuesta. Al final, abrió él solo la puerta.

Dentro se encontró a Alastor tumbado en la cama, no parecía moverse ni respirar. Así que Ángel cogió un pato que había en una cómoda para tirarselo. Cuando Alastor recivió el golpe, se giró y empezó a tener interferencias.

- ¡No toques eso! - Le grito mientras sacaba sus tentáculos. 

- Está bien, relájate - intentó calmarle mientras esquivaba los tentáculos con algo de habilidad por las miles de veces que aquellos chismes le habían atacado -. Charlie quiere hablar contigo, es serio.

- No voy a bajar - le informó mientras cogía el pato y lo colocaba en su sitio.

- ¡Alastor, tienes que bajar! Charlie parecía muy enfadada - reprochaba mientras se acercaba -. Vaya, ¿eso son ojeras y ojos llorosos? Sabes qué, no me importa, pero tienes que bajar ya. 

- No voy a bajar - repitió mientras se dejaba caer en la cama.

Ángel se rindió y salió de la habitación. Cuando llegó a la entrada, Charlie lo esperaba junto a Vaggie, que intentaba calmarla. Cuando se fijó que Alastor no bajaba, sacó sus cuernos y fue dejando pequeñas llamas a cada paso. 

En cuanto llegó a la puerta de la habitación de Alastor, la rompio con fuerza, sobresaltando a Alastor, quien se levantó de la cama de golpe. Charlie se acercó y agarró a Alastor por el saco, elevandose un poco del suelo mientras pequeñas llamas salían se sus botas.

- ¡Tú, pequeña mierda, me vas a decir a qué mierda se refería mi padre ayer, porque sé que estás metido en el ajo! - Decía mientras lo agitaba dramáticamente, Alastor quería responder con otro ataque, pero al verla vio el vivo reflejo de su padre y dejó que Charlie le sacudiera. 

De un momento a otro, Vaggie, Ángel y Emily aparecieron por la puerta, intentando frenar a Charlie.

- ¡Charlie espera! -  Le decía Ángel mientras trataba de alejarla con todas sus fuerzas de Alastor.

- ¡Y una mierda, se merece que le parta la puta cara! - Le decía mientras intenaba pegarle. Esperó algún tipo de reacción, alguna defensa, pero Alastor solo sonreía mientras que caían lágrimas de sus ojos. Charlie lo soltó al suelo de la impotencia - . No sé que te pasa, pero sigo queriendo saber a que se refería mi padre ayer con que Lilith bajaría a matarlo.

- Tu padre y yo estabamos un día en la cocina cuando apareció Dios - la cara de Emily al fondo empezó a ser de confusión - nos dijo que Lilith quería bajar y matar a todo el mundo, incluído tu padre... Pero a tí no - termino mientras se aseguraba de no sangrar.

Charlie le miró, en su cara no había ninguna sonrisa. Ahora que se daba cuenta de que a Alastor tampoco había sonreido ayer cuando su padre se había ido, estaba arrepentido, o almenos lo parecía, ya no se podía fiar de él. 

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora