2. Luna de miel en la Tierra

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Después de estar algunos días en la isla, disfrutando del buen tiempo y la desconexión, Lucifer y Alastor decidieron usar el regalo de Azrael y aquella mañana, con unas maletas ya preparadas, Lucifer hizo un circulo de hechizos que ponía en el vale de su hermano y un portal con toques negros y blancos se abrió. 

-- ¿Listo? -- Preguntó Lucifer mientras se giraba a ver a Alastor. 

Este llevaba dos pequeñas maletas y el resto de cosas detrás suya, lista para que algún criado las llevara de vuelta al castillo. 

Alastor asiente y ambos cruzan el portal, encontrandose dentro de otra habitación de hotel, de hecho, otra suite de primera, pero con una apariencia humana que no habían configurado. Alastor tenía su apariencia de vivo y su traje común, mientras que Lucifer llevaba una muy parecida a su imagen normal, pero con un tono de piel más vivo y los ojos azules como cuando aún estaba en el cielo. 

-- Tu hermano se lo ha trabajado... -- Admite Alastor mirando la habitación y haciendole ascos a cualquier aparato moderno que encontrara. 

Mientras Lucifer investigaba todo el lugar, encuentra dos carnets junto a una pequeña nota, firmada por su hermano. En ella les decía que había reservado una vida especialmente para ellos como humanos, y que siempre que le pidieran permiso, podrían utilizarla, porque al igual que el resto de sus hermanos, Azrael siempre tenía aquello preparado por si la circustancia lo requería, y ahora que Alastor era uno más tenía el suyo propio. 

-- Pues Azrael tampoco a sido demasiado original con los nombres, nos llamamos igual -- Enseña Alastor a Lucifer. 

-- Salgamos a explorar -- Aconseja el rey. Con más tranquilidad que la vez anterior, al menos. 

Cuando ambos salieron de la suite y pasaron por recepción, la mujer que estaba allí les pidió que tuvieran un buen día. Ninguno de los dos entendía la amabilidad de aquella mujer hasta que vieron un enorme cartel en medio de la calle con la cara de Lucifer estampada, parecía que la idea de Azrael fue hacerle un hombre del mundo de la moda, de los más importantes al parecer.  

-- ¿Qué quieres ver primero? -- Preguntó Alastor, que se fijaba en todo su alrrededor, no estaban en su hogar y por una vez que podía, quería ver mundo.

Ambos fueron directos a una enorme estructura de metal que algunos de por allí llamaban la Torre Eiffel. Ambos la subieron sin cansarse porque, además de que aún recordaban los entrenamientos de Carmila, los poderes de Dios parecían hacer que el cansancio no pudiera ocurrir en su organimo. Llegaron a la cima y admiraron el paisaje, gente que los había visto subir se sorprendieron por la rapidez y la tranquilidad con la que habían llegado y se asustaron cuando vieron a Lucifer balancearse en una barandilla, y les preocupaba más la nula reacción de Alastor. 


Mientras, Joel escuchó como le volvían a bajar la comida, era el quinto guardia diferente en una semana porque a los demás ya los había herido, pero el que tenía delante era diferente, era una imp de pelo largo y liso, más bien de color negro azulado. 

-- Toma -- Su voz era seria y cruda y le tiró la comida impasiva. 

-- Joder... Que amabilidad... -- Se quejó Joel mientras cogía la comida. 

La imp le respondió con una mirada fría y llena de asco. 

-- ¿Tú eres Joel, verdad? -- Este primero asiente --. Tienes suerte de que no pueda entrar en esa celda y partirte la cara, porque te rompería la nariz. 

-- ¿Tú? No me hagas reír, hasta dentro del infierno sois de una clase baja. Tan solo eres una carga, como los querubines en el cielo. Tu función es llenar el infierno. 

La imp pega, con el puño cerrado, un golpe contra los barrotes, y los hace temblar ligeramente. 

-- Muerete, Joel. Hazle un favor a todo el mundo y muerete ya. Vivirás aquí para siempre, no te quedará otra. 

Joel se ríe de la imp en su cara y cuando esta se va, hecha una furia. 


Aquella noche, Alastor y Lucifer estaban cenando en un restaurante de alta calidad, Alastor estaba disfrutando por fin de algo comestible y no comida carísima del infierno, que parecía más un castigo que comida real. 

-- Creo que prefiero el Chlouthorp... -- Se queja el rey mientras aparta un plato de ostras. 

-- ¿En serio? ¡Pero si soy una delicia! -- Disfruta Alastor mientras Lucifer pide otro plato para el mismo. 

En aquel momento, el ambiente es interrumpido por un mensaje en la televisión, donde se anuncia que en paises de África ha empezado una enorme guerra territorial por conseguir Coltán ubicado en el Congo, y Alastor nota como Lucifer se tensa. 

-- Te pasa algo -- Concluye este con rapidez, mientras pone su mano encima de la del rey. 

-- Solo es que... ¿Por qué pelear..? Yo no... -- Lucifer tenía la voz apagada, solo había ido a la tierra veces contadas con los dedos de una mano, y casi nunca tenía que ver las consecuencias de sus actos tan directamente. 

-- No te gusta ver a gente haciendo maldad con la libertad que les diste, ¿no?   

Lucifer niega, encogiendose de hombros, justo cuando llega otro mensaje de que en un país de Asia se ha logrado el matrimonio igualitario y un montón de gente acudió ese mismo día para casarse. 

-- La última vez que lo recuerdo, eso estaba mal visto -- Recuerda Alastor cuando el mismo estaba vivo --. Por tu padre, cabe aclarar.  

Lucifer abre ligeramente los ojos y se suelta un poco más. 

-- Dejarle libertad a la gente también trae cosas buenas, Luci, no lo niegues

Aquella misma noche, Lucifer y Alastor fueron a la discoteca del hotel, donde bailaron juntos durante un buen rato, en algún momento de la noche, cuando ambos ya habían tomado varias copas, hablaron con el que ponía la música. 

-- Vaamos -- Se quejó Lucifer al pobre humano que intentaba poner música --. Es mi segunda luna de miel. 

-- ¿Se casó alguna otra vez? -- Preguntó curioso el joevn. 

-- Segunda luna de miel porque ya estuve con mi pareja en otro sitio antes -- Corrigió Lucifer, en realidad no pudo ir de Luna de Miel con Lilith. 

Alastor apareció al lado de Lucifer y lo agarró, subiendole a su hombro. 

-- Resistes perfectamente las bebidad de Bee, ¿pero te vas con un poco de alcohol humano? -- Se burló Alastor, llevandolo a un sofá, donde el rey se apoyó en el pecador. 

-- Seguro que la transformación es la culpable -- Se exculpó Lucifer. 

-- Entonces podrías haberte matado cuando jugabas en la torre de hielo -- Bromeo Alastor, pero parando al darse cuenta de aquello --. En realidad... Olvídalo....

Lucifer se rio y dio su cabeza hacia atrás. 

-- Me gusta la Tierra, es decir, ver que lo que hice hizo cosas buenas... Me alivia... 

Alastor le sonríe de vuelta y le tiende la mano.

-- Tenías buenas intenciones, Luci. Tenía que haber cosas buenas en tu sacrificio.    


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora