41. Masacre 2/2

183 20 4
                                        

Joel bajó hasta donde estaban Lilith, Eva y Lute. Este las rodeó y curó en unos segundos antes de girarse hacia el otro bando. Pese a verlos visiblemente cansados, invocó miles de armas y lanzó una lluvia de ellas. Algunas aterrizando en gente de su mismo bando. 

— Maldita sea — Se quejó Lucifer antes de hacer un escudo que poco podía hacer ante la fuerza de su hermano mayor. 

— ¿Qué hacemos? — Preguntó Alastor preocupado. Quería acercarse a Lucifer, pero sabía que aún no confiaba ciegamente en él. Lo cual Lilith desde el cielo también notó.

— ¡Vaya, vaya! ¡No te ha bastado una ronda, qué vas a por la segunda! — Gritó, haciendo que todo el mundo que estaba en sus casas, resguardados de la tormenta, se despertaran de golpe. 

— Será puta — Se quejó Charlie, lo cual Lilith llegó a escuchar pese a la altura a la que estaba. 

— Tenemos más problemas que la zorra de mi ex — Comentó Lucifer a Alastor mientras intentaba que su escudo no callese —. Joel tiene un super-oído, eso significa que solo nos podemos comunicar telepáticamente.

— ¿Te puedes comunicar telepáticamente? — Preguntaron todos a la vez. 

— No. 

La pelea cada vez se hacía más injusta. Cada vez que Joel quería, lanzaba miles de armas y apuntaba a los dos que podían volar, limitando mucho las posibilidades de todo el grupo para hacer movimientos. En tierra, la mayoría de los caníbales estaban muertos y Alastor se movía con dificultad encima de sus cadáveres. Así que tampoco tenían lo mejor en aquella línea defensiva.

— Tenemos que hacer algo, ¡no podemos dejarnos superados por un cerdo! — Gritó Alastor, haciendo que Joel soltase un sobresalto —. Sin ofender, Su Majestad. 

— ¿En serio lo vas a llamar "Su Majestad" aunque ya esteis reconciliados? — Preguntó Ángel. Reciviendo una afirmación por parte de ambos. 

Otra lluvia de armas empezó y todos volieron a juntarse para que Lucifer hiciera más facilmente el escudo. Joel aumentó la intensidad y el escudo del rey era cada vez más débil. 

— ¿Este es el fin? — Preguntó Ángel mirando con pánico la ciudad, sus piernas comenzaron a temblar. Husk se giró hacia él y le agarró de las manos —. ¿Qué haces Husky?

— Te prometí que si ibamos a morir te daría un beso — Sonrió algo apenado antes de envolver a Ángel con sus alas y darle un lento y cálido beso. 

Cuando el beso terminó y Ángel se puso rojo como un tomate, Alastor fusionó su portal con el del rey, dándoles una capa más de seguridad hasta que acabó la lluvia de armas. 

— ¡Lo habeis hecho a posta! — Se enfadó Husk, recibiendo una sonrisa malévola por parte de Alastor y Lucifer. 

— Oye, nosotros ibamos a hacer la combinación de escudos, lo llevamos practicando tardes, pero cuando Ángel dijo que era el fin y tú parecía que lo ibas a besar...

 — Que nos lo pusiste en bandeja de plata, básicamente — Terminó Alastor por Lucifer la frase. 

— ¡Podeis dejar de hablar de mariconadas! — Les chilló Adam — ¡Joel está descansando, quizá es la nuestra! 

— ¿Para qué? En cuanto amenace con volver a atacarnos perderemos todo el terreno que hayamos ganado — Se exasperó Ángel mientras que se tocaba las mejillas ruborizadas. 

— Tiene que haber otra manera — Pensó Charlie. 

— ¡Ya sé! — Exclamó Lucifer antes de hacer un pequeño hechizo —. Ahora es como si llevarais el escudo con vosotros, aunque teneis que tener cuidado. 

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora