30. Empezar la Academia

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-- Bien, repasemoslo una última vez -- Insistió Hella, sacando una pequeña libreta. 

Hella y Charlotte estaban en la habitación de esta última, con sus nuevas mochilas, que les habían regalado por su cumpleaños, y un montón de cosas encima de la cama de Charlotte. 

-- ¿De nuevo? Es el primer día, solamente es el examen de nivel y ya está -- Bufa Charlotte. 

-- Papá insiste que cuanto antes lo organicemos, mejor. Además, recuerda cuál es el lema de la Academia. 

-- "Mente ordenada, vida ordenada" -- Repite fastidiada --. En realidad es un lema de mierda... 

-- Llevamos años queriendo salir a un colegio real, ¿será tan genial cómo parece? -- Ignoró su hermana, era común que Charlotte disociara del tema de conversación.   

Charlotte miró una foto que tenían de un cumpleaños de Spear y Guitar, donde había muchos más niños que no reconocían, la verdad es que no lo pasaron muy bien. 

-- Papá dice que nos hará bien salir y conocer a más niños -- Animó Charlotte --. Y estaremos siempre con la otra, no te pordrás librar de mi tan facilmente.

Hella abrazó a su hermana y por el resto de la tarde estuvieron preparando las mochilas. 


A la mañana siguiente, ambas se pusieron el uniforme, este se componía de una camisa blanca con una corbata negra, una chaqueta de un color morado y una falda de color negro también, además de unas medias blancas y unos zapatos negros. 

-- Pues me gusta más no tener uniforme... -- Se quejó Hella --. Esto no me combina con el pelo para nada. 

-- Emily os dijo que había una variación con la chaqueta color crema -- Recordó Alastor, mientras tomaba un café. 

-- No os quejeis, hoy Shine empieza con la señora Amaresa. Eso sí será un suplicio. 

Alastor y Lucifer intercambiaron miradas unos minutos, los niños ya sabían que aquello era porque estaban hablando mentalmente y en el fondo, ellos también querían hacerlo. 

-- Bien -- Lucifer les tendió unas bolsas con comida a Hella y Charlotte --. Vuestra merienda. La mayoría de los niños de vuestra edad también se han educado en casa, todo saldrá bien. 

Ambas asintieron y Alastor se ofreció a llevarlas hasta la Academia, justamente porque después tenía que ir al restaurante a hacer una revisión de personal. 

Cuando llegaron a la Academia, había muchos adolescentes como Hella y Charlotte por todas partes, y todos venían en enormes limusinas, pero no tan enormes como las que había en el castillo. 

-- Sed educadas -- Pidió Alastor --. Aunque conozcais a Emily, aquí es la directora. 

-- Papá, esta Academia es para gente adinerada, creo que todos utilizan sus contactos -- Recordó Charlotte. 

-- Pero vosotras no sois "todos" -- La cara de Alastor era seria, pero a la vez les volvía a pedir que se portaran bien. Les acarició la cabeza entre las orejas y se despidió --. Adios mis niñas.

Ambas sonrieron y se juntaron al rededor de la entrada, justo como el resto del adolescentes que allí se encontraban. 


Cuando la señorita Amaresa llegó, a Lucifer le llegó una llamada al teléfono, y fue directo a una reunión que parecía haber olvidado de nuevo, como en las últimas semanas, su cabeza no etsaba allí, la verdad. 

-- Bien -- La voz de la señora Amaresa era cruda, más bien rasposa. 

Shine la describiría como una señora demasiado mayor para ser profesora, tenía el pelo blanco, pero no como su abuela, que estaba bien cuidado, si no completamente desordenado. Llevaba un vestido que no le favorecía nada, pero eso no lo pensaba Shine, si no Gloom.          

-- Tú debes ser Shine Morningstar. Tus hermanas no eran las más educadas, pero si eran atentas en mis clases. Espero exactamente lo mismo de ti.

Shine tragó saliva y Gloom miró con seriedad a la señora Amaresa. Tenía que proteger a su hermana, además que tenía que aprovechar que era el favorito de Amaresa. 

-- Tú Gloom -- Señaló la mujer --. Quiero que me hagas un resumen de todo lo que has leído este verano. Y algunas de tus invesigaciones, me quedé con ganas de saber como terminó la última. 

Gloom asintió y se fue a sentar, empezando a escribir su redacción. 

-- ¿Tú sabes escribir? -- Shine negó con la cabeza --. Pues empecemos por ahí. 


-- ¿Y qué tal el día, sus altezas? -- Se atrevió a preguntar la cocinera. 

La verdad es que aquel día, ni Alastor ni Lucifer querían cocinar la cena, así que mandaron venir a la cocinera, que ya hacía un tiempo que no estaba por allí, de todas formas, todos respondieron con un bufido. 

-- ¿Por qué el examen era tan difícil? -- Empezó a quejarse Charlotte --. En mi vida había visto tantos conceptos entrelazados... 

-- Nadie quería hablar con nadie, fue muy incómodo -- Suspiró Hella. 

-- Pues yo he tenido que hacer un resumen de todo el verano, fue horripilante. 

-- A mi me tuvo todo el día escribiendo mi nombre, me dijo que hasta que no lo hiciera bien, no saldría a jugar... -- Shine jugaba un poco con su cena, pinchando el máximo número de guisantes que podía. 

-- Yo he tenido que hacer un examen personal a cada trabajador del restaurante... No pienso volver a hacerlo en meses -- Se quejó Alastor. 

-- Yo he tenido que firmar tantos papeles que me duele la mano... 

Todos se miraron entre ellos y siguieron comiendo en silencio, aunque de vez en cuando soltaban algún comentario gracioso para calmar el ambiente. 

-- Papá, ¿me cuentas un cuento? -- Pidió Shine, mientras bostezaba. 

Lucifer asintió y Alastor acompañó a Gloom a su habitación, porque siempre practicaban algunos poderes antes de irse a dormir. Hella y Charlotte subieron hablando del día que habían tenido.  


En medio de la noche, algo despertó a Charlotte, era una voz, una voz muy extraña que le incitaba a levantarse de la cama e ir al sótano del castillo, porque había algo que tenía que ver. 

-- Vamos, baja. Será divertido -- Intentó convencer la voz, pero Charlotte seguía durmiendo.

-- ¿No has pensado qué tus padres te ocultan algo? Tu vida es demasiado perfecta...

Charlotte se retorcía, era como si aquella voz, aunque le susurrara, le estuviera gritando en el oído. 

-- Si supieras lo que esconde tu padre, te darías cuenta de quién verdaderamente es... No pone a la familia por delante. No sigue sus propias normas.

Con aquello último, Charlotte si que de despertó de golpe, pero no vio nada cuando encendió la luz de la habitación, solo el aura tranquila y familiar que seguía teniendo el infierno en el castillo todas las noches.  


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora