Aquel día, Alastor había escuchado a la perfección lo que los pecados habían discutido en la sala de reuniones. Y para su propia tranquilidad. Ya no sentía tanto miedo. Pero decirselo a Lucifer ahora mismo lo haría pensar que se sentía presionado.
Así que, semanas más tarde, decidió llevar a Lucifer a un crucero por el anillo de la lujuria.
-- ¿Al? Es demasiado temprano. Incluso para tí.
-- La misma pregunta podría hacerte a tí, ¿qué haces despierto? -- Preguntó Alastor preocupado.
-- Me gusta practicar hechizos a esta hora.
-- Te gusta o te parece que es demasiado temprano como para que nadie se entere --. Sonrió el pecador mientras le tendía unas tostadas.
-- ¿Tostadas? Nunca las haces. ¿Qué pasa? -- Lucifer se sentó a su lado mientras cogía una de las tostadas.
-- A veces me da miedo lo mucho que me conoces. Solo... Quería invitarte a un crucero. Unos días. Necesitamos desconectar.
Lucifer suspiró.
-- ¿Lo haces por tí o por mí?
-- Por ambos -- Alastor hizo aparecer unos tentáculos que trajeron un conjunto.
Lucifer se puso la ropa. Esta era una camiseta amarilla que ponía "duck you" y un pantalón gris con unas chanclas.
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Alastor también se cambió de ropa. Llevaba una camisa hawuaiana roja con flores amarillas y un pantalón corto rojo.
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--- ¿Tienes pezuñas? -- Preguntó Lucifer.
-- Me has visto más veces desnudo. No sé que tiene de especial. Y tú también las tienes.
Lucifer se miró las pezuñas y se quitó las chanclas.
-- Cuando tienes razón, tienes razón.
Del pasillo, unso tentáculos aparecieron con dos maletas.
-- ¿Vamos? -- Ofreció Alastor extendiendo la mano.