23. Cartas de boda

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Vaggie se levantó tempranísimo, todo llevado por dos factores, lo poco que faltaba para su boda y el ruido infernal que hacían las máquinas que derrumbaban la Torre del Exterminio. 

-- Buenos días Charlie -- Susurró mientras buscaba la frente de su novia para poder besarla. Pero dándose una gran sorpresa por la falta de esta --. ¿Charlie? 

Vaggie cogió su bata y empezó a buscar a Charlie por todo el hotel, intentando hacer el menor ruido posible. 

-- ¿Ángel? -- Se sorprendió al verlo en el pasillo de empleados --. Tu cuarto no está por aquí. 

-- Me estoy mudando a la habitación de Husk. Así lo tengo más cerca. 

-- ¿Has visto a Charlie? Además, ¡son las cinco de la mañana! 

-- Alastor suele levantarse a esta hora. 

-- Ya, pero él no está aquí, sabes que lleva unos días enfermo y está en el castillo. Volviendo a la pregunta. 

-- Charlie está en su despacho -- Respondió con rapidez.

Vaggie llegó hasta allí, encontrándose con una Charlie que llevaba horas sentada escribiendo. 

-- ¿Charlie? ¿Cuánto tiempo llevas aquí? -- Preguntó Vaggie. 

-- Anoche no dormí. Me puse a hacer la lista de invitados, y ha organizar cartas personalizadas, pero, se me pasó la hora. 

-- ¿Ya tienes todas las cartas? 

-- Todas y cada una de ellas. ¿Podrías repartirlas tú? Yo hoy tengo que descansar. 

-- ¿No quieres venir conmigo? -- Le preguntó Vaggie preocupada, pero Charlie ya se había quedado dormida --. Bueno, no serán tantas cartas. 

Sin embargo, la pila aún era bastante alta, así que esto le iba a llevar mucho. Cogió una mochila de Charlie y empezó la caminata. 

Para su suerte, darles las cartas a Husk, Ángel, Niffty y Emily fue sencillo, a que todos estaban en el hotel. Lo difícil sería llegar al resto de anillos. 

La primera parada de Vaggie fuera del hotel era Barrio Caníbal. Llegó a una pequeña casa, algo más escondida que el resto y con un toque maternal. 

-- ¿Hola? Es importante -- Tocó a la puerta Vaggie. 

La madre de Alastor le abrió la puerta, sonriendo al ver a Vaggie. Charlie ya se la había descrito y le había enseñado fotos de ambas, así que su presencia no era una sorpresa inesperada. 

-- Venía a traerle la invitación a la boda de la princesa -- Sonrió mientras le entregaba la carta. 

-- Muy amable, y felicidades a ti también. Espero que seáis muy felices.

Vaggie sonrió y siguió con su camino. 

Para su suerte, en Barrio Caníbal aún tenía a alguien a quien invitar, Rosie recibió la invitación con una sonrisa y le dió un abrazo a Vaggie, sobresaltándola un poco. 

Su siguiente parada era el castillo del rey. Cuando tocó la puerta, Lucifer abrió animadamente, ya vestido aunque fuera aquella hora. 

-- Hola Vaggie, ¿esas son las invitaciones? 

Vaggie asintió y tendió la suya y la de Alastor. 

-- ¿Está mejor? -- Preguntó. 

-- Si, solo ha sido un susto. De tan preocupado que estaba por mi, olvidó que él también existe. Cuando despierte se lo diré. 

Vaggie siguió su camino, llegando a la barrera de Ciudad Pentagrama. 

-- ¿Permiso? -- Preguntó el imp. 

Vaggie suspiró y enseñó su anillo de compromiso. Único de la familia real. 

-- Disculpe las molestias. Tenga un buen día señorita -- Dijo de inmediato el hombre, levantando la barrera.

Vaggie llegó al castillo de Stolas y tocó al timbre, siendo sorprendida por Blitzø. 

-- ¡Perdona! Si el príncipe no está volveré más tarde. 

-- Stolas sí está, solo está en la cama leyendo. Lo llamo ahora. 

Blitzø desapareció puertas adentro y volvió con un Stolas de la mano.

-- ¡Oh! Es la novia de Charlie, ¿pasa algo?

-- Solo era para invitaros a la boda de Charlie, la princesa espera ansiosa vuestra presencia. 

Vaggie les dio las invitaciones a ambos y Stolas la abrió con impaciencia. 

-- ¡Pues claro que iremos! ¿Verdad Blitzy?

-- Contad con nosotros. 

Para el siguiente destino de Vaggie, debía bajar a otro anillo del infierno, así que fue directa a los ascensores y bajó hasta el anillo de la gula y dejó la carta en la mansión de Belcebú. 

-- Mi pequeña Charlie se casa -- Suspiró esta --. Recuerdo cuando nació, era tan pequeñita... Cuidaos, ¿vale? 

Vaggie afirmó lentamente y Belcebú la abrazó con intensidad. 

-- La invitación tiene abejas dibujadas -- Sonrió mientras se secaba una lágrima --. Espero que seáis muy felices.  

Vaggie bajó hasta el anillo de la lujuria para su siguiente parada, la mansión de Asmodeo. 

-- ¿Hay alguien en casa? -- Preguntó Vaggie mientras observaba una de las últimas invitaciones. 

Fizzarolli fue el que abrió la puerta. Este fue corriendo a llamar a Asmodeo, y Vaggie buscó con rapidez una de las invitaciones que no encontraba. 

-- Es la prometida de Charlie, Fizzy -- Tranquilizó Asmodeo --. ¿Pasa algo? 

Vaggie les tendió las invitaciones a ambos y Fizzarolli la abrió con rapidez. 

-- ¿Estoy invitado a una boda real? -- Preguntó Fizzarolli. 

Vaggie afirmó mientras miraba las dos invitaciones que le faltaban. 

-- ¡Estoy invitado a una boda real! -- Saltó de alegría mientras miraba la invitación. 

Vaggie se fue directa al ascensor para ir al anillo de la pereza. Llegó hasta un ático enorme de un alto apartamento. 

Vaggie tocó el timbre y una Lute en pijama le abrió. 

-- Buenos días -- Saludó Vaggie. 

-- Claro, igualmente -- Respondió incómoda Lute --. ¿Ha pasado algo en el hotel?    

-- Para nada. Solo... Charlie había dicho que no hacía falta. Pero quería invitaros a ambos a nuestra boda. 

-- ¿En serio? -- Preguntó Lute mientras recibía las invitaciones --. Gracias. 

-- De nada. ¿Qué tal lo lleváis? 

-- Fuimos al ayuntamiento de aquí abajo y estamos legalmente casados. Así que todo va bien. 

-- Enhorabuena. 


Vaggie volvió a casa aquella misma noche, cansada y hecha polvo. Cuando tocó la cama, se tiró directamente encima de ella e intentó dormir. 

-- ¿Estás bien, Vaggie? -- Preguntó Charlie. 

-- ¿En serio va a venir tanta gente a nuestra boda? Parece irreal. 

-- Y eso que escondí una de las cartas -- Sonrió Charlie --. No te preocupes, la he entregado yo. Tú descansa. 


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora