38. Secuestro 1/2

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Vox se encontraba paseando, por las ahora, tranquilas calles del infierno. Había habido un extraño parón en las redenciones, y aunque había mandado a Velvette a investigar el por qué, no recibió ninguna explicación, nada. Absolutamente nada. Mientras pasaba por debajo de una farola, distinguió a lo lejos una figura, que se acercó poco a poco, hasta que quedó en frente de él. 

-- ¡Mierda! -- Se sobresaltó la televisión. 

-- Buenas noches a ti también, Vox -- Fue la respuesta seca de Slay, que se dislumbró entre las sombras. 

-- A... A veces olvido que haces eso y me sobresalto. Es todo -- Se calmó Vox mientras miraba hacia los lados y sonreía --. ¿Nadie te acompaña esta noche? Es raro, a estas horas, ya tienes a algun pecador debajo del hombro, esperando para torturarlo. 

-- Aún no puedo, y lo sabes. Hasta que mi objetivo no sea eliminado. No. 

Vox suspiró. Sabía lo que hacía Slay. Lo llevab haciendo décadas, era complicado no saberlo. Pero no tenía ni idea de su próximo objetivo. 

-- ¿En serio llevas con eso desde hace tantos años? ¿De verdad era tan buena presa? 

-- Desde luego, mi querido Voxy -- Sonrió Slay, mostrando sus dientes afilados y desenvainando sus garras --. La mejor. Pero mucho más inteligente que las anteriores. Por suerte, sigue siendo igual de manipulable. 

Vox suspiró. Odiaba a Slay. Muy dentro de su alma. No. Lo. Soportaba. Pero era mejor tenerlo de aliado que de enemigo. Había acabado con muchos Overlords y era la única manera de protegerlos a los tres. 

-- Valentino siempre dijo que fuiste un potencial desperdiciado. Ni siquiera eres Overlord. Tan solo... Amas el caos. 

-- ¡Cómo todos aquí abajo Vox! -- Exclamó Slay abriendo los brazos hacia el cielo --. ¡Por eso somos pecadores! Y ahora que la producción de redimidos se a frenado. Tendré a muchos desesperados aquí abajo. 

-- No todo el mundo está desesperado, Slay. 

-- Tú lo estás -- Afirmó Slay --. Y Lucifer también. 

Vox se detuvo unos segundos. ¡Mierda! ¿¡Por qué no lo vio venir!? Hasta él lo pensó en su momento, ¿qué hay mejor que tener a un miembro de la realeza a su disposición? 

-- ¿Capturaste al...? 

-- Casi. Mi único fracaso. Su hija era sin duda un problema y me alejé, esa niñata tiene problemas de ira enormes en contraparte a lo que parece. 

-- Lu- Es decir, Su Majestad también es muy agresivo cuando lo requiere. 

-- Una pena que sepa cómo amenazarlo, ¿no te parece? -- Slay ríe y desaparece en cuanto la farola falla con su luz por un segundo. 

-- Mierda. ¡Mierda mierda mierda! -- Grita Vox -- ¡Alastor!


-- ¿Sabes Al? -- Pensó Lucifer sentado en el borde de su cama con el cetro en la mano mientras jugaba a que su dedo diera vueltas sobre él. El anillo de compromiso seguía dentro y Lucifer llevaba los últimos días con el pensamiento muy pegado --. Eh estado pensando... 

-- ¿Tú pensando? Me sorprendes, Lucifer Morningstar -- Bromeo Alastor mientras se arreglaba su saco. 

-- ¿Vas a salir a estas horas? Apenas tienes las luces de las farolas. 

-- Tú estás despierto -- Puntualizó Alastor antes de darle un beso en la frente -- Y sabes que me gusta abrir el restaurante temprano para las horas de cafetería y asegurarme que anoche no hicieron un desmadre. 

-- Deberías confiar más en tus empleados -- Sonríe Lucifer. 

-- Confío en demasiada gente ya, Luci. 

Alastro salió del castillo y empezó a caminar por las calles del infierno tranquilamente, mientras admiraba la tranquilidad y el silencio de estar a aquellas horas de la mañana. Aquello, solo hasta que la luz de la farola sobre la que estaba empezó a fallar y Slay apareció delante de él. 

-- Tú... -- Alastor elevó su cetro y apuntó directo al corazón de Slay, o donde se suponía que debía haber un corazón cuando fue humano. 

-- ¿No me lo estas dejando demasiado fácil? -- Sonrió Slay, quitando el cetro de Alastor de su pecho y sacando las garras, tomando al ciervo con facilidad --. Tú y tu estúpida rutina, eres demasiado predecible. Es obvio que Lucifer no te ha dicho nada. 

-- ¿Crees en serio que caeré en tus estupideces? No me das miedo. 

-- ¿Piensas que eres inmortal solo por qué estás al lado de Lucifer? Él te sacrifiaría por Charlie si fuera necesario. Es demasiado cobarde. 

Alastor no dejó mostrar su enfado, simplemente se acercó a Slay y lo juzgó. 

-- Tú huiste cuando viste que Lucifer se escapó. Hablas mucho de él y su hija, pero huiste, porque el unico cobarde aquí eres tú.

Slay agarró a Alastor por el cuello, pero el ciervo tenía una calma notoria. Él era inmortal al fin y al cabo, ¿no? Pero su paz se fue cuando Slay sacó las garras y sangre empezó a salir del cuello de Alastor. 

-- ¿Todavía no entiendes mi poder, verdad? -- Slay empotró a Alastor contra la pared de un edificio, se acercó a su oreja y susurró --. Y un consejo, si no practicas tu inmortalidad, se vuelve frágil, y si la persona de la que dependes se aleja, también.    

Alastor tembló ligeramente, no tenía claro si era porque Slay supiera el punto débil de la inmortalidad o si era porque estaba sangrando. Pero definitivamente ninguna de las dos era buena. 

-- Como lo... --  Alastor intentaba hablar, pero se le hacía complicado cuando había sangre saliendo de su propia boca --. Como lo...

-- ¿Qué como lo sé? -- Slay sonrió --. No soy un villano de capítulo Alastor. Siempre estoy en las sobras y sé lo que es tener la inmortalidad. Ahora es momento de recuperarla. 



Horas más tarde, Lucifer llegó a las puertas del restaurante de Alastor junto a Emily y Charlie, querían darle una sorpresa. Hoy hacía un año que Alastor y él estaban saliendo de forma oficial y dos desde que se conocían y quería darle una sorpresa. Una más grande de lo que Emily y Charlie esperaban. 

-- Bien, ¿estaís seguros que están todos en el castillo? Sacar a Al de la cocina es imposible, y mira que intenté persuadirlo... 

-- No te preocupes papá, se acordará de que día es hoy. 

Emily asintió, dándole la razón a Charlie, antes de intentar abrir la puerta. Cuando esta no se abrió, lo volvió a intentar una segunda, tercera y cuarta vez. 

-- Esto... -- Lucifer no terminó la frase, pero simplemente abrió la puerta con magia. Todas las luces estaban apagadas, las ventanas estaban cerradas y los suelos no parecían recién limpiados de aquella mañana. 

Charlie y Emily intercambiaron miradas preocupadas. ¿Dónde podría estar Alastor?

-- Slay -- Fue la única respuesta de Lucifer mientras invocaba uno de los libros de su padre y pasaba las páginas con rapidez. Después la cerró de golpe y su forma demoniaca surgió del fuego infernal, y aunque Lucifer ya estaba transformado las llamas no paraban.

El suelo empezó a temblar y Emily se tuvo que agarrar a Charlie para no caerse al suelo. 

-- ¿¡DÓNDE ESTÁ SLAY!? -- Exclamó el rey hecho una furia, haciendo temblar el suelo de los siete anillos del infierno.   

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora