22. Manos en el acero

51 6 0
                                        

Tardaron cinco meses en poder organizarse para ir a atacar el acero celestial, pero para defensa del infierno, extraer el diamante fue mucho más complicado de lo que aparentó en un principio, y solo un pequeño grupo de gente pudo llevar esta arma, Lucifer estaba entre aquella gente. 

-- Yo me quedo con las niñas -- Tranquilizó Alastor --. Tú eres el que puede abrir portales y serás más útil en el asalto. 

Lucifer asintió y cogió a Charlotte en brazos cuando llegó gateando hasta él. 

-- Volveré antes de la noche, peque, no te preocupes -- Relajó Lucifer.

Alastor tomó a Charlotte mientras Hella estaba sentada en el sofá jugando con un peluche de un pato. 

Cuando Lucifer salió del castillo, fue directo hasta el anillo de la ira y se puso una máscara para no ser reconocido en la batalla, cogió su lanza de diamante infernal, que se sentía fría al tacto, y se alistó al lado de Satán, que daba ordenes a los imps que habían estado entrenando. 

-- ¡Solo tenemos una única oportunidad! -- Empezó a gritar Satán, dejándo medio sordo al rey --. ¡Los que se quieran acobardar, que lo hagan ahora y no en el cielo! 

Satán siguió gritando, o como el mismo lo llamaba, "dar ordenes a voces", pero Lucifer dejó de escuchar, porque sabía perfectamente que tenía que hacer, por algo había estado revisando los informes de los exterminios, en los que Adam había estado obligado a decir cuántos y de dónde sacaba el acero y a las exorcitas.   

Cuando Satán se dignó a terminar, los imps adoptaron una posición de ataque y Lucifer abrió el portal directo al cielo. 


Alastor estaba en el castillo, viendo a Hella y Charlotte jugar en el salón entre ellas hasta que la puerta sonó y, al salir, Angel y Husk entraron por la puerta, interrumpiendo su tranquilidad. 

-- Hola chic- -- Intentó saludar el demonio radiofónico, hasta que Angel le interrumpió. 

-- ¡Al! ¡A qué Molly no tendría que venir a vivir a nuestro apartamento! 

-- ¿Apartamento? -- Repitió confundido Alastor. 

-- ¡Vamos Angel, se puede quedar! -- Intentó convencer Husk. 

-- ¡Pero que no es necesario! ¡Es mi hermana pero se puede quedar en el hotel! 

Alastor se puso en medio de la pareja, frenando la discursión, porque sabía que Charlotte podía sentir cuando había tensión en el ambiente y empezaba a llorar. 

-- Esperad. Explicadme desde el momento en el que teneís un apartamento -- Pidió el pecador. 

-- Husk y yo compramos un apartamento en Ciudad Pentagrama. Estaba bien lo de vivir en el Hotel, pero se siente vacío ahora. Así que con nuestros sueldos compramos un apartamento, aún lo estamos amueblando, pero tiene lo típico: UNA habitación.

-- Y volvemos con eso, puedo dormir en el sofá o podemos despejar el trastero -- Recordó Husk. 

-- ¡Pero que ella se puede quedar en el hotel! -- Exclamó el Angel. 

-- ¡CHICOS! -- Gritó Alastor, mirando a Charlotte, pero parecía tranquila jugando con su hermana --. Husk, sigue tú. 

-- Esta mañana hablábamos en cosas que podríamos hacer cuando su hermana bajara como protegida, y yo le dije que podía quedarse. Y ahora estamos aquí. 

Angel asintió corroborando esta versión, y Alastor suspiró, mirando que Charlotte le imitaba y Hella se reía. 

-- ¿Esto es simplemente por esto? Es decir, si Angel no quiere que su hermana se quede a dormir en vuestro piso, está bien. 

-- ¡¿Ves!? ¡Ni siquiera hemos terminado de amueblar el piso! 

-- ¡Pero vas a tener a tu hermana más cerca! 

-- ¡Y también más expuesta a la ciudad! -- Admitió Angel --. No quiero que vea... El resto de Ciudad Pentagrama...

Ambos se callaron y Alastor volvió con las niñas, sabía que eran de las típicas discursiones que duraban cinco minutos, porque Husk y Angel solo necesitaban decir lo que verdaderamente pensaban para arreglar sus problemas. 


Lucifer estaba con los pocos imps de rango más alto que habían conseguido un arma de diamante infernal y llegaron a una fábrica que estaba junto a una mina de acero. 

-- Cuando usted diga, Su Majestad -- Susurró uno de los imps, que tenía la cara completamente tapada. 

Lucifer dió una señal con las manos y voló, atacando directamente en el centro mientras que el resto de los imps fueron directos a atacar a los pobres ángeles que estaba allí trabajando, que ni siquera tenían defensa, menos unos pocos que cogieron un poco de acero y amenazaron a unos imps. 

-- ¡Aquí señor! -- Anunció uno de los imps, haciendo que Lucifer se acercara. 

Era un enorme almacén, con acero celestial suficiente para toda la invasión, debajo de la máscara, los ojos del rey empezaron a brillar, hasta que escuchó un enorme escándalo. Seguramente algunos ángeles de seguridad habían aparecido y los imps les estaban dando guerra. 

Cuando Lucifer salió, vio a buena parte de su ejercito ganando, pero necesitaba probar el diamante, así que se propulsó a super velocidad detrás de un ángel y le clavó la lanza con diamante infernal, rozándola por todo su brazo, y haciendo que su sangre se volviera negra nada más salir, pero no tuvo el mismo efecto que en Lucifer y la piel del ángel empezó a oscurecerse rómpiendose poco a poco. 

Lucifer se alejó, ellos habían provocado la invasión y aquel ángel tal vez tenía familia, que muerte más horrible. Pero antes de que se diera cuenta, los imps ya habían cogido el acero celestial y bajado de vuelta al infierno. 

-- Señor, vayámonos -- Sugirió un imp que también portaba una lanza de diamante. 

Lucifer asintió e ignoró las dolorosas quejas de aquel ángel, mientras volvía directo al infierno escuchó al resto de ángeles horrorizados por el estado de su compañero. 


-- ¿Qué ha pasado? Estás... Apagado -- Alastor dio unas palmadas en el sofá para que Lucifer se sentara junto a él, y este obedeció. 

-- Funciona... Y lo conseguimos... Todo debería estar bien. Pero el diamante... 

Alastor tomó las manos de Lucifer para tranquilizarlo, y esperando que Charlotte no notara la preocupación de su padre. 

-- Aquel ángel estaba petrificado, su sangre caía y se volvía negra. Sus ojos estaban inyectados en sangre y se volvía gris y parecía que se rompiera... 

Alastor pudo visualizar la escena y, sinceramente, le dio un escalofrío. 

-- Dudo que mi padre no se haya enterado... 

-- Al menos eso es lo peor que nos podría pasar -- Intentó animar Alastor. 

Aunque en realidad, lo peor que podía pasar era que Astaroth se enterara, pero él obviamente ya lo sabía. Porque Astaroth siempre lo sabía todo, y ahora mismo estaba saltando de emoción como un niño pequeño al saber que Lucifer había hecho aquello. Que estaba cada vez un paso más cerca del fin del cielo.           

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora