2. Azrael

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Era un día normal en el purgatorio. Azrael disfrutaba de un día casi sin trabajo, solo rellenar unos cuantos papeleos para poder bajar a la tierra. Todo, hasta que empezaron a caer miles de exorcitas y huéspedes del Hazbin Hotel a su reino. 

Azrael fue directo hacia ellos y empezó a llevar a cada quien a su lugar correspondiente. Cuando había terminado de despedirse del último, otras dos personas calleron en el purgatorio.  

-- ¿Dónde estoy?-- Preguntó uno de ellos confuso mientras se frotaba las orejas. Después de levantarse del suelo, se fijó en la otra persona con la que había caído. -- ¿¡Lucifer!?

-- Ugh -- se quejó el rey mientras se frotaba la cabeza --. Si, soy yo, ¿quién pregunta? 

Lucifer abrió los ojos y se encontró a Alastor delante suya con los ojos vidriosos. El rey se levantó y le dio un abrazo mientras pequeñas lágrimas salían de sus ojos. 

-- ¡Idiota, idiota, idiota! -- Le gritó mientras seguía abrazandole, después, levantó la cabeza para verlo a los ojos. Alastor, con precaución, le acarició lentamente la cabeza -- ¡No te vuelvas a sacrificar! 

-- ¿Eso pasó hoy? -- Preguntó Alastor antes de que Lucifer se apartase un poco --. Pensaba que había sido un mal sueño. 

Justo entonces, ambos se dieron cuenta de la presencia de Azrael, que estaba grabandolo todo en una esquina de la habitación. 

-- Entonces... ¿Hemos muerto? -- Le preguntó Alastor a Azrael mientras miraba sus manos. Quería entender por qué se sentía igual, quizá incluso menos vacío que hacía unas horas. 

-- Bueno, esto es el purgatorio -- Dejó Azrael la cámara para acercarse a ambos --. Os devolveré al infierno, pero antes, tenemos que hablar con Padre para que os haga inmortales.

-- ¿A los dos? -- Preguntaron Alastor y Lucifer a la vez. 

-- Bueno, ¿no sois pareja? -- Preguntó Azrael, que no sabía de las últimas novedades de aquellos dos. 

-- Es... 

-- Estamos bien -- Sonrió Lucifer antes de empezar a seguir a su hermano hacía las puertas del cielo. 


Ya en el cielo. Azrael habló con Dios para que reuniera a todos los hermanos en una habitación en concreto. Cuando Lucifer y Alastor entraron, se encontraron con una mesa puesta con mucha comida. 

-- Azrael, ¿qué es esto? -- Preguntó el rey del infierno mientras buscaba a su hermano. 

-- Bueno, queriamos hacer una reunión familiar -- Aclaró Gabriel -- ¿Dónde está Joel? 

A los dos invitados se les herizó la piel al oir hablar de su asesino. Incluso Alastor llevó su mano donde había recibido la apuñalada más grande. 

-- Vuestro querido Joel -- Tosió Lucifer --. Es el culpable de que hayamos muerto. 

Un silencio sepulcral llenó la sala. Dios se acercó a Lucifer y puso una mano en su frente, sus cuatro ojos se volvieron dorados, siendo interrumpidos por un golpe rojo y un negro vacío al final. Todos se giraron expectantes para que Dios anunciara el veredicto.    

-- No miente, Joel lo ha matado.

Michael se levantó de su silla y corrió hasta su gemelo, abrazandolo. 

-- ¡Sabía que había visto lo que había visto! -- Lloró apoyado en su hombro --. ¡Siento no haberlo dicho!

-- No pasa nada Mich, no tienes la culpa -- Tranquilizó Lucifer mientras giraba su mirada hacia su padre --. Estamos aquí para que me hagas inmortal, o al menos, eso a dicho Azrael. 

Dios lanzó una mirada fulminante a Azrael, quien solo sonrió desde su asiento. Dios volvió su mirada a su hijo y apoyó su mano en su cabeza, haciendo que sus cuatro ojos se volvieran dorados. 


Después de un día duro. Lucifer y Alastor fueron guiados hasta una habitación de invitados en el Gran Castillo. 

-- ¡Dormid bien! -- Recomendó Azrael --. Mañana tendremos un viaje largo hasta el infierno.

Azrael cerró la puerta y dejó al dúo en la habitación, solos desde hacía mucho tiempo. Lucifer se dejó caer en una de las dos camas y chasqueo los dedos para ponerse un camisón.

-- ¿Estas cansado? -- Preguntó Alastor mientras se sentaba en su cama --. Hacerse inmortal debe de ser duro. 

Lucifer se enderezó y miró a Alastor a los ojos. Este giró la mirada un poco avergonzado. Lucifer aprovechó para sentarse junto a él en su cama. 

-- Ahora sé que puedo confiar en ti -- Le sonrió antes de girarle la cabeza y verle a los ojos --. No volvamos a ocultarnos secretos nunca más, ¿vale?

-- Prometido -- Sonrió Alastor.


A la mañana siguiente, Azrael, Alastor y Lucifer estaban a punto de empezar su pequeño viaje hasta el infierno. 

-- Bien, creo que nos tenemos que ir ya, he dejado a mi aprendiz a judzar a los muertos, y estoy seguro que me hará un desastre -- Declaró Azrael mientras sujetaba su bastón.

-- ¡Esperad! -- Pidio Dios --. ¿Puedo hablar con Lucifer y con el demonio rojo?  

Ambos siguieron a Dios en silencio hasta la parte más alta del castillo. Dios se sentó en su escritorio y ordenó al dúo que se sentara en los dos sillones. Cuando se sentaron, Dios se cruzó de brazos y suspiró.

-- ¿Quién es Slay? -- Preguntó directamente. A Alastor se le herizó la piel con solo recordarlo. 

-- Cuando miraste si lo que decía era verdad revisaste toda mi vida, ¿no? -- Preguntó indiferente Lucifer mientras se cruzaba los brazos. 

-- Creo que jamás me acostumbraré a tu familia, Lucifer -- Declaró Alastor mientras repasaba todos los poderes de la familia celestial. 

-- ¿Quién es Slay? -- Insistió Dios. 

-- Un idiota -- Contestó Lucifer restandole importacia. 

-- Te violó, Lucifer -- Elevó la voz Dios -- ¡Un puto pecador te violó!

Alastor se sobresaltó y miró a Lucifer, quien seguía sin importarle la opinión de su padre. 

-- No me digas. Eso ya lo supe cuando- 

-- No termines la frase... Por favor -- Le pidió Alastor mientras le ponía una mano en la pierna. 

Lucifer miró a los ojos a Alastor y asintió ligeramente. 

-- Ejem -- Tosió Dios --. Tambien ví que vosotros dos ya no sois pareja. 

Alastor levantó su mano rápidamente para devolverla a su espacio personal y Lucifer dio una mirada mortifera a su padre. 

-- Creo que ya nos tenemos que ir, Al -- Se levantó del asiento y agarró a Alastor de la mano.

-- No es para que te lo tomes a mal hijo, es solo que deberías tener cuidado. 

-- Se ve que has mirado lo que has querido, pero yo confío en Alastor hasta la muerte -- Lucifer hizo una pausa algo larga para después señalar a su padre --. Y deja de llamarlo demonio rojo, tiene un nombre.   

Lucifer arrastró a un Alastor un poco avegonzado fuera del despacho y volvieron junto a Azrael. 

-- ¡Por fin! ¿Creeis que yo espero cuando muere alguien?

-- No -- Respondieron los dos a la vez. 

Así, los tres juntos volvieron al purgatorio, para después entrar al infierno. 


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora