28. Babe

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Cuando llegó la llamada al castillo, Lucifer pareció volverse loco, aunque todos en casa intentaron calmarlo. 

-- Papá, es solo un bebé -- Intetó calmar Hella de primera --. Simplemente has tenido otras cosas que hacer, y sabes que Charlie y Vaggie han estado ocupadas con el piso nuevo, los papeles del hotel...

Charlotte, que estaba jugando con Shine, reía en silencio de la situación mientras jugaba con la niña de ya cinco años. 

Gloom entró en el salón confundido, había estado en la bibioteca del castillo y no tenía ni idea de porqué todo aquel escándalo que no le dejaba estudiar. 

-- Charlie a llamado -- Explicó Alastor, dándole un escalofrío simplemente al ver el teléfono de Charlotte --. Ayer estuvieron en la fuente y tienen a un bebé en el apartamento. 

Gloom respondió con un seco "Oh" y miró a su padre, dar vueltas de lado a lado de la habitación, dejando un rastro de fuego con cada paso. 

-- ¿Vamos a ir? -- Preguntó este, mirando de nuevo a Alastor. 

-- Claro, cuándo tu padre se calme salimos. Estamos todos listos ya -- Respondió con obviedad Charlotte, tomando a Shine en brazos.

Alastor se acercó a su marido y le tomó de los hombros, se miraron durante unos segundos y luego suspiró, ya más calmado. 

-- Que capacidad -- Admiró Hella, acercándose a sus hermanos. 

-- Si, capacidad de ir a una red mental privada, no es divertido no poder escuchar sus conversaciones -- Bufó Charlotte, reciebiendo una colleja de su gemela. 

Los seis partieron hasta el apartamento de Charlie y Vaggie, que quedaba en la otra punta de Ciudad Pentagrama. Lucifer estaba pensando que decir, era su primera nieta y en realidad estaba nervioso. Pero si la fuente había dicho que estaban preparadas, no la iba a cuestionar, porque no se había equivocado ni una vez.

Fue Shine la que tocó la puerta del apartamento, si a aquella Penthouse se le podía denominar apartamento. Era enorme, pero la decoración recordaba más a la habitación que tenían ambas en el hotel que al apartamento de Husk y Angel, por ejemplo. 

-- Hola -- Saludó Vaggie, tenía el pelo recogido en un moño y llevaba una camisa larga puesta, los cuatro hermanos la abrazaron con cariño y luego pasaron al apartamento, dejando solo a Alastor y Lucifer fuera de la puerta --. Estan en la habitación. 

Lucifer se resisitió a subir a super velocidad y llegó con el resto, viendo a la pequeña bebé, que en realidad no era tan pequeña. Babe tenía el mismo pelo que Vaggie, el tono de piel de Charlie y los ojos de Vaggie. Era muy pecosa y tenía una pequeña cola de demonio. 

-- Es... Una dulcura... -- Pudo decir Lucifer, cogiendo a la pequeña bebé en sus brazos. 

-- ¿Qué tal la primera noche? -- Preguntó Alastor, preocupado por las ojeras de ambas. 

-- Mejor de lo que Angel nos contó -- Se sinceró Vaggie, dándole un poco de café a Charlie --. Pero sin duda es revoltosa. 

Gloom entró por la puerta, llevaba unos libros encima, libros que estaban en la biblioteca del castillo. 

-- Tomad -- Susurró --. Creo que eran de papá. Os... os vendrán bien. 

Charlie abrazó a su hermano, sabía lo tímido que era fuera de casa, y sobretodo hasta donde llegaba su preocupación por los demás. 

-- Gracias Gloom. Seguro que nos hace falta -- Admitió Vaggie --. ¿Qué tal el libro que te regalé por tu cumpleaños? 

-- Ya lo terminé -- Esto lo dijo en un tono más elevado, siempre que fuera para hablar de libros, el entusiasmo del niño crecía.   


Por el resto de la tarde, llegaron más amigos a la Penthouse, y al final del día, acabaron todos comiendo unos platos improvisados que Alastor preparó con lo que había en la nevera y algunas bebidas que Husk había traído, todas sin alcohol, sorprendetemente. 

-- ¿Este año empezais la Academia, no? -- Preguntó Catrine, a penas tenía seis años, pero estaba muy interesada en el tema.

-- Si, es una pena dejar a la señora Amaresa -- Bromeó Charlotte --. ¿Tú no estudias en casa, verdad? 

Catrine niega, desde hace un año había empezado en un colegio privado en el que le habían metido sus padres, la verdad es que lo prefería a la señora Amaresa, pero además podía hablar con más niños. 

-- En serio, ¿por qué estudiar en casa? -- Preguntó Angel a Lucifer y Alastor.

-- Por seguridad -- Dijeron ambos a la vez. 

Habían tenido aquella discursión varias veces mientras las gemelas eran pequeñas, no había sido por decisión libre, tenían miedo de que les pasara algo, si no, todos habrían estado en un colegio privado como el de Catrine, donde los niños exploraban sus habilidades, y aunque era caro, Angel y Husk solo contaban maravillas de él.

Al final de la tarde, todos volvieron a sus casas, dejando a Charlie, Vaggie y Babe tranquilas en su enorme apartamento. 





Después de meterse en la cama, Charlotte no era capaz de dormir, daba vueltas y más vueltas por la cama, sin poder descansar del todo. Era normal que tuviera pesadillas, empezaron a ser más habituales cuando ella y Hella se separaron de habitaciones, pero siempre era horribles. Al final, salió de la cama y fue hasta su balcón. Era una de las maravillas de vivir en el castillo, todo era enorme y espacioso. 

-- ¿Por qué no puedo dormir..? -- Se quejaba en voz baja, apretándo el puño contra su muñeca mientras mantenía la otra mano abierta, intentando invocar polvos dorados, como los que soltaba su padre con tanta facilidad. 

Cerró los ojos, si de verdad no iba a poder dormir, intentaría sacar sus poderes. Ella no lo sabía, pero tenía unos poderes que harían temblar a toda la humanidad, pero sin control, como estaban ahora mismo, eran aún más peligrosos. 

-- Voy a volver a la cama... -- Suspiró mientras dejaba atrás el balcón --. No me queda más, de todas formas... 

Lo que Charlotte no sabía, es que una sombra la vigilaba, una sombra que había causado un pequeño caos en las celdas del castillo, celdas de las que ningunos de los hermanos tenían ni idea.  


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora