SONIDO 21

26 3 4
                                        

Pasan dos meses, donde he descansado, donde, aunque la paga no llega, al menos el alimento, la casa y los servicios son pagados, lo que me deja tranquilo, porque no me han corrido, sin embargo, me gustaría dejar de trabajar en esto, solo que, aunque pida mi renuncia, volvería a lo mismo, con algo de dinero guardado, pero aún falta para que los moretones, cortes y demás se quiten por completo. No me darán trabajo de inmediato.

Suena mi teléfono... el personal, lo escucho, pese al dolor me levanto rápido, abro el cierre de la maleta y lo saco rápido para contestar.

- ¿Papá?

-...

- ¿Bueno? Papá ¿Me escuchas?

-Sí.

- ¿Está todo bien?

-Estamos en el hospital.

- ¿Qué...? ¿Mamá?

-Se desmayó en la escuela, me llamaron.

- ¿Ella está bien? ¿La ha visto el médico? ¿Qué dijo?

-Ella está muy cansada... no quiero perderla... –Y a mi padre se le quiebra la voz.

-No digas eso... ella es fuerte... déjame, déjame ayudarte, puedo ir y cuidarla en lo que tú descansas.

- ¿Estás limpio?

-...

-Te imagino entrar por la puerta y que ella te vea y sonría como hace tiempo no lo hace, que tú y yo nos demos un fuerte abrazo, donde me digas que toda tu frustración ha terminado, que de ahora en adelante podemos estar los tres juntos, nosotros cuidando de tu madre, donde ella pueda jubilarse y dedicarse a lo que ella quiera... pero solo es un sueño.

-... tengo un nuevo trabajo, donde mis manos estarán limpias en poco tiempo... he comenzado mis terapias... si es un sueño, puedo lograrlo, yo también sueño eso...

-Puedes lograrlo, solo espero que tu madre pueda verlo.

-Lo verá, papá... me esfuerzo por mejorar, solo... solo un poco más.

-Está despertando, debo colgar.

-Dile que la amo, por favor, díselo.

-Lo haré.

-También te amo a ti.

-... Te amo hijo, cuídate. Vuelve pronto.

La llamada termina y el nudo en mi garganta es muy grueso, mis ojos se humedecen, guardo nuevamente el celular y me veo en el espejo, un mes o más para que los moretones y magulladuras se quiten, pero si sigo así, nunca sanarán. Golpeo el tocador y algunos envases caen, otros solo chocan entre ellos, haciéndolos sonar.

Al otro día llega Cristian, se sienta en la sala y saca un sobre donde sé por demás que trae la nueva foto y los detalles de la siguiente persona a la que hay que amedrentar.

- ¿Qué tengo que hacer para que esto termine?

- ¿Terminar?

-Dejar de trabajar para ustedes.

Entre cierra un poco los ojos y se recarga en el respaldo del sillón, sé que me está analizando, no dejo de verlo, tengo la certeza de querer salir de esto.

-El sobre dos.

Cierro los ojos frustrado, me lamo los labios un poco.

-No, es decir, definitivamente.

-Entonces el sobre tres.

-Dijiste que, si trabajaba en el sobre uno, en algún momento me dejarían libre y que el sobre tres no saldría a la luz.

-Sí, pero para ello deberás trabajar un par de años con nosotros, no creerás que por trabajar unos meses serás libre, además, los primeros trabajos, no hablaron muy bien de ti, no has matado a nadie.

-Y no lo haré, si me tienen de las bolas es por el sobre tres ¿En verdad crees que les daré más material para que me apresen? Claro que no.

-Bueno, si lo que quieres es dejar de trabajar en la primera propuesta, deberás trabajar en la segunda, por al menos dos años más, eso lo decide mi jefe.

- ¿Dos años? Es demasiado tiempo... entiende, quiero salir de esto, quiero, quiero enmendar mi vida... quiero iniciar de cero.

Cristian me mira, sabe que no estoy mintiendo, una media sonrisa, pero sincera sale de él. Toma todo lo que ha puesto en la mesa y lo vuelve a meter en el sobre.

-De acuerdo. Le diré al señor Williams que has escogido el sobre dos.

-Yo no he dicho eso... Dios, Cristian por favor... quiero ver a mi madre.

-Puedes hacerlo, puedes ir y venir dentro de la ciudad, hacer lo que quieras en tu tiempo libre, pero cuando se te solicite, debes estar a tiempo.

-No, no puedo hacerlo así.

Le muestro mis manos, mi cara para que vea a lo que me refiero.

-Oooh, bueno, no te daremos tu libertad si eso es lo que pides, sobre dos por al menos dos años o sobre tres, que calculo serán unos cinco años como mínimo, pero libre, no, no has logrado lo que el señor William quiere.

- ¿Quiere que sea suyo?

-No, de hecho, no, pero el que ya no quieras el sobre uno, te acerca al punto.

Cristian sonríe se levanta y sale por la puerta ¿Me acerca al punto?

Como era de esperar, una vez que estuviera bien, me darían más trabajo, contaba con ello, aun así, debo agradecer el tiempo que me han dado para recuperarme, los pagos por la casa, pero me asombra un poco el hecho de que haya llegado como si nada y mostrarme el siguiente trabajo, esto es pan de cada día para ellos, pero no para mí, por lo que, sé que, no soy el primero ni seré el último en este trabajo, como en toda empresa, solo soy un empleado más. 

.

.

.

.

.

Preparadas???

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora