SONIDO 88

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Al otro día lo dan de alta, es hora de ir a casa, mis padres nos acompañan, mi padre me ayuda a levantar a Scott y vestirlo, en lo que mi madre supervisa que no olvidemos nada, incluyendo los medicamentos.

Estamos en recepción, mi madre acompaña a Scott en la silla de ruedas, mientras que yo pago y mi padre ha ido por el coche para acercarlo a la entrada, puedo ver a mi madre escribiendo en el celular y mostrárselo a Scott, la secretaría me entrega el recibo y al voltear a verlos, me acerco rápido a Scott, está rojo de la cara, se la tomo con ambas manos y lo miro, luego veo a mi mamá.

- ¿Qué pasó? ¿Por qué está rojo?

-No es nada, me dijo que te dijera que te fueras a casa con nosotros, solo le contesté.

Mi madre me enseña lo que le contestó a Scott "Ni se te ocurra devolverlo, ahora son una pareja, viven juntos, si Jan viene a casa, te tendré en mi casa por igual, y una vez que mejoren ambos, estarán como conejos cogiendo, no, no quiero escucharlos"

- ¡MA!

- ¿Qué? Es normal en las parejas, vámonos que tu padre nos está esperando.

Quita el seguro y avanza la silla, yo me quedo ahí asombrado, me toco las mejillas y por igual estoy rojo, lo puedo saber solo con tocarme. Mi madre se sube al carro, mi padre me ayuda con Scott y yo meto la silla al hospital, luego me subo al auto y mi padre nos va a dejar a casa de Scott, solo en la entrada, yo me encargo de meter mi pequeña maleta y luego regreso por Scott, el cual está recargado en el auto de mi padre, mi madre ya se ha pasado para el frente y mi padre me espera.

-Gracias por todo, nos veremos otro día. –Le dice Scott a papá.

-Descansen, traten de comunicarse, cualquier cosa que necesiten, haremos lo posible por resolverlo. –Mi papá habla despacio y frente a Scott, creemos que puede entendernos al leer nuestros labios.

-Gracias papá.

-Cristian debe comunicarse con ustedes estos días, repararé la casa y lo que se haya dañado.

-Tranquilo, ve a descansar. –Eso se lo dice despacio, pero igual gesticulando con las manos.

-Gracias.

-Ve con cuidado, cuida a mamá.

-Lo haré hijo, cuídalo.

-Lo haré.

Mi padre sube al auto y se va, Scott y yo entramos a la casa, antes de entrar vigilo que nadie nos vea, este miedo es más latente, entramos, cierro y ambos vemos las escaleras. Scott me hace una indicación con la cabeza y sé que es mejor instalarnos en el estudio, ambos estamos golpeados y mi pierna sigue inflamada.

Entramos al estudio y abro el sofá cama, lo acomodo y pongo ropa de cama para que estemos cómodos, acomodo las almohadas, no puedo creer que hace poco acomodamos esto, la idea era no volver a recaer y ahora estamos igual o peor.

Scott acaricia mi espalda cuando me he quedado quieto, lo miro y le sonrío, sigo tendiendo el sofá y al final lo ayudo, se acomoda y descansa, por mi parte me pongo ropa más cómoda, he ido a la recámara para cambiarme, bajo otra frazada, un par de libros que estábamos leyendo y me acomodo junto a Scott.

Dormimos un rato, luego preparo la comida y empezamos una nueva rutina, aunque no todos los días llegan a ser buenos. 

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La desesperación se va haciendo presente...

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora