Bajo del taxi y entro a la terminal, me paro frente al mostrador y veo las salidas, no tengo idea de a dónde ir, solo quiero alejarme, así que, checo la próxima salida y una sale en veinte minutos, está a tres horas de aquí, será distancia suficiente. Pago el boleto y voy al andén correcto, dejo mi maleta para que la metan y después me subo al autobús.
Me arrincono en la ventana, nadie va a mi lado, así que, no voy al pendiente, solo me acurruco y me duermo.
Anuncian que hemos llegado, tallo mis ojos, en las orillas de mis ojos tengo lágrimas secas, aun queriendo dormir, estuve llorando un rato, me limpio y salgo del autobús.
Tengo hambre, hay varios negocios así que, desayuno algo, al terminar salgo y tomo un taxi.
- ¿A dónde joven?
-...
Una simple y lógica pregunta, el chofer voltea a verme una vez que, no recibe respuesta, lo miro y niego con la cabeza, levanto los hombros, sigo negando y la boca me tiembla, cubro mi boca y seco mis lágrimas.
-...Un hotel, uno donde pueda descansar, llegaremos en veinte minutos, duerma un poco si gusta.
Amablemente me pasa una caja con pañuelos desechables que tomo y agradezco, me aseo y él sigue su camino, la ciudad se ve limpia y ordenada, voy viendo el camino, pues no dejo de llorar, seco y seco mis lágrimas, el corazón me duele bastante. Llegamos, pues el taxista se detiene frente a un hotel.
-Este hotel es bueno, no es caro, limpio y tiene buen servicio, es tres estrellas, pero de verdad que va a estar muy a gusto, cuando se registre, diga que viene por una semana, si paga por día le saldrá caro, si dice que es por semana, le hacen descuento, si se va antes, se disculpa y no pasará nada, son buenas personas. Allá, en la esquina, en esa calle dobla a la izquierda y hay un pequeño restaurante, la comida es muy rica y es económica, del otro lado, a la izquierda como a tres calles hay otro restaurante, la comida no es tan buena, pero siempre andan buscando personal, el dueño nunca paga horas extras y la gente prefiere irse, se lo comento por si se llega a quedar más tiempo.
El taxista me va diciendo cada cosa, señalando con la mano, por lo que, yo pongo atención y giro mi cabeza con relación a lo que él indica.
-Muchas gracias.
-Le dejo mi tarjeta por si necesita mis servicios o cualquier duda que tenga, la gente es tranquila, pero... ir a un bar en el estado en el que se encuentra, no es bueno, pero si usted lo desea, yo puedo llevarlo a alguno que conozco, esperar por usted y traerlo a salvo.
Le sonrío, en este momento me siento patético llorando frente a un extraño.
-Le agradezco de verdad.
Tomo la tarjeta, la guardo en la cartera y saco el dinero, pago lo que el taxímetro marca, solo que, cerrando el número, no es mucho, pero le digo que se quede con el cambio.
Bajo y me adentro al hotel, huele bien, pero todo está en silencio, me acerco a la recepción, no hay nadie, espero unos minutos y después toco la campanita que tienen, a los pocos segundos una señorita me atiende.
-Buen día, lamento la demora. ¿Habitación para uno?
-Sí por favor.
- ¿Cuántos días? –Recuerdo lo que me dijo el taxista.
-Una semana por favor.
- ¿A nombre de quién la registro?
-Jan Parkin.
Hace unas anotaciones en la computadora, se gira y mete una tarjeta en una pequeña máquina, después la saca y me la entrega. Dejo mi tarjeta para el cobro, aunque sé que se hará hasta que termine la semana.
-Habitación doscientos cincuenta y nueve, suba al elevador, saliendo a mano derecha, podrá encontrar su habitación. El elevador está por ese pasillo. Bienvenido.
-Gracias.
Tomo el elevador y subo a mi habitación, camino por el pasillo una vez que salgo del elevador, encuentro mi habitación y entro. Cama matrimonial, televisión con pantalla chica, un pequeño reloj puesto en la cómoda a su lado y una puerta, la abro y es el baño, no hay closet, pero si cajonera, solo dejo la maleta cerca de la cama, voy al baño, hago mis necesidades, me lavo las manos, cierro las cortinas, me tumbo en la cama boca abajo y duermo.
A lo lejos escucho que tocan la puerta, pero no hago caso, sigo durmiendo.
La cadera me duele, me giro y abro los ojos, sigue siendo de día. Aunque por el dolor de cadera, prefiero levantarme de la cama, tomo el celular y lo veo, abro sorprendido los ojos, dormí dos días, tengo veinticinco llamadas de Scott, once llamadas perdidas de mi madre y tres de mi padre, con razón me duele la cadera, me he quedado en esa posición demasiadas horas, voy al baño, me baño, el agua tiene buena presión, termino de bañarme, me seco, tomo mi maleta y escojo algo de ropa, me alegra no haber olvidado los artículos personales.
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Nunca les ha pasado que están tan deprimidas que, solo duermen? No comes, si acaso vas al baño, mareada y regresas a dormir? A mí si me ha pasado, ya no he tenido ataques de ansiedad, pero regresé a los antidepresivos :( la doctora me dijo que eran necesarios, también pastillas para dormir y es que, estas fechas son lo peor para mí, navidad, años nuevo, solo está lleno de tristeza, nostalgia y pesadez...
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EL SONIDO DE TU VOZ
DiversosJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
