SONIDO 89

33 4 7
                                        

Me despierto a las ocho de la mañana, tengo sueño, pero debo iniciar el día, Scott duerme a mi lado, lo miro y parece tranquilo.

Me levanto y voy a la cocina, hoy la pierna me duele un poco más que días anteriores, debería tenerla un poco levantada, aunque han pasado unos veinte días, no termina de curarse.

Ambos dormimos en el sofá cama, no está mal, pero siempre es mejor una cama. Debo asear la casa, hacer la comida, atender a Scott, por lo que he platicado con Eliud, empieza a tener síntomas de depresión, debo y quiero ayudarlo, mantenerlo activo, lee, me ayuda a guardar la ropa o lavarla, pero no le gusta, la persona que tenía para ayudarlo ya no viene, debemos reducir gastos, debo ir de compras, él no quiere salir, está asustado por no escuchar y no poner atención si algo llega a pasar, para él fue un cambio inesperado, lo entiendo, lo apoyo, pero se ha vuelto grosero.

Llego a la cocina y lo primero que hago como cada día es tomarme mi medicina, Eliud y yo decidimos que es mejor retomarla, puesto que la actitud de Scott no me ayuda, lo que menos quiero es agredirlo, pero he notado que empiezo a desesperarme y no me mantengo tan sereno como antes, es una dosis baja, pero es otro tipo de medicamento que me produce algo de sueño.

Empiezo a cortar la lechuga a hervir las espinacas y las zanahorias, para que por la tarde le haga a Scott una crema. A veces le doy pimientos o calabaza, ya sea en crema o para morder la zanahoria y asar la calabaza.

A media tarde le doy naranja, manzana o melón, intento que se ejercite, que camine, incluso le he pedido que boxeemos un poco, pero la mayoría de las veces se niega.

Eliud me sugirió conversar con él, estimularlo en ese sentido, que practique o aprenda a leer los labios, pero Scott se desespera, solo cuando está de buenas y tiene paciencia lo logra de una mejor manera.

He comprado un tensiómetro para medir su presión, controlándola ayuda a su salud auditiva.

Termino de preparar el desayuno, hemos cambiado el café por el té, es mejor, pongo todo en una charola, té, yogurt con fruta, huevos con papa y solo un par de rebanadas de pan de caja, lo llevo y cuando entro al cuarto Scott está sentado en el respaldo.

-Buenos días. ¿Dormiste bien?

-... Deja de hablarme, sabes que no escucho.

-... Hay que ejercitarlos. Vamos a desayunar.

He dejado la charola en el escritorio, le acerco la taza de té que toma con cuidado, sabe que está caliente, sorbe un poco, me siento algo abatido, ni siquiera me dice que está bien de azúcar o las gracias, nada. Me acerco para tomar el plato.

-No quiero desayunar... vete.

-... Scott... debes alimentarte para mejorar. –Como sé que será un día difícil, lo pongo en dictado de voz y luego se lo muestro.

- ¿Mejorar? Me has dejado sordo, no tienes idea de lo que hiciste. ¡Ni siquiera puedo trabajar!

-Dijiste que una vez que entregaras a Donato, te jubilarías.

-Iba a pedir la oportunidad de seguir trabajando, aunque sea en oficina, pero con la condición en la que me dejaste... ni siquiera puedo salir, tendría que hacerlo acompañado, me convertiste en un discapacitado.

-...Dijo el médico que puede ser temporal, por eso estoy haciendo lo posible por alimentarte mejor, por eso te pido que, hagas ejercicio, que leas, ejercites tu cuerpo, pero también tienes que cooperar.

-Déjame solo.

-Tienes que desayunar.

- ¡Que te largues!

Me sobre salto al sentir el té caliente y un raspón en mi cara, la taza la ha aventado y ha rebotado en el escritorio, dándome en la cara, me levanto de inmediato, froto, intentando secar mi cara, siento mi mano húmeda y la seco en mi pantalón.

-Jan...

Cierro los ojos, intento meterme en la cabeza que me he tomado el medicamento, que he avanzado mucho y que no quiero golpearlo, porque es mi pareja, porque está deprimido, porque yo tomé la decisión y de alguna manera soy responsable, pero mis manos me tiemblan y eso no es nada nuevo ni bueno.

Me hinco para levantar los trozos de la taza, los voy recogiendo uno por uno, puedo ver cómo mis manos me tiemblan más, y me da miedo, no quiero regresar a lo de antes, el pecho igual me tiembla, me levanto y dejo los trozos de taza en la charola.

Camino un paso y siento la mano de Scott en mi mano, la acaricia, me detengo, pero no dejo de temblar.

-Perdóname. –Me dice.

Intento respirar más despacio, pero han sido muchas semanas así, ambos estamos lastimados, sus heridas han sanado, mi pierna sigue doliendo, su sordera no se quita y sé que él al igual que yo, vamos perdiendo las esperanzas, pero aquí estoy y parece que no ve todo lo que hago.

-Jan, ven, siéntate.

Me siento, pero no quiero ni verlo, bajo mi mirada, debo escuchar lo que quiera decirme, debo tenerle paciencia.

-Lo siento. –Me dice.

Se baja del sillón y se aleja de mí, yo sigo viendo mis manos temblar, se acerca y me pasa un algodón con alcohol, chisto y toco mi mejilla, está cortada, tengo sangre en la mano, lo miro.

-De verdad lo siento... estoy mal. Perdóname.

Sigue curándome, pero niega con la cabeza y un par de lágrimas bajan por sus mejillas, esto es frustrante, lo sé. Alejo su mano despacio y le tomo las manos.

-Es un pequeño corte, está bien.

-No está bien... no debo desquitarme contigo.

-Yo lo hice, te dejé así...

-No. No es cierto, me desquito y no debería, me amas, lo sé. –Me río un poco, pero mis lágrimas están por salir también.

-Te amo Scott, a nadie he amado, es nuevo... es.

Me besa, me dejo vencer como en el pasado, como siempre, lo necesito, sé que esto es difícil, pero hemos avanzado tanto, sin planearlo, sin pretenderlo, no quiero ni perderlo, ni perderme en el camino.

.

.

.

.

.

Muy difícil lidiar con una persona desesperada y frustrada, es contagioso, pero el amor y la paciencia ayudan mucho!!!

Si quieren actualización mañana, subimos la cuota, 4 comentarios de diferentes lunas y 4 votos mínimo, sino nos leemos el jueves!!!

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora