SONIDO 60

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Salgo de la cocina y todos están sentados, es una mesa cuadrada para cuatro personas, pero cabemos muy bien, mi papá a lado de mi mamá, Scott a lado de mi padre y yo entre Scott y mi madre. Mi mamá me presiona ligeramente la pierna, pero es de apoyo, no me intenta decir nada, ni tranquilizarme o algo parecido, la verdad, mi pecho sigue caliente, estoy algo nervioso, mi familia está en la misma mesa que Scott, no me siento incómodo sino expectante.

-Empecemos a comer antes de que se enfríe, hemos guisado esto entre todos, ha sido maravilloso hacerlo, hacía mucho tiempo que esto no sucedía y me he sentido feliz de hacerlo.

Ella nos ve a todos, mi padre y yo sonreímos y Scott solo afirma con la cabeza. He notado que mi madre habla suave, algo bajo.

- ¿El volumen de mi voz es la correcta señor Williams?

-Sí, gracias.

Ella le sonríe, supongo que sí hablaron, como para que ella sepa el volumen de voz que debe usar, empieza a servir los platos, yo por un momento me vuelvo torpe al pasárselos, pero es que, la voz de Scott me eriza todo el cuerpo, es una reacción que no logro controlar, paso los platos y los devuelvo servidos, se lo entrego primero a mi padre, luego a Scott, le dejo el suyo a mi madre ya que ella me los pasa vacíos y por último tomo el mío.

La plática comienza casual, mi madre me pregunta del trabajo, de lo que he hecho, le platico todo, la verdad me siento muy bien al decirle todo lo que hice, las personas que conocí, lo cansado que regresaba a mi habitación, mi padre me dice lo orgulloso que está de mí, en cuanto empiezo a subir la voz por la alegría en que lo cuento y siento que Scott se empieza a remover de su asiento o se encoge en él, vuelvo a bajar la voz, mi madre me presiona la pierna, sabe que estoy actuando de buena manera y me acerco a ella y la abrazo.

Hemos platicado por cerca de tres horas, reímos de manera que no incomodemos a Scott.

-Estoy muy feliz y orgulloso de todo lo que lograste en estas semanas. Estoy seguro que ahora sabes que lo que te propongas lo lograrás. –Me dice mi padre.

-Veo las cosas de manera diferente sin duda, sí, estoy preparado.

-No te irás de la ciudad ¿Verdad hijo? –Eso me lo dice mi madre.

-No lo creo... aún no tengo definido lo que haré, pero estaré aquí.

-Tuviste un problema y no fuiste a causar más. Te reportaste con tu madre para que no se afligiera, preferiste tomar distancia para sanar, aclarar tu mente y regresar renovado, sin duda hay un gran cambio en ti y me haces sentir muy orgulloso... cualquier problema que tengan entre ustedes sé que podrán resolverlo, sin embargo, mi hijo te ha dejado en claro que, en cualquier momento te puede dejar.

Eso se lo dice directamente a Scott mirándolo a los ojos, yo no sé por dónde meterme, el que mi madre sepa que algo pasó entre nosotros, bueno, es una cosa, pero el que mi padre lo insinúe abiertamente, me hace sentir avergonzado.

Solo bajo la mirada, pero al levantarla, mi padre no le quita la mirada a Scott, el cual baja la mirada y eso me hace poner aún más nervioso, Scott literalmente es de armas tomar y el que parezca un cachorro me pone más ansioso que nerviosos creo.

-Sí señor, ahora lo sé. Trataré de resolver las cosas. Lo prometo.

No sé qué emociones tengo en este momento, pero creo que me siento feliz, mi padre dice que debemos partir el pastel, así quita un peso a la conversación y me levanto al igual que mi padre para levantar los platos y llevarlos a la cocina, no queremos que ella haga nada, mi padre siempre trata de atenderla, ayuda en cocina y todo, pero hoy es aún más especial. Scott quiere ayudar, pero mi padre le dice con la mano que se quede.

Así que llevamos los platos sucios y en lo que yo saco el pastel y los platos, mi padre le pone agua a los platos para que sea más fácil lavarlos más tarde.

Él lleva los platos y cubiertos y yo el pastel ya sin caja. Lo pongo en la mesa y antes de que mi padre encienda la vela y cantemos las mañanitas, me levanto y tomo los audífonos de Scott que los ha dejado en el recibidor y se los entrego.

-Está bien. –Me dice. Yo quisiera que dejara de hablar, porque hay partes de mí, que ya no soportan la reacción que provoca mi cuerpo.

-Úsalos por favor. –Y no se lo tengo que repetir dos veces, los toma y se los pone, esto ha sido mucho para él, es un esfuerzo que le ha costado mucho hacer, pero que es notorio que lo hace por mi madre o igual por mí, pero nunca he querido herirlo, al menos no en algo que tiene que ver con su salud.

Me siento y mis padres me están analizando bien lo sé, me pongo todo rojo, pero Scott toma el encendedor que mi padre había dejado en la mesa y enciende la vela, nos sonríe a todos, así que, todos cantamos las mañanitas, Scott solo aplaude al ritmo, pero ha dejado de hablar, cosa que agradezco.

Una vez que dejamos de aplaudir y cantar, seguimos degustando el pastel que mi madre adora y que le agradece a Scott.

No puedo creer que sean las siete de la noche, mi padre pone música suave e invita a mi madre a bailar, ella se sonroja y acepta la invitación, se ponen a bailar en la sala, en una de las vueltas que dan, mi madre me mira, me guiña el ojo y me hace una indicación de que salga para platicar, volteo a ver a Scott que ha visto a mi madre y asiente.

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No sé ustedes, pero esta familia de cuatro me encanta!!!!


EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora