SONIDO 46

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Me bajo de la cama, le doy un beso en los labios y le señalo con las manos que me espere, me pongo el pantalón y bajo a hacer el desayuno.

Al poco rato subo con una charola, me fue difícil preparar algo, no hay casi nada en el refrigerador, supongo que sale a comer, recuerdo haberlo conocido en el restaurant cuando era lavaplatos, hace meses de eso, sino es que ya hemos rebasado el año.

Entro al cuarto y sigue en la cama, ligeramente sentado, con el celular en la mano. Dejo la charola en la mesita y me acerco a él, le acomodo la almohada y le ayudo a sentarse mejor.

Pongo la charola en sus piernas y me siento muy cerca de sus piernas, sonríe al ver el desayuno.

- ¿Cómo lo preparaste? –Me lo dice muy bajo, me sorprendo, pues es la primera vez que lo escucho hablar, su voz es grave, muy masculina, mi piel se estremece, siento un calor profundo, recuerdo que ayer habló, que se dirigió a mi padre, pero esperando un nuevo golpe, no me percaté de ello, me mira esperando una respuesta, por lo que le respondo, en el mismo volumen que él lo hizo.

-Con trabajo, porque no se me da la cocina y también porque casi no hay nada.

-Algún defecto debías de tener.

Me lo dice mirándome a los ojos, pero con el bocado a medio camino de su boca, me sonrojo un poco y suspiro.

-Tengo mil defectos... solo encontré un par de huevos, tostadas para hacer y leche.

-No suelo comer en casa, y lo poco que compro es el fin de semana.

Asiento, prefiero que coma y deje de hablar, su voz suave y gruesa me estimulan como jamás lo ha hecho nadie. Creo es la primera vez que habla directamente, encogiéndose un poco, pero mi cuerpo ha reaccionado de emoción y no es algo que supiera, es como desconocer mi propio cuerpo.

Levanta un poco de huevo en el tenedor y me lo ofrece, nos miramos a los ojos y acerca un poco más el tenedor, me acerco, abro la boca y como, no sabe tan mal.

-Algo insípido. Lo siento.

Tiene llena la boca por lo que, simula que le echa sal al plato, cierra un ojo y luego señala para arriba, me rio un poco, pero asiento, que le ponga más sal. Seguimos comiendo, le paso la servilleta, lleno el vaso con más leche, puesto que yo también estoy desayunando y he llenado una pequeña jarra con leche y solo he traído un vaso con agua. La verdad no pensaba desayunar aquí, pero lo que me ofrece lo como.

Bajo la charola una vez que hemos terminado, subo, preparo todo para que se bañe, ropa ligera, espero no quiera salir, aunque su guarda ropa es todo trajes, camisas y ropa formal, pero logro encontrar un pantalón ligero y una playera.

Despacio le quito la venda, él templa el agua y se mete a bañar, por mi parte salgo con la ropa sucia y vi abajo en la lavandería ropa sucia, solo la bajo y la dejo ahí, cuando subo, tiendo la cama y preparo lo necesario para volver a curarlo, en uno de los cajones tiene una caja de botiquín, lo vi cuando saqué su ropa interior, no tiene gran cosa, tengo más yo, pero él es de los que dispara y yo de los que golpeo, supongo que para él es mejor.

Aún tengo grabado el sonido del último disparo que él dio, sabía que no iba a matarlo, así que cuando él tipo cayó por la puerta, él me arrebató el arma y le disparó. Estoy seguro que yo no podría hacerlo, verme golpear a ese chico de esa manera, aun me pone nervioso, de verdad que no quiero volver a golpear a alguien, ayer... no podía dejarlo solo, se lo iban a llevar, tal vez hasta lo hubieran matado.

Se abre la puerta y veo a Scott saliendo, lo ayudo a ponerse la ropa, le vendo el estómago nuevamente, después de haberlo puesto pomada, lo tiene bastante amoratado, se queja mucho, lo miro y le sonrío, le hablo bajo.

- ¿Hace cuánto que no te golpean?

-... hace mucho, no suelo estar de frente, mi trabajo es coordinar y mandar a que hagan el trabajo.

-Te iban a secuestrar Scott.

-Sí, estoy consciente. Lo arreglaré.

-Ibas solo ¿A mi casa?

-... sí, quería.

La puerta del cuarto se abre y ambos volteamos a ver, entra Cristian algo alarmado.

-Señor... lamento lo que ocurrió.

Cristian se acerca y me empuja ligeramente, ya he terminado de ponerle la venda a Scott y está cambiado, Cristian toca de los hombros a Scott, igual le toca el abdomen y la espalda.

-Está bien, no tiene nada roto y lo he curado. –Le digo.

Estoy viendo a Cristian con los brazos cruzados y algo molesto, como para qué lo manosea, qué, ¿No sé cuidarlo? Acaso no sabe la cantidad de veces que me he curado. Incluso al rato debo curarme, Cristian me mira, pero por alguna razón me siento ofendido, me mira de abajo para arriba.

-Sí, me dieron el reporte. Puedes irte.

Sin duda mi cara no expresa gratitud por poder irme a casa, Scott rueda los ojos, pero me mira.

-Ve a descansar, debo resolver qué fue lo que pasó, te escribo más tarde.

Eso me ha hecho molestar más, sin embargo, si quiero que resuelva el quién le ha traicionado, porque para mí, si les dieron el dato de que andaba solo, fue traición. Sin decir nada me doy la vuelta y salgo de su casa.

En poco tiempo estoy en mi casa, me baño, me curo y me cambio, pero en ningún momento dejo de pensar en que dormí con Scott, que fue algo no planeado y que me sentí bien al dormir con él, ambos estábamos sumamente cansados y despertar y mirarlo estuvo bien, solo que sigo con ese sentimiento de no poder... complacerlo, me frustra un poco, supongo que más adelante podré hacerlo. 

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Cómo vamos? Bien?

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora