Cada día me siento mejor, más positivo, más despejado, sigo con las traducciones, sigo estudiando y esforzándome, visito a mis padres más seguido, concentrado en cuidarlos, mi madre sonríe más, miro a mi padre al observarla y está feliz al verla, siempre ha sido su gran amor y pese al tiempo, eso no ha cambiado.
Cuando siento un poco la soledad en el departamento, salgo a caminar, sigo yendo a terapia, sigo con el medicamento, pero hablando con Eliud, me dice que cree que es pronto para dejarla, pero no porque crea que las sigo necesitando en el sentido de creer que volveré a lo mismo, sino que es un medicamento que tiene un horario y una dosis, que más adelante irá disminuyendo tanto la dosis como el medicamento, es decir, que me lo cambiará por otro menos potente, que no es como dejar un dulce, es un tratamiento, eso me ayuda a saber que, con todo lo que hago me está ayudando, me pide que no deje de hacer ejercicio, ni de ver a mis padres, que todo lo que hago es en mi beneficio.
Salgo con mi madre a hacer unas compras, llevamos comida, verduras, pues el fin de semana quiere que preparemos algo nuevo, que comamos juntos como la familia que somos, yo le ayudo con la bolsa, en lo que ella escoge la verdura o cualquier cosa que llevaremos.
En algunos puestos yo pago, he sacado algo de dinero y me siento muy bien al pagar, pues ese es uno de mis objetivos, ayudarlos económicamente.
Vamos tranquilos platicando por la calle, le comento que mi padre quiere que pronto se jubile, toco nuevamente el tema con ella.
-Voy a hacerlo, de verdad que lo haré y lo quiero, me gusta mucho trabajar, como estar con los niños, pero las juntas con los maestros son aburridas y estresantes, los planes de estudio van cambiando y sé que debo actualizarme, pero me aburre eso.
- ¿Has pensado qué hacer después de jubilarte?
-Vivir, despertarme tarde, disfrutar los días con tu padre, aprender otras cosas, sé que tu padre en algún momento también se jubilará, pero esperar a que llegue a casa, sería muy lindo, él es el que me espera, ahora quiero hacerlo yo.
- ¿Lo sigues amando?
-Muchísimo... la manera que tiene de cuidarme... creí que, con el paso de los años, me haría a un lado, que tendría otros intereses, que nos aburriríamos el uno del otro, pero es tan lindo... sigue cuidando de mí, cuando estuve en el hospital, aun cuando tenía los ojos cerrados, me decía lo mucho que me amaba, estaba asustado de perderme, ha sido difícil soportar tu ausencia Jan, pero él ha hecho todo por cuidarme, por estar conmigo, por ofrecerme ese amor que me ha faltado... puedo decir que tengo el mejor esposo del mundo.
-Lamento que mi ausencia te haya hecho enfermar. Estoy trabajando en mí, perdóname por haberme tardado tanto en entender que, todo dependía de mí y que ustedes solo trataban de ayudarme.
Mi madre me detiene, ya que vamos caminando hacia la casa, me toma de las mejillas y me habla.
-No tienes nada que lamentar, eres mi hijo, te he amado desde que supe que te tenía en mi vientre y te amaré hasta mi último aliento, tu padre también te ama, siempre hemos buscado la manera de ayudarte, nos recriminamos el hecho de saber qué hicimos mal, pero sino hubieras sido como fuiste, sino hubieras caminado este gran sendero, no estarías aquí, no serías tú. Así que estaremos bien... tú también lo estarás.
Le sonrío a mi madre y me da un beso en la frente, seguimos nuestro camino, en lo que vamos decidiendo qué haremos de postre para este fin de semana.
El rechinar de unas llantas nos alerta, estamos por cruzar la calle, pero nos detenemos, una camioneta negra se estaciona a unos metros de nosotros y toman a un hombre de los brazos, forcejean, empiezan a pelear, me pongo de espaldas frente a mi madre, sé que tienen armas, no quiero que un disparo nos llegue a alcanzar, busco algún otro lugar por dónde irnos, pero al regresar la vista a lo que creo podría ser un secuestro, reconozco al hombre que se quieren llevar.
Sus lentes de sol se le han caído, entre tanto forcejeo, puedo verlo claramente, entonces miro a mi madre que está asustada.
-Vete a la casa. –Me mira sorprendida, mira hacia la camioneta y niega con la cabeza.
-No Jan, vámonos por favor.
-No puedo... tengo que ir a ayudarlo.
-No te metas en problemas hijo, tu padre no te perdonará si vuelves a buscar problemas.
-Ma...
Vuelvo a voltear y veo que lo meten a un callejón, me pongo nervioso, miro a mi madre suplicante.
-Vete a la casa, espérame allá por favor.
-No, vámonos, por favor.
Regreso la mirada y está golpeado, van saliendo con él, dos sujetos lo toman uno de cada brazo, él tiene la cabeza colgando.
- ¡Mamá por favor, debo ir!
-Jan...
Me cruzo la calle, pero sigo mirándola, una vez del otro lado de la calle, la miro.
-Es Scott... se llevan a Scott. –Niego con la cabeza, tratando de que me entienda. -No puedo dejarle.
Ella abre más los ojos, mira detrás de mí y después vuelve a mirarme, afirma con la cabeza, giro y salgo corriendo.
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Pero si todo iba tan bien!!!
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EL SONIDO DE TU VOZ
RandomJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
