Al abrir los ojos, no reconozco el lugar, pero veo al señor Williams junto a mí, limpiando mi frente, nos miramos a los ojos, solo que no puedo mantenerlos abiertos, los vuelvo a cerrar y siento el paño en mi cuello, después nada.
No sé cuánto tiempo llevo en el hospital, pero el dolor sigue, es de noche y Cristian está conmigo.
-Descansa, vas mejorando, tal vez en un par de días salgamos de aquí. –Cierro los ojos y no vuelvo a abrirlos.
No es hasta el quinto día que puedo despertar correctamente, incluso levantarme, con dolor, pero lo hago despacio, Cristian me ayuda para ir al baño, me meto a bañar, despacio, hay una silla, pero solo la ocupo para recargarme cuando me canso, porque sé que, si me siento, al levantarme el cuerpo me dolerá muchísimo más.
Es tiempo de salir e ir a casa, pudiera estar contento por ello, pero regresaré al mismo lugar, estoy seguro que me darán unos días para terminar de recuperarme y seguiré trabajando para ellos, tuve días para pensar en lo sucedido, en la descarga de furia y coraje durante el enfrentamiento, en las advertencias de Josh y Brandon, sigo sin entender por qué todos ellos odian tanto a Scott, por qué Cristian sigue siendo un perro faldero para él.
Y por primera vez, siento que he tocado fondo, que merezco estar en la cárcel por lo que le he hecho al chico y que si bien, no es lo que quiero, como siga así, hoy o mañana lo estaré.
Salgo de la ducha con una toalla en la cintura, esperaba que Cristian estuviera aquí y que me ayudara a cambiarme, pero cuando veo al señor Williams, los colores se me suben a la cara, quisiera taparme, aún recuerdo la manera en que chupó el durazno y el cómo me hizo sentir cohibido.
Me mira, pero baja la mirada para ver mi abdomen, me miro y todo es color rojo, morado y negro, debo ponerme la venda, ajustarla, ya que, tuve cinco costillas rotas, necesito más de un mes para recuperarme.
El señor Williams se acerca y en automático doy un paso atrás, lo miro y asiente la cabeza, toma de la cama una venda nueva y empieza a abrirla, la extiende un poco y me mira, sé que debo ir con él, ya que me ayudará a ponérmela, y viendo que estamos solos, solo suspiro y me acerco a él.
Me quedo de pie, pone la pomada en mi vientre y espalda, toma la venda y él gira alrededor mío, ajusta muy bien, dudo que sea la primera vez que hace esto, cuando termina, abre un empaque, me vuelvo a poner todo rojo, extiende un bóxer que es nuevo, del empaque que acaba de abrir y se pone de rodillas abriéndolo, yo solo debo meter el pie, pero me siento muy apenado.
Golpea uno de mis pies, muy suave, solo dándome la indicación, levanto el pie despacio, ya que me sigue doliendo todo el cuerpo y me sujeto de su hombro, cuando solo tiene que subirlo, me mira a los ojos, ninguno de los dos baja la mirada, su mirada es tranquila, pero la mía refleja miedo.
Termina de ponérmelos y sigue con el pantalón, en ningún momento se me ha insinuado, ni se ha sobre pasado, incluso ha tenido cuidado con los demás moretones, puesto que en los brazos, piernas, espalda y abdomen tengo amoratado todo.
Cuando estoy listo, Cristian llega, mira que ya estoy listo y veo reflejado un poco de tristeza, estoy seguro que siente algo por Scott, pero que jamás lo dirá. Me sonríe un poco, le devuelvo el gesto y salimos los tres del hospital, el señor Williams sube a un auto mientras que nosotros vamos en otro, cuando llegamos a mi casa, me ayuda con una pequeña maleta, donde hay más vendas, el resto del paquete de bóxer, mi arma y algo de ropa.
- ¿Estarás bien? –Me pregunta.
-Sí, no te digo que me han chingado así, porque no, pero sé curarme las heridas.
-De acuerdo, descansa, vendré mañana a supervisar que estés bien.
-Gracias.
Se va, cierra la puerta y me voy a mi recámara, me siento despacio en la cama y veo dónde estoy, el cómo y por qué llegué aquí. Evidentemente, toqué fondo.
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Cuántas situaciones vivimos, hasta que consideramos haber tocado fondo. Es cuando nuestro estado en general, ya no puede con más. El momento en que decimos, basta.
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EL SONIDO DE TU VOZ
AcakJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
