SONIDO 74

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Abro los ojos, muy pesadamente, veo a una doctora que está poniendo una luz en mis ojos, me sonríe y vuelvo a cerrarlos.

Siento humedad en todo mi cuerpo, abro los ojos y veo a Scott, con una tela en la mano, la humedece y vuelve a limpiarme, nos miramos y sus ojos se cristalizan, cierro los ojos y no vuelvo a abrirlos.

El dolor es agudo y constante, todo el cuerpo me duele, abro mis ojos y sigo en el hospital.

-Mamá...

A los pocos segundos Scott está junto a mí.

-Shhh, Shhh, aun estás muy mal, no les he avisado, no quiero preocuparlos, yo seguiré cuidándote... perdóname... no he sabido cuidarte.

Y Scott cae en mi pecho llorando, como jamás lo había escuchado, quisiera consolarlo, pero no logro mover mis brazos, los siento tan pesados, como si estuvieran atados a algo.


Según Scott han pasado cuatro días, por fin puedo mantener mis ojos abiertos, Scott me procura en todo, me baña, cambia la sonda, checa el suero, cuando intenta hablarme un nudo se le forma en la garganta, pero sigue haciendo lo de antes, lo veo, observo dónde me encuentro, es la segunda vez que llego a un hospital por ser moneda de cambio, me pregunto si una tercera lograré sobrevivir.

A media tarde la puerta de mi habitación se abre, Scott se levanta y son mis padres los que entran, mi madre al mirarme se lleva las manos a la boca, camina lento hacía mí, mi padre me mira, su semblante es de tristeza, pero voltea a mirar a Scott y le da un puñetazo en la quijada, Scott no dice nada, se queda mirando al otro extremo de donde mi padre le ha golpeado, mi madre ligeramente voltea a verlos, pero no les hace caso y viene hacia mí.

-Mi amor... Dios mío... ¿Qué te hicieron? –Intento no llorar, si lo hago la cara me dolerá más.

Mi padre se acerca a mí y me abrazan con mucho cuidado, ambos lloran, Scott se queda alejado, cerca de la puerta sin decir, ni hacer nada.

La doctora entra una media hora después, me revisa frente a todos.

-Te mantendremos con medicamentos, vas sanando bien, seguirás cansado y un poco aletargado, pero es efecto de la medicina, es mejor así, en cuanto te hayas recuperado un poco más, te podré dar de alta.

- ¿Cuándo será eso doctora? –Eso lo pregunta mi madre.

-Unos tres días más, después de ello, habrá que prepararse para la rehabilitación, el tendón de la pierna izquierda está muy dañado, no será fácil, pero con esfuerzo podrás lograr volver a caminar como antes.

La doctora se despide y la angustia es palpable por parte de todos, tengo muchísima hambre, pero dieta a base de líquidos y suero es lo permitido.

Scott es quien se hace cargo de mí, está conmigo día y noche, solo cuando vienen mis padres es que sale a comer, las cosas entre él y mi padre no van bien, no se hablan, mi madre es un poco más condescendiente con Scott, pero la conozco y está resentida con él, "Prometió cuidarlo" fue el reproche que le hizo, Scott lloró frente a mi madre y ella lo consoló, ambos lloraron, por mi parte, sigo con tanto medicamento que siento que todo pasa en cámara lenta, pese a que, puedo mover las manos, tomar la cuchara y escucharlos, pero siento que no funciono como antes, creí que, un golpe en la cabeza es lo que me tiene así, pero dice la doctora que es por el medicamento.

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Si así reaccionaron los padres después de cuatro días, imaginemos cómo estaba antes, me lo han madreado mucho!

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora