A la siguiente semana debo regresar a las terapias. La herida va cerrando y mejorando mucho, la pierna no la siento tan pesada, por las noches inconscientemente la muevo, claro que grito de dolor, cosa que me hace despertar de inmediato, quisiera seguir con la dosis que mi madre me ponía, pero la doctora ha sugerido eliminarla, pues las terapias deben continuar y si tengo la dosis y me lastimo, sería más complicado tanto la recuperación, como el ver dónde me he lastimado.
Scott viene cada día, todos optamos por bañarme cada tercer día, así sufrimos menos, mi padre me ha comprado un par de pesas ligeras para los brazos, ejercicio que hago en la cama, intentamos seguir con la dieta blanda, estiramiento de la pierna no dañada y las terapias, aunque no son diarias, son cansadas y frustrantes, desde salir de la cama es pesado, solo que hablando con Scott decidí que las terapias las tomaría con mi padre y no con él.
No quiero volver a lo de antes, gritar, frustrarme y sentirme mal si Scott está ahí, así que es mejor que mi padre me ayude, me estoy esforzando diariamente, pues mi padre tiene que cambiar su horario en el trabajo y mi madre seguir con sus clases, lo bueno es que los niños tendrán vacaciones y aunque para estas fechas quería invitarlos al hotel donde trabajé ese día que Scott y yo discutimos, no podremos salir, pero ya hemos organizado los días para que ella siga con la planeación en casa y mi padre esté más tranquilo de que ella está en casa.
Porque Donato sigue libre, hay seguridad para mi madre y para mi padre, los siguen a todos lados, ellos no se sienten incómodos, más bien inquietos, fuera de casa por igual tengo seguridad, Cristian y Scott siguen buscándolo, Scott me dice que sería mejor que yo estuviera en su casa, que así mis padres no correrían peligro y él se enfocaría en mí, pero sigo con dolor, no tanto como hace semanas, la pierna está recuperándose, pero cuando caigo, cuando resbalo, solo puedo gritar y es algo que sé perfectamente con lo que no podremos lidiar.
Nuevo día para ir a terapia, ahora uso muletas, jamás las había usado, son incómodas, el dolor va disminuyendo, ya puedo dormir mejor, los baños los tomo en la ducha, pero siempre supervisado por mi padre, con un poco que resbale, por inercia asiento la pierna, lo que provoca dolor, por lo que, debo tener cuidado.
Al llegar al centro de rehabilitación, entramos directo a la sala, solo con ver las barras, mis manos sudan, al ejercitar los músculos, el estiramiento de la pierna, me ayuda un profesional, todo lo que sirve para la rehabilitación, la práctica, el ejercicio lo hago con mi padre, mi madre en ocasiones viene a cuidarme o a acompañarnos, ella no puede con mi peso y más cuando caigo, por lo que es mi papá el que me ayuda, el fisioterapeuta nos ha enseñado el cómo hacerlo, solo que cuando he intentado hacerlo solo, es cuando llego a resbalar y crece la frustración. Mis ataques de ira no son como antes, pero no puedo ocupar el medicamento de Eliud, sin embargo, sé que el ejercicio me ayuda bastante, pero no es tampoco como si estuviera dado de alta.
Estoy sudado, cansado y con mi respiración acelerada.
-Descansa un poco, te has esforzado mucho, no lo digo solo por hoy, mira que los brazos han hecho mucho ejercicio, que los tienes mucho más marcados, los hombros y el pecho por igual, nadie dijo que sería fácil, pero mira que todo esto te ha servido y has mejorado mucho.
-Lo sé... pero la pierna parece encapricharse y no sanar por completo.
-Pero has mejorado, ha cerrado, fue un agujero lo que te hicieron y mira que sigues caminando y un día bien próximo saldrás caminando de esta clínica, pero también debes tener más paciencia, un paso en falso y echarás atrás todo lo que has logrado.
-... sí... es solo que, nunca he sido muy paciente.
-Lo sé, pero ¿No logras ver el gran cambio en ti?
-... Sí, claro que sí.
-Descansa, tu madre no debe tardar, iré al baño, te ayudaré con las muletas y nos iremos.
Asiento y él sale, me recargo en las barras, limpio el sudor que tengo en la frente y giro mi cabeza para ver las muletas, están al otro lado de las barras, giro nuevamente mi cara por donde ha salido mi padre y miro las barras, puedo lograrlo, cuando él regrese tendré las muletas en la mano.
Me giro y doy el primer paso, sigo con el siguiente, sonrío, la pierna me duele solo un poco, doy otro paso, me emociono, lo estoy logrando, sigo así, solo me faltan tres pasos para alcanzar las muletas, mi corazón bombea fuerte cuando logro caminar toda la barra. Estoy que brinco de alegría.
Me estiro sin soltar las barras, estoy a punto de tocar las muletas, pero si me suelto de las barras podría caer, me acerco un poco más, logro tocar una de las muletas, apenas la rozo, pero al despegar la pierna, para alcanzar la muleta, abro los ojos al darme cuenta que la pierna que he dejado apoyada es la lastimada.
Pego un grito que me ha lastimado la garganta, sin remedio caigo al suelo boca abajo, grito y golpeo la colchoneta que está cerca, lleno de frustración y rabia.
-Eres necio. Déjame ayudarte.
- ¡No! ¡Lárgate, lárgate!
Mi cuerpo es girado, solo cierro los ojos cuando un puñetazo llega a mi boca, dejo mi cara hacia el lado contrario que ha sido golpeada, un jadeo de sorpresa se escucha, sé que es mi madre, no tengo más remedio que llorar. Si sigo gritando, me podría dar otro golpe.
-Te voy a ayudar a levantarte y nos iremos a mi casa, ahí te cuidaré y dejarás descansar a tus padres. ¿Entendiste?
Lloro abiertamente y abrazo a Scott que está arrodillado frente a mí. El cual me ha hablado firme y fuerte sin gritarme, nos miramos, yo arrepentido de haberle gritado, él por haberme golpeado, escondo mi cara en su pecho, poco a poco me ayudan entre mi padre y Scott a levantarme, mi madre nos mira con pesar, pero al final abraza a mi padre.
-Lamento mi comportamiento, trataré de comunicarme de una mejor manera con Jan. –Scott hace una reverencia a mis padres.
Mi padre asiente, mi madre se acerca a mí, me sujeta de las mejillas y besa mi frente.
-Llámame diario. –Le sonrío y asiento. Scott se aleja para ir por la silla de ruedas, sabe que estoy cansado, lastimado y no podré usar las muletas.
Mi padre se acerca, una vez que mi madre toma las muletas y me abraza.
-Sabía que un día te acomodaría un buen golpe... no lo justifico ni apoyo, pero creo entender que es la única forma en que cree que lo escucharás, solo trata de comunicarte mejor, me llevo a tu madre afligida y eso no es bueno para su salud.
-Lo siento... hablaremos, lo prometo.
Mi padre asiente, se separa de mí y nos despedimos de ellos al salir de la clínica, Scott me ayuda a subir, deja las muletas atrás y se mete al carro, yo me despido de mis padres, sonriéndoles y con un gesto con la mano. Sé que serán días largos, pero también sé que en brazos de Scott dormiré los siguientes días.
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No justifico a Scott, pero los padres de Jan deben estar cansados y él desde que salió quería cuidarlo.
La comunicación es básica en una relación.
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EL SONIDO DE TU VOZ
De TodoJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
