El taxi avanza, pero no veo ningún otro auto cerca, sigo mi camino y pese a que está la patrulla, no hay nadie ni dentro ni fuera, sigo avanzando y la camioneta tipo ambulancia por igual está abierta y sin nadie adentro, volteo a todos lados, sin dejar de caminar, apresuro mis pasos, no me gusta nada, veo a lo lejos a un tipo, pese a que es de noche, hay farolas encendidas, viene vestido todo de negro, me cruzo la calle para no topármelo, me meto el celular en el bolsillo y cierro el pequeño cierre que tiene, no sin antes haberle mandado mi ubicación en tiempo real a Scott.
Sigo caminando y otro tipo sale de la esquina, me detengo un poco, pero como al primer tipo ya lo he dejado atrás, vuelvo a cambiarme de acera, solo que voy remangándome las mangas, haciendo estiramientos del cuello, muñecas, nudillos y empiezo a calentar las piernas y brazos.
Salen otros dos tipos, uno de cada esquina, ambos con un bate en la mano, tomo impulso y me pongo a correr, uno se abalanza a mis pies, brinco y sigo corriendo, al otro a penas le he esquivado el golpe, mi celular vibra, pero no tengo tiempo que perder, dudo que quieran asaltarme, estoy a cuadra y media de llegar al departamento, una vez que llegue podría ser mi lugar seguro, evitar que entren, pero por igual tal vez debería irme por otro lado, para que no sepan dónde vivo, pero eso me expondría más.
Solo que antes de llegar, unos seis tipos salen de la esquina, por lo que no podré llegar a casa, agradezco el que siga haciendo ejercicio, mi condición sigue siendo buena, giro para ver cuántos tengo atrás y cuántos son en total. Cuento diez, más los que no veo... demasiados.
Toco el celular sobre la tela, presiono una tecla, sé que con eso el teléfono encenderá la pantalla, solo ruego porque funcione, deslizo hacia arriba y presiono, enseguida uno de ellos se acerca y empiezan a golpearme, ataco primero a los que tienen el bate, puedo golpear al primero y quitarle el bate, con ese mismo puedo irme defendiendo, uno de ellos me sujeta por atrás, lo que me impide seguir golpeado a otro, le doy un golpe con el codo en el costado, lo sujeto del brazo, se lo doblo y levanto la rodilla, lo golpeo fuerte y cae, le doy un último golpe en la cabeza, me agacho en cuanto otro me quiere golpear, esquivo ese golpe, pero otro me ataca por detrás nuevamente, caigo, me cubro la cara y calculo que tres empiezan a patearme, no puedo evitar gritar de dolor, estos malditos por igual gritan, desquitándose, cuando toman aire para seguir golpeándome, me arrastro un poco, tomo un bate y lo giro, se alejan y logro levantarme.
Un par de aplausos se escuchan, todos se alejan de mí, me duele la espalda y los brazos, estoy jadeando, escupo la sangre que tengo acumulada en la boca, pero miro al sujeto que no deja de aplaudir de manera lenta.
-Nunca me decepcionas Jan, trece contra ti y sigues de pie.
-Lamento no poder decir lo mismo... Drew.
De verdad que siento dolor en el pecho al saber que Drew es el traidor, jamás lo traté mal, aprendí mucho de él boxeando, Cristian le tenía confianza.
-Dime por qué... qué fue lo que te hice... –Sigo jadeando, tanto por el cansancio como por el dolor.
-No lo tomes personal Jan, en este equipo pagan mejor, te invitaría a unirte, pero dudo que quieras o puedas traicionar al señor William ¿O sí?
-Quieres matarme ¿Y no es personal?
-Si te portas bien, no será necesario matarte, puedo lograr convencerte de unirte a mi equipo, estamos buscando a Williams... contigo lo lograré.
La sangre se me hiela... la profunda angustia me paraliza. Algunos hombres se empiezan a formar para atacar.
- ¿Qué? ¿No puedes solo? –Por igual, me pongo a la defensiva, levanto brazos para acomodar el bate, para cubrir mi cara y posiciono mi cadera.
-Muchísimas veces te gané.
-Con las reglas del boxeo, pero sin ellas y aquí en la calle, sabes que eres pan comido para mí. Anda, enfréntame, qué fácil es decir que puedes contra mí, cuando tienes a estos de tu lado, diles que no se acerquen y veremos de a cómo nos toca. –Le hago una señal con el puño para que se acerque, incluso dejé el bate, pero solo me sonríe.
- ¡Súbanlo! Ni creas que me quedaré a esperar que Williams venga por ti.
Se da la vuelta y se va, pero entonces todos empiezan a atacarme, voy golpeando al que sea que esté demasiado cerca de mí, me agacho y tomo de nuevo bate, los golpeo, uno me da en la espalda y me hace agacharme, pero al levantarme le doy en la cabeza al que tengo junto a mí, uno me golpea en el costado, me duele bastante, el siguiente me da en la quijada, sigo dando golpes a cualquiera, pero un segundo golpe llega a mi pierna, grito de dolor y por inercia me agacho, otro patea mi costilla, me hago bolita cubriendo mi cara y es cuando unos cinco comienzan a patearme nuevamente, la espalda, las piernas duelen muchísimo.
Algo cansados, me levantan, no puedo sostenerme del todo, pero hago un último esfuerzo y sigo golpeándolos, uno me toma por detrás, jalando mis brazos a la altura de mi cuello, me engancha la pierna y otro me golpea el estómago con el bate, me saca todo el aire, siento unas profundas ganas de vomitar, el sujeto que tengo a la espalda vuelve a tomarme de igual manera y una patada en la pierna, otra en el estómago y la última en la boca, logrando noquearme por completo.
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Y así fue como atraparon a nuestro pequeño Jan :/
Logrará Scott encontrarlo?
Llegará a tiempo?
No te pierdas las siguientes actualizaciones de tu historia favorita!!!
(Lo leyeron modo anuncio) jajaja
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EL SONIDO DE TU VOZ
RandomJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
