Scott está en el umbral hecho una furia, está hasta rojo, me giro para enfrentarlo, solo basta girar mi cuerpo, bajo solo una pierna al piso, la otra la dejo en la cama, lo miro, lo estoy retando. Mira a la chica, me ve y pasa algo que jamás creí.
- ¡NO! ¡NO! ¡NO!
Señala a la chica repetidas veces, achina los ojos, sé que le duelen los oídos al gritar, pero sigo molesto, qué, ahora me prohibirá coger con alguien, me siento, solo bajo mi trasero a la pierna que tengo en la cama y acaricio la pierna de la chica sin dejar de verlo.
Lo siguiente que siento es la cara arder, me golpea con el puño, por la posición que tengo, irremediablemente caigo al piso, pero me golpea un par de veces más.
- ¡NO! ¡NO! –Vuelve a repetir.
- ¡¿Y por qué no?!
Me hago a un lado ya que ha dejado de golpearme, pero se encoge cada que hablo, estoy muerto del coraje, pero también soy consciente de que estoy enamorado y por lo mismo dolido, no lo lastimaré, al menos no de esa manera.
Cuando volteo a ver a la cama la chica no está, ha salido huyendo, me levanto y lo enfrento.
- ¿Qué carajos quieres de mí? Me convertiste en un maldito puto y ahora ¿Te quejas de lo que hago? ¡En tu maldito contrato no hay una cláusula que diga exclusividad! Así que, puedo hacer y coger con quien quiera ¿Oíste? ¿¡Oíste!?
Scott se lleva las manos a los oídos, sus ojos se aguan y juro que los míos igual, así que tomo aire y vuelvo a hablar, solo que hablo normal, algo bajo, pero no susurrando, Scott no trae los audífonos.
-Dime por qué no, yo para ti soy nada, un maldito empleado y nada más y en mi tiempo libre puedo hacer lo que se me venga en gana. –Lo digo molesto.
-... No... somos algo.
El corazón se me rompe, Scott está llorando y su forma suave de hablar, su voz tan masculina, ronca, hacen mi pecho agitarse.
-Mierdeces... hablas pura mierda.
Se me quiebra la voz, porque por igual estoy llorando y no es porque me haya golpeado, sino porque la realidad es otra a la que imaginé, me saco del bolsillo trasero del pantalón mi estado de cuenta y se lo pongo en el pecho de manera ruda.
-Creí que éramos algo... creí por un momento que mi amor era correspondido... pero has seguido pagando por mis servicios. No me salgas con que somos algo, las fechas cuadran... cuando amas, no pagas por los servicios... yo jamás te cobré.
Lloro un poco más fuerte, aunque no quiero que me escuche, aspiro mi nariz, me limpio las lágrimas con el antebrazo. Señalo la cama.
-Te voy a olvidar poco a poco en cada cama, maldito infeliz.
Levanto mi playera del suelo y salgo de la habitación y del motel, tomo el primer taxi que pasa y voy a mi casa, entro y meto en una maleta algo de ropa, toda la que me encuentro y algunas cosas personales. No he podido dejar de llorar.
Saco el teléfono personal y le llamo a mi madre.
-Hola hijo ¿Cómo estás? –La voz se me quiebra cuando hablo.
-Ma...
- ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? ¿Estás herido?
-No... él... él terminó conmigo.
-... mi amor, lo siento...
-Me voy... no quiero estar aquí... –Lloro un poco más.
-Hijo... está bien, tómate unos días, pero vuelve, llámame, no me dejes con esta incertidumbre.
-... en cuanto encuentre un lugar te llamo, solo unos días.
-Si amor, tranquilo, aquí seguiremos para cuando vuelvas. Te quiero hijo.
-Te quiero ma.
Corto la llamada y dejo en la cama el celular del trabajo, al otro le bajo el volumen, tomo mi maleta y salgo de ese lugar.
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.Ay, pobrecito de mi Jan!!!! Sí, se enamoró, pero qué hay de Scott?
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EL SONIDO DE TU VOZ
RandomJan Parkin un chico problemático, incapaz de controlar la ira. Scott Williams un hombre que no tolera el descontrol. Uno debe aprender que las cosas no se resuelven con violencia. El otro que no puede tener el control de todo. Ambos vivirán circuns...
