SONIDO 82

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Estamos sentados en la mesa, recuerdo la vez en que regresé después de haberme peleado con Scott, fue en el cumpleaños de mi madre, las cosas estaban tensas y aun así la pasamos bien, ahora todo mejora, mi madre acepta a Scott, mi padre cuida de mí, se cerciora de que nos estemos comunicando, creo que siempre va a estar preocupado por mí, pero me siento bien, ya no tengo que mostrarle mis manos para que vea que no me he peleado, las cosas entre Scott y yo van bien, tenemos mejor comunicación, ya no hay golpes ni gritos, y estoy sentado en mi casa, con mis padres y con la persona que me enseñó que el pasado no puedo cambiarlo, pero sin duda, aprender de él y mejorar mi futuro. Sé que, gracias a Scott también pude reformarme y que aun con ello si mis padres no lo hubiesen querido, no habría logrado regresar a casa. Así que, me siento muy bien.

Platicamos, siempre atentos del volumen de nuestras voces, Scott sabe que, tiene que usar los audífonos cuando es suficiente para él, que no tiene que sacrificarse por ello, que tanto mis padres como yo, entendemos y sabemos por todo lo que ha pasado.

Servimos los platos, comemos y disfrutamos del día, mi pierna ha tenido una increíble mejoría, ahora puedo caminar bien, ha quedado una cicatriz, pero no me importa y a Scott tampoco, me siento incluso feliz cuando hacemos el amor y besa sutilmente la herida, me toma de una manera más dulce, ambos sabemos del sacrificio, del amor que representa, el no acceder a llamarlo solo para que viniera hacia mí, es para ambos una marca de amor.

Scott se queda quieto al pasarle un plato a mi madre, los tres nos lo quedamos viendo, Scott me ve asombrado, así que, me quedo quieto intentando escuchar lo que él escucha. Lo miro sorprendido y me levanto.

-Todos a la recámara. –Mis padres titubean un poco, pero alzo un poco más la voz -Ya.

Solo el rechinar de las sillas se escucha, nos metemos a la recámara, pero volteo a ver a Scott.

-No salgan. –Nos dice.

La angustia se apodera de mí, pero sale de la recámara y de la casa, he escuchado cómo se cierra la puerta, saco del closet el botiquín que hace semanas se utilizaba para curarme, empiezo a vendarme las muñecas, los nudillos y uso unos guantes a medio dedo, un par de minutos y se escuchan disparos. Me apresuro y tomo el pomo de la puerta, pero mi madre me jala.

-No Jan, por favor, no vayas... quédate. –La miro un poco.

-Debo ir.

-No hijo, por favor, no quiero perderte...

Me volteo y la tomo sutilmente y la siento en la cama, le sonrío un poco.

-Ponte en mi lugar... solo un momento, si papá estuviera allá afuera, sabiendo que puedes ayudarlo... ¿Lo dejarías?... Contéstame.

Ella cierra sus ojos y caen un par de lágrimas, pero niega con la cabeza.

-Mami... encontré a quien amar, así como tú, así como papá, así se aman ustedes, así me lo enseñaron, necesito ayudar al hombre que amo, porque no quiero perderlo... déjame ir, te prometo que regresaré.

Ella llora más, pero la abrazo, ella rodea mi cadera, le doy un beso en la cabeza y me separo, volteo a ver a mi padre.

-No salgan, bajo ninguna circunstancia salgan, yo vendré cuando esto termine. Cuida a mamá.

-... Regresa sano a casa.

Asiento, tomo el pomo, le pongo seguro y salgo, me agazapo, y salgo por la cocina para salir por la lavandería, me trepo en la pared y subo a la azotea, veo todo lo que pasa, sin duda es la gente de Donato, Cristian no ha llegado, tenemos mucha gente, pero los disparos van reduciendo, cuando todos se juntan y empiezan a golpearse, busco los puntos estratégicos, busco a más gente, en moto, ocultos o incluso en la azotea como yo, pero nada, todo es en piso. Regreso mis pasos y bajo por la esquina, donde nadie me vea bajar.

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Ese Donato no entiende!!!! Ahora qué pasará???

Nos leemos el lunes lunitas!!!!

Hoy es 14, día del amor y la amistad en México, así que, felicidades lunitas, recuerden que el amor propio es el más importante!!!!

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora