EPÍLOGO

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Llega el fin de semana y como lo había planeado, vamos a casa de mis padres, nos han invitado a comer y pasar la tarde con ellos, Scott sugiere ir a comprar el postre que tanto le gusta a mi madre, pero que bien sabe que también le gusta a mi padre.

Vamos en el auto, Scott se siente bien, pues ahora puede manejar con confianza, pues ya puede escuchar algún claxonazo, alguna sirena o incluso música en el radio, antes evitábamos que saliera por lo mismo.

-Quiero que sea sorpresa para tus padres.

- ¿Quieres matarlos de alegría?

-... ¿Verdad que se pondrán felices?

-Por supuesto que sí, ellos te quieren mucho.

-Tú papá no tanto, tú mamá sí.

-Ambos te quieren, solo que ha papá le cuesta más controlarse, ha querido golpearte y sabe que no puede. –Me empiezo a reír, Scott me mira enojado, pero sé que lo hace divertido.

-Eso dolió. –Ambos reímos con más fuerza.

-Por menos a mí me golpeaba.

-Sí, lo sé, me he ganado esos golpes, pero ahora todo mejorará, quería preguntarte, ¿Es difícil ir a terapia?

- ¿Te lo has planteado?

-Sí, pero no sé qué se siente.

-Mmm pues, extraño a un principio, es decir, decirle a un total extraño lo que te pasa, lo que sientes e incluso hasta cosas personales e íntimas no es fácil, pero cuando me di cuenta que mi salud mental, también era importante como la física, fue cuando lo acepté, además yo quería regresar a estar con mis padres, los extrañaba mucho, cuando me mostraste el video... sentí horrible por ese chico, hasta la fecha sigo con el remordimiento, creo que ese punto lo sigo tratando con Eliud.

-Pregúntale a Eliud si por igual necesito un psicólogo o un psiquiatra.

-Supongo que primero te mandará con un psicólogo, ya con algunas sesiones te dirá si es suficiente o te canaliza con el psiquiatra, en mi caso, para controlarme, si tuve que usar medicamento y esos solo puede recetarlos el psiquiatra.

- ¿Seguirás con Eliud?

-Él ya me había bajado la dosis, solo iba por terapia, pero supongo que un par de meses no está mal.

-Lo siento, por mi culpa regresaste al medicamento.

-No, no te sientas mal, al fin y al cabo, el medicamento sirve para controlarme a mí mismo.

-Pero jamás me has agredido.

-Pero ganas no me faltaban. –Ambos volvemos a reír.

-Qué grosero.

-Solo no quería lastimarte, es algo que jamás he querido. No lo haré, le preguntaré a Eliud y le pediré una cita para ti, con alguien más, no es sano tener el mismo médico.

-De acuerdo. Gracias.

Minutos después estamos en casa de mis padres, después de haber pasado a comprar el postre, tocamos a la puerta y mi madre nos abre.

-Qué bueno que ya llegaron, pasen, estoy preparando el ponche. –Ambos saludamos y pasamos.

- ¿Y papá?

-Acaba de subir, quiere poner las luces alrededor de la casa, dice que este año debemos celebrar en grande.

Mi madre se voltea a ver a Scott y le acaricia la espalda.

-Este año han pasado muchas cosas, la mayoría han sido dolorosas, pero ahora queremos pasarla bien, queremos celebrar como en años pasados no hemos podido, ahora tenemos dos hijos, Scott es parte de esta familia, lo queremos como tal, aunque tu padre está preocupado por ti, quiere hacer de manera formal el que Scott sea parte de nosotros, pero teme que tú te sientas mal, que recaigas, yo le digo que tengo mi fe puesta en ti, pero será la primera navidad que pasas con nosotros después de varios años y ahora con él.

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