SONIDO 77

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Tal como lo imaginé, los días son largos, dolorosos y estresantes, la dosis del hospital no es la misma en casa, los golpes, los raspones van sanando, no es la primera vez que paso por esto, sin embargo, la puñalada es la que más tardará en sanar, la pierna en su totalidad me duele, es muy incómodo incluso acomodarme en la cama.

Un día intentamos ir al baño a bañarme, fue imposible, todo fue gritos de dolor, mi madre lloraba, mi padre no puede con la tristeza y angustia, yo simplemente gritaba, intentaba aferrarme a mi padre, a la ropa de la cama para dejar de gritarle literalmente en la cara, así que los baños los tomo en la cama, la comida, las curaciones, todo, la espalda me duele, pero mi padre intenta curarme y acomodarme, ya que sigo con el dolor de las patadas que estos infelices me dieron.

La doctora solo permitió una dosis más fuerte por las noches, lo que me deja por completo dormido, sin sentido alguno, quisiera ese mismo medicamento en el día, porque prefiero dormir que sentir tanto dolor.

Los días pasan y los golpes y heridas se van curando, debo ir a terapia, pese al dolor, es necesario para fortalecer la pierna, Scott quiere verme, pero le digo que no, cada mensaje me niego a que venga, además, sé que tiene asuntos que resolver y lo prefiero, esta situación me desespera mucho y no quiero dañar a nadie.

Las manos me duelen, tengo llagas en las manos, aun con los guantes que mi madre me ha comprado, es difícil soportar mi propio peso, las barras son firmes, sé que por ellas no caeré, que me sostienen, pero el dolor es intenso, no soporto el de la cadera, pero es la pierna la que más me duele, el dolor es constante, fuerte y agudo. Cada día que toca terapia es lo mismo.

Doy dos pasos firmes, al tercero empieza a temblar la pierna, mi frustración está a punto de salir, vuelvo a sujetarme fuerte, un calambre en la mano, intento sujetarme, pero al siguiente paso, la pierna se acalambra y solo cierro los ojos.

He caído nuevamente. Escucho pasos apresurados venir hacia mí, quiero dejar de llorar, de sentirme un inútil, me jala un poco y me abraza, creí que era mi padre, solo iba al baño, me pidió que lo esperara para seguir ayudándome, pero quería intentarlo solo, quería esforzarme un momento por mí y no por ellos, pero no es mi padre, ni mi madre.

Me separo de él, me arrastro un poco, pero vuelve a sujetarme.

-Vete... vete. –Le susurro.

-Déjame ayudarte.

Mi corazón se oprime, la frustración crece, lo alejo de mí, vuelvo a arrastrarme, esto es humillante, doloroso y cobarde.

Intento levantarme, apoyarme en la pierna menos dañada, pero al apoyar la otra me falla, él me quiere tomar de la cintura, pero no lo logra, vuelvo a caer, cubro mi cara con ambos brazos. Grito cubriendo mi boca pegada a la colchoneta, no quiero que me escuche, no quiero lastimarlo.

-Hijo.

-Que se vaya. ¡Has que se vaya!

Me quedo ahí en el suelo llorando, frustrado, rabiando, cuando escucho la puerta cerrarse, es hasta ese momento que me pongo a gritar de la frustración. Estoy cansado, tanto física como emocionalmente.

-Arriba.

Mi padre me sujeta con fuerza, intento agarrarlo del brazo, mi madre acerca la silla de ruedas, aunque le pone el seguro ella se pone detrás, con ayuda de mi padre, me siento, estoy sudando y aun con lágrimas en los ojos.

Mi madre me limpia las lágrimas, yo le tomo el pañuelo y me aseo, mi padre se pone en cuclillas y acaricia mis piernas.

- ¿Por qué no hablan? Si van a terminar, háganlo, me duele cómo lo tratas, me duele verlo sufrir, verlos sufrir a ambos.

Solo miro a mi padre, mi labio inferior vuelve a temblar, del llanto que me provocan sus palabras.

-No tiene por qué dejarlo. Él lo ama. Se aman ambos.

Mi padre voltea a ver a mi madre que sigue detrás de mí.

- ¿No escuchaste cómo lo corrió?

-No lo corrió porque no quiere verlo o porque no lo ame, lo corrió porque no quiere lastimar sus oídos, porque aún se siente desesperado y frustrado y se desahoga gritando y él no quiere dañarlo.

Mi padre ve a mi madre incrédulo, luego me mira a mí. Solo bajo la mirada y me sigo secando las lágrimas.

-Creí que, lo odiabas que, el último día que se vieron habían terminado porque crees que todo esto es por su culpa.

-No. Norman, nuestro hijo está enamorado, si pasó por todo esto fue por él, todos lo sabemos. Esos malditos fueron quienes lo dañaron, no Scott, él lo rescató, Jan está agradecido, pero nuestro hijo ha madurado y ha ido a terapia, sabe que no tiene por qué dañar a alguien que ama, con gritos, con dolor, con palabras hirientes, pero aún no está preparado para enfrentar las cosas con palabras, pero sabe que lo logrará. ¿No es así mi amor?

Mi madre me acaricia los hombros y se acerca a darme un beso en la mejilla, mi padre se levanta y por igual besa mi frente.

-Estoy cansado... quiero ir a casa. ¿Podemos?

-Claro hijo, otro día regresaremos.

Solo asiento la cabeza, mi padre acomoda el reposapiés y me acomodo mejor, la silla gira y salimos tanto de la sala de ejercicios como de la clínica. Al llegar a la casa, ambos me ayudan para ir a mi cuarto, me acuesto y me sigo sintiendo frustrado porque es cansado incluso solo acostarme. Y me siento mal porque, aunque mi padre es fuerte incluso más que yo, está cansado por igual, no quiero ser una carga, quiero ser yo quien los ayude, no al revés.

-Cuando estés recuperado totalmente ¿Te gustaría que nos fuéramos de vacaciones?

Veo a mi padre, en lo que él me ayuda con la almohada que debe estar debajo de mi pierna.

- ¿Crees realmente que lo logre?

-Por supuesto, no tengo duda de eso, te estás fortaleciendo, los brazos se están marcando incluso, nadie dijo que sería fácil, nadie dijo que solo tus piernas quedarían bien, ahora entiendo lo que tu madre dijo... tu corazón también se está haciendo fuerte.

Le sonrío a mi padre. Se acerca a mí y mira hacia la puerta para ver si mi madre anda cerca, como no la escucha, de un bolsillo saca un chocolate y me lo entrega, saca otro y se lo mete rápido a la boca, yo me río y niego con la cabeza.

-Cómelo antes de que nos sorprendan.

Me sigo riendo, pero me meto el chocolate en la boca, pone su dedo en la boca para indicarme que no diga nada y sale del cuarto.

Jamás creí regresar a casa, que mis padres me cuidaran y me animaran a seguir adelante, suspiro, debo ser más fuerte y no solo físicamente, quiero regresar con Scott. 

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Que grandes cosas ha logrado Jan!!! En casa con papá y mamá, cuidándolo, apoyándolo, con un novio que lo extraña y esos pilares son los que lo sacarán adelante!!!

Ok, está siendo un poco frustrante que no les lleguen las notificaciones, ni a mí tampoco, sé que es la app, pero creo que podríamos publicar de lunes a viernes, así ustedes sabrán que todos los días, pueden buscar la historia y que habrá un nuevo capítulo. ¿Qué les parece? ¿Lo hacemos así?

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora