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SONIDO 51

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Más tarde cenamos algo ligero, todo es juego entre nosotros en la cocina, reímos un poco, empiezo a aprender a hacer las cosas con más cuidado, desde poner algún traste suavemente, hasta lavar los trastes o cacerolas sin aventarlos, como sigo yendo a terapia, lo que más hago es auto analizarme, comprender lo que me pasa y cómo reacciono, empecé a hacerlo desde hace mucho, porque lo que menos quiero es lastimar a mi madre o hacer enojar a mi padre y el cuidar a Scott me hacen sentir bien, así como dice Scott, quiero pulir a mi nuevo yo.

Sigo lavando trastes y Scott deja su cara en mi hombro y me toma de la cintura, me susurra en el oído si he terminado, casi se me cae la cacerola, la he atrapado casi al aire, cierro mis ojos intentando controlarme.

-Deja de susurrarme cosas al oído por favor...

- ¿Te espanté?

-No... Scott, solo no lo hagas...

Giro levemente mi cara para verlo, sé que mis mejillas están enrojecidas porque las siento calientes y él las toca, o al menos una.

- ¿Es mi voz o la manera en que lo hago?

Entre cierro los ojos amenazante, porque sigue hablando de la misma manera, lo hace a propósito y entonces se ríe, yo no lo hago, él sabe que está provocando algo en mí.

-Entonces... te espero allá arriba, prepararé todo, no tardes.

El cabrón me guiña el ojo y sale de la cocina riendo por igual, porque siguió hablando igual y hasta más ronca la voz, yo sigo lavando la cacerola, al término, me lavo las manos y el agua sobrante me la pongo en la frente, me seco las manos, veo que todo esté guardado y subo al cuarto, Scott se ha metido a bañar, lo puedo escuchar, ha sacado un saca corchos que ha puesto en la mesa junto a la botella de vino, las copas y la botana, en la cama no hay nada, pero en la mesita está el lubricante y un par de condones.

El estómago se me hace nudo, son nervios, lo sé, abro el closet y de uno de los cajones saco un bóxer nuevo, desde la última vez, había abierto un paquete y al parecer no ha tomado ninguno nuevo, así que sé que esos son míos, así como el cepillo dental.

Por igual tomo una toalla, apago la luz del cuarto, pero dejo encendidas ambas lamparitas de cada lado de la cama, a los pocos minutos sale Scott, me mira, ve el cuarto y sonríe, antes de meterme al baño, le doy un beso en los labios y me meto a bañar. Estando en la ducha veo que, ahora hay dos estropajos, tomo el nuevo, no pienso en nada, solo me baño, aunque claro que me preparo, me tomo un poco de tiempo en ello, porque estoy seguro de lo que quiero.

Al salir, me seco, me lavo los dientes, uso desodorante y crema, me seco el cabello un poco, tomo la bata y salgo seco con ella, al verme, Scott deja su celular, lo pone boca abajo y me mira, veo el cuarto, la botella ha sido descorchada, el vino servido, la botana abierta, Scott sentado en la cama y extiende su brazo hacia mí.

Le sonrío, me acerco a él y tomo su mano, me jala ligeramente, me suelta y acaricia mis piernas con ambas manos, hasta llegar a mi trasero, el cual solo acaricia, quita el nudo de la bata y ahora acaricia mi abdomen, hasta llegar a mi pecho, estimula mis pezones, da pequeños giros en ellos, otra cosa que ha sido nuevo, la mayoría de las chicas no los tocan, salvo por algún roce al tocar mi pecho, pero no los estimulan, con Scott es diferente, cuando se lleva uno a la boca y lo chupa, no puedo dejar de gemir, echo mi cabeza hacia atrás, alejando ingenuamente mis sonidos de sus oídos, chupa su dedo y estimula el otro, siento la humedad en ambos, la forma en cómo juega con su lengua es muy estimulante, me gusta bastante.

Acaricio su cabello, sus hombros, pues él no tiene anudada la bata, por lo que, pude bajar la bata sin problemas. Mi piel se encrespa cuando lame mi pecho, bajo la cabeza para mirarlo, él la sube, nos miramos, me sonríe, yo lo hago por igual solo que más sutil, sigo sintiéndome confundido.

Mira el vino y me alejo de él, tomo las copas, le entrego una, la toma, se acerca a la cabecera de la cama, se sienta en ella, le doy mi copa, la cual pone en la mesita de noche, mete su celular en uno de los cajones, regreso con la botana, la cual ya estaba puesta en un pequeño tazón de vidrio, lo pongo en la cama, le doy uno a Scott en la boca, él la abre y come, le doy un sorbo a mi copa, como ha bajado la temperatura, el vino está fresco, dejo mi copa en la misma mesita, Scott se acomoda en la cama, dejándome un ligero espacio, Scott palmea sus piernas, dándome la indicación que me suba en él.

Así lo hago, me pongo a horcadas sobre él, baja mi bata, toma un sorbo a su copa, se acerca y lame uno de mis pezones con su lengua fría, efecto del vino, jadeo sin más, la piel se me eriza, el efecto lo siento en los mismos pezones, pero por igual en los brazos, en mi pecho y las piernas, es increíble la reacción que produce mi cuerpo.  

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Ya andaba encarrerada y se acaba... otro? 

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora