SONIDO 52

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Mi bata está en la flexura de los codos, mi pecho descubierto y Scott intensificando mis sentidos, su boca y lengua me hacen sentir la reacción en todo mi cuerpo, como en el pasado, hago lo posible por no emitir sonidos, por guardar mis jadeos, por gemir suave, sacando poco a poco el aire, y juro que es algo realmente difícil.

Sus manos se cuelan por debajo de mi bata, no me puse el bóxer, lo dejé en el baño, puesto que sé que, una vez que terminemos, me bañaré nuevamente. Acaricia por varios minutos mi trasero, puedo ver cómo disfruta de hacerlo, la expresión de su cara, sus ojos cerrados, me lo dice.

Alcanzo mi copa y bebo otro poco, doy un último sorbo y beso a Scott, abre ligeramente la boca, por lo que, dejo parte de ese sorbo, lo poco que riega, lo lamo sutilmente con mi lengua, sube sus manos, acariciando mi espalda, me atrae hacía él, logrando dejar mi pecho en su cara, chupa, lame y succiona mis pezones.

Jadeo esta vez más fuerte, pero como no deja de hacerlo, le tapo los oídos, pues la manera en que lo hace, realmente me gusta y odio guardarme mi sentir, Eliud lo dijo una vez, como hombres no nos expresamos tanto como las mujeres, pero con Scott, para mí se me hace imposible no disfrutar de lo que me hace.

Nos separamos un poco, suelto sus oídos y lo beso, mete su lengua en mi cavidad bucal y puedo disfrutar de sus besos de una forma diferente.

Tomamos nuestras copas, me bajo de él para poder servir más, solo que esta ocasión, traigo la botella, me subo a la cama y Scott me abraza, mientras yo trato de calmar la emoción de estar con él.

Scott acaricia mi cara, roza mis labios, juega con mi nariz, muerdo ligeramente su dedo, reímos y disfrutamos de este momento. Al acabarnos la botella y comer un poco de botana, Scott me deja sutilmente en la cama, se acerca a mí y sigue besándome, las batas nos las hemos quitado, Scott tampoco tiene bóxer, ambos estamos acostados en la cama, roza y acaricia ligeramente mi pierna, que la tengo en ángulo, la otra la tengo estirada, le acaricio el pecho, subo mi mano hasta su cara y nos miramos.

-No tienes por qué temer... ni a mí, ni a lo que hacemos...

-... lo sé...

Se lo digo viéndolo a los ojos, pero no puedo evitar sentir angustia, justo por los sentimientos que tengo y él lo sabe. Me besa, correspondo, deja su frente en la mía, nos quedamos así por varios minutos, se acerca a la mesita, acerca un condón y el lubricante, unta el lubricante y aunque me he preparado, sé que es necesario ampliar más, usar el lubricante es primordial, tomo el condón y se lo pongo, se aleja de mí, pero está a un costado, me mira a los ojos y luego mis piernas, la que tenía estirada la pongo en ángulo y sintiéndome completamente apenado, las abro, siento un nudo en el estómago, un calor recorrer mi pecho, hemos tenido sexo anteriormente, pero por alguna extraña razón, siento que en esta ocasión es diferente.

Se acomoda entre mis piernas, se acerca a mí, pone sus brazos a mis costados y nos miramos.

-Lograré conquistarte. –Me dice.

Cierra los ojos y se adentra en mí, cierro los ojos y me digo a mí mismo. Ya lo has logrado.

A la mañana siguiente estoy durmiendo boca abajo, siento un beso en mi mejilla derecha y una caricia en mi cabello, intento abrir un ojo, veo a Scott que se acerca a darme otro beso.

-Duerme, aún es temprano.

Cierro los ojos, por lo poco que vi, deben de ser las seis o siete de la mañana, cuando vuelvo a abrir los ojos, mi cara la tengo ahora hacia la mesita, logro ver a Scott saliendo de la ducha, se acerca y con el dorso de la mano acaricia mi espalda desnuda, llega a mi trasero y lo acaricia por igual. Sube la sábana y me tapa, vuelvo a cerrar los ojos.

Me estiro y el trasero me duele ligeramente y es que Scott me ha montado por horas, cuando he sentido que ha sido necesario, le he acercado el lubricante, ambos tenemos buena condición para coger, pese a que me corrí varias veces y por muy cansados que estuviéramos, nos besábamos, acariciábamos y acomodábamos, pero una vez que estaba listo, volvíamos a coger.

Me levanto y Scott no está por ningún lado, así que me baño, me visto, lavo mis dientes y bajo, lo busco en la cocina, cuando no lo encuentro por ningún lado, voy al estudio, la puerta está abierta, entro y veo a Scott sentado y a Cristian pasándole unos papeles, ambos voltean a verme.

Solo que Cristian me ve algo sorprendido, pero pongo mi atención a Scott, evidentemente el señor Williams está en casa y Scott se ha ido, como no quiero arruinar lo que tuvimos ayer, solo le hago una indicación con las manos de que me voy. Lo piensa unos segundos, pero al final asiente. No entro a despedirme de él de beso en la boca o abrazos, no, nada de eso, sé que mi corazón saldrá lastimado si hace algo que no me guste y es mejor protegerme. A Cristian solo le hago una pequeña inclinación y salgo de la casa.

No es hasta un par de días después que Scott se comunica conmigo, lo curioso de todo es que Cristian se comunica conmigo por el celular que ellos me dieron y Scott por el personal, y justa esa es la diferencia que sin duda sentí.

Los días que paso con mis padres son maravillosos, mi padre ya no me checa las manos o la cara, mi mamá está feliz y emocionada, quería que le contara más de mi relación con Scott, no estoy preparado para decirle abiertamente que estamos juntos, porque después de ese día, siento que hemos avanzado, pero no quiero tomar esto a la ligera, ni tampoco hacerme ideas que no son, así que solo le digo que estamos bien y que me siento feliz cuando estoy con él. Y así han sido las últimas semanas.

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El apoyo que tiene Jan por parte de su madre es maravilloso, ella lo respeta, pero por igual se preocupa por él.

Jan ya ha caído en los encantos de Scott. Enamorado?

EL SONIDO DE TU VOZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora