El médico lo revisó, tocar sus venas por aquí, tocar sus venas por allá. Revisó su pulso, el poder espiritual, los latidos, las pupilas, el tono de su piel, los cambios físicos y hormonales. A pesar de que Xie Lian ya estaba acostumbrado a esto, pero Hua Cheng no (nunca lo dejaban estar en la sala de revisión) así que se estresaba y soltaba un aura imponente apenas veía una reacción por parte de su esposo.
Y entonces, justo cuando el oficial médico optó por revisar los pechos demasiado grandes del ojidorado, fue que el fantasma tuvo suficiente, iba a retirar al maldito dios sin importarle que fuera un profesional, sin embargo su hijo pensó exactamente lo mismo, pues comenzó a dar patadas tan fuertes que sorprendieron a todos.
-Auch -gimió Xie Lian -, baobei, tranquilo.
No importaba cuánto acariciara el estómago, cuan suave le hablaran, las patadas seguían y hasta incluso parecía que golpeaba con sus manos, pues sentía como por el lado opuesto a las patadas se daban otras más.
Puede que esa sea la prueba final para dar un veredicto. Por fin el ojidorado volvió a colocarse la pulsera que Shi Qingxuan le había regalado.
-Muy bien, Su Alteza -comenzó -. Si bien la forma de detectar si se va a tener o no gemelos es demasiado inexacta, me parece que su caso es más que obvio.
Un brillo de expectación cruzó por sus ojos. ¿Era cierto entonces? No dudó un segundo en mirar a su esposo, igual de emocionado.
-Todo este tiempo cuando lo revisaba, el poder espiritual de ambos fetos se encontraba tan coordinado que aparentaba ser uno mismo, puede ser debido a ello también que parecía ser muy fuerte para un bebé en desarrollo. Y si ese es el caso entonces por supuesto que su estómago debe estar a ese tamaño, me atrevo a decir que crecerá incluso todavía más, ¿En qué semana estábamos? Ah, cierto, se encuentra comenzando la vigésima primera semana.
Mientras hablaba buscaba cientos de cosas entre sus armarios, pergaminos, cachivaches, heno, hierbas medicinales, ¿Caca de caballo? ¿Cuernos de Buey? ¿Carne de conejo? ¿Patas de conejo? ¿Qué clase de cosas tenía y que carajos andaba buscando?
-De hecho debo decir que admiro su fortaleza Alteza, así como la de esos retoños que aún no salen al mundo. Se están desarrollando muy saludablemente, ¿Está recibiendo constantemente suministro de poder espiritual? Me imagino que así debe ser, según mis exámenes esos fetos tienen hasta energía espiritual de sobra, pues no hay cambios que muestren que se pelean por él, de hecho, podría decir que uno consume menos y de ahí su constante hambre, utiliza la comida como fuente de energía.
Tantas palabras seguidas confundieron al pelicastaño. La respuesta era simple, sí, Hua Cheng se aseguraba de que con cada comida Xie Lian bebiera al menos cinco tazas de té espiritual, además de que le suministraba más por medio del tacto cada vez que caminaba. No había un solo momento del día en el que se sintiera agotado.
-Otra cosa, quería recalcar que tal vez debería hacerle una visita al Emperador aprovechando que no va a volver a meditación a puerta cerrada en mucho tiempo -seguía buscando -, me pareció que su grillete maldito está fracturado, realmente no lo ví bien por las vendas de su cuello así que solo es una suposición, así que eso sea una señal de que podrá dejar este hábito de consumir constantemente poder espiritual.
Apenas y dijo eso, Hua Cheng se precipitó, retiró los vendajes del cuello de su amado y dejó a la vista la palida piel del inmortal y... era cierto.
El grillete maldito estaba fracturado, de vez en cuando habían brillos plateados de las grietas, y vaya que es una gran noticia. ¿Qué lo estaba desencadenando? ¿Era lo mismo con el otro grillete? No pasó ni un segundo y revisaron.
Nada.
Solo piel.
El otro grillete había desaparecido. ¿Pero cuándo?
Eso no era lo importante, ¡Era libre de la mala suerte y en poco también de las restricciones de poder espiritual!
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𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanfictionHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
