53: El camino correcto

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El cálido aire era encantador y el sol iluminaba en su más alta intensidad, incluso cuando no estaba en su cénit.
GuZi jugaba fuera del santuario, utilizando la escoba como si fuera una espada y atacando al montón de hojas y madera que estaba fuera. Se divertía mucho, de esa manera iba a ser capaz de mostrar sus nuevas habilidades a los niños del pueblo con los que comenzó a jugar durante las tar...

-¡GuZi! -exclamó Qi Rong, asustando al niño -Te dije que limpies la entrada, no que juegues.

El pequeño miró con vergüenza y pena a su padre, una mirada que generó un enorme estremecimiento dentro del cuerpo del adulto, un dolor y terror en todo su ser.

Sus labios temblaron. Suavizó sus palabras, creyendo que fue un error enojarse y, fingiendo una sonrisa como era su costumbre al lado del niño, le dijo que hiciera su trabajo y que en poco la comida estaría lista.
Se dió la vuelta y volvió. Dejando a su hijo confundido, hace un minuto estaba molesto, y ahora lo trataba bien, mentiría si no se sentía agobiado por esos inesperados cambios, reconoce que está mal, que necesita una reprimenda, eso hacía su anterior padre. ¿Por qué Qi Rong no?

Un sonido se escuchó por detrás del árbol y el pequeño se aproximó para saber de qué se trataba. Rió mucho apenas se dió cuenta.

-Gege de dorado, ¿No crees que deberías ser mejor escondiéndote?

Lang Qianqiu salió de su escondite, llevaba en sus brazos un peluche de tigre que entregó al niño mientras reía.

-No te preocupes, la gente de la que me escondo jamás me encontrarán aquí.

-Pues son muy tontos -volvió a reír -. Por cierto, Gege de dorado...

-Espera pequeño, ¿Qué tal si en vez de decirme así me llamas Lang-Gege? -le acarició el cabello hasta desordenarlo, y con lo mucho que le costó a Qi Rong arreglarlo tan lindo.

-De acuerdo, Lang-Gege -se sentó en el césped para abrazar su nuevo peluche -. Te quería preguntar, ¿Por qué siempre vienes a ver a mi padre? Le das obsequios, lo tratas bien, lo llevas a cenar o a hacer cualquier actividad, pero él siempre te grita. ¿No son amigos?

Un leve rubor subió por las mejillas del dios, no sabía cómo explicarlo, sobre todo porque se le hacía un poco incómodo hablar acerca de los mangas cortadas frente a un niño que apenas debe conocer que el amor es entre un hombre y una mujer.

-Bueno... lo que yo estoy haciendo... es cortejar a tu padre.

-¿Cortejar?

-Sí, ya sabes. Cuando dos personas se aman, y una de ellas quiere proponerle matrimonio, lo que hace es cortejar a esa persona para obtener su mano.

-¿Entonces tú amas a mi A-Die?

-Exact...

-¡LANG QIANQIU! -gritó Qi Rong, desde la entrada del santuario y utilizando un delantal muy encantador.

El dios tragó saliva, por dios, por alguna razón ver a su fantasma amado de esa manera le daba la ilusión de que ya se encontraban casados. Ya se veía incluso yendo al encuentro con el otro hombre después de saludar al hijo que criaban juntos.
Un poco de sangre brotó de su nariz al tan solo imaginarlo.

-Ban Yue -volvió a decir Qi Rong, haciendo que la joven fantasma de cabello oscuro saliera ya muy acostumbrada, recogiendo del brazo al niño y caminando lejos del santuario. Ese era su castigo por las muchas veces que le pidió favores a su familiar, aunque se detuvo al lado de Lang Qianqiu para colocar una serpiente escorpión en su cabeza.

-Si intentas quitártela, te morderá. Si le haces algo a mi tío, te morderá -dijo y se marchó con el niño que se despedía sonriente y con la mano.

𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora