64: Pesadillas

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Tan oscuro, tan callado.
Entre más avanzaba más incomprensible era.
Llevaba ahí... ¿Cuánto tiempo? Demasiado, así es como se siente, como si hubiera estado caminando en esa oscuridad por demasiado tiempo.
A veces aparecen, esos monstruos, lo persiguen hasta volverlo loco. El miedo lo invade tanto que llega a hacerse bolita para intentar alejarlos.
A veces vienen.
A veces no.
Es horrible.
Es aterrador.
Es una maldita tortura.
Apenas y consigue escapar, pero siempre lo vuelven a encontrar.
Ya no lo soporta.
Hace un tiempo le pareció escuchar la voz de GuZi, ¿Él está ahí? ¿Está cerca? Desea tanto poder llegar hacia él, hacia Xie Lian, hacia Hua Cheng... hacia... Lang...
Desea tanto poder estar junto a las personas con las que se siente seguro.

Aquí no es seguro.
Es aterrador.
Es asqueroso y repugnante.

Camina y camina.
Sin parar.
Pasó tras paso.

Y entonces los volvió a escuchar.
Eran risas ensordecedoras, pasos atronadores.

Lo estaban cazando.
Lo estaban cazando.
No, no, no.
¡Lo estaban cazando!

Corrió tan rápido como sus piernas le permitían. Era imposible.
¡Tenía que apresurarse mierda! ¡Lo están cazando!
¡No otra vez!
¡NO OTRA VEZ!
¡No puede ir más rápido! ¡Están en todas partes! ¡En cada rincón, en el aire, en los árboles, en la oscuridad!
¡NO HAY MANERA DE ESCAPAR!

Nuevamente fue atrapado.

Estaba paralizado, no podía moverse y sentía como su corazón era devorado por el pánico.

Por favor, paren. Su voz era como un eco, inentendible y sordo.
No quiero esto, me duele.
Paren.
Suéltenme.
No quiero seguir con esto.
Me duele.
Hoy no.
Déjenme descansar.
No soy su juguete.
Paren.
Por favor.
Por favor, por favor.
¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!

Por favor... alguien... ayuda.

Aparentemente fue escuchado. Un brillo inundó el sitio. Apareció como un rayo, tan ensordecedor y repentino.
La luz tomó una figura humana, con una gran espada se enfrentó a los sombras y las cortó. Todas ellas gritaron de dolor, pero fue un espectáculo a los ojos de Qi Rong mientras se desvanecían.
Por fin, todo el entorno hostil y lúgubre había adquerido claridad.
Y luego, lo ayudó, a reincorporarse, a levantarse, a acomodarse, a todo lo que respecta volver a estar como antes.

¿Eres... Lang Qianqiu?

La figura lo "miró", ojos y cabello llameantes, idénticos a la espada. No hablaba, no hacía nada más que observar hasta que finalmente se hubo calmado lo suficiente para poder seguir avanzando.
No podía hacer más. No había opción.
Retomó el paso.

No es como si fuese a un lugar en concreto. Solo avanza.
Pero ahora era diferente, la persona de luz lo guiaba, iluminaba el camino y no dejaba de estar a su lado ni por un segundo.

Volvieron a aparecer, pero los monstruos fueron destruidos en un chasquido.
Apenas y hacían presencia, la espada llameante los cortaba a la mitad de inmediato, permitiendo que avance.

Era cálido.
Y finalmente.
Llegó a una puerta.






•••



Había pasado toda la noche, pero por fin Qi Rong había despertado. Xie Lian no pudo dormir, claro sus bebés no le permiten, pero también se encontraba ansioso y preocupado. Necesitaba hablar con su primo, ahora más que nunca. Al menos fue una suerte que, gracias a Lang Qianqiu y el poema, ahora la fiebre iba descendiendo constantemente.

𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora