Alguna vez se preguntó a qué sabia la muerte.
¿Qué clase de recuerdo tienes justo cuando te enfrentas directamente a aquella única constante del mundo
Los ríos fluyen, pero con el tiempo se terminan.
Las lluvias vienen, pero a veces hay temporadas de sequía.
El sol sale y desaparece, pero a veces es escondido por la luna.
La luna nunca tiene la misma figura cada noche.
Las estaciones vienen y van, de invierno a primavera, de primavera a verano, de verano a otoño, de otoño a invierno.
De invierno a primavera, de primavera a verano...
Simplemente no hay nada estático, nada constante. Todo cambia.
Gobernantes, líderes de familia, edades, amigos, familiares.
Lo único constante es la muerte.
Aquel final de todo, el momento que todos esperan. El momento con el que los hombres acumulan riquezas para dejarlas a sus hijos, el momento que las mujeres temen por no querer perder a sus esposos o hijos.
El momento que un tacaño espera para heredar fortuna o arrebatarsela a alguien.
Lo único que mueve a los hombres.
Y los dioses no son una excepción.
Parecen inmortales, que nunca van a desaparecer. Pero sin creyentes, no hay inmortalidad, y sin reconocimiento, no hay creyentes.
Eso debió haber entendido antes.
Antes de haber cometido semejante estupidez.
Pero, ¿Qué más pudo haber hecho? En ese momento, con su inmadurez, con su pesadez.
El momento en que la vió colgando, muerta y deshecha. Su amada.
Su vida.
Su todo.
Al diablo la inmortalidad.
¡Al diablo los dioses!
Pero ahora sabe que haber intentado buscar la muerte, con tal de estar con ella, no solo lo condenó a él.
Condenó a todos.
Por él. Esa otra voz.
Algo busca, y no le importa lo que tiene que hacer para conseguirla.
Él es la prueba de ello.
Un cadáver andante.
Un alma obligada a permanecer en un cuerpo que se pudre cada cierto tiempo, y él tiene que rejuvenecer. Un hombre, que ya ni siquiera tiene control de su mente.
Títere de alguien más.
Porque es consciente de su entorno, reconoce voces pero no puede verlas. Es como si se hubiera vuelto ciego.
Extremidades entumecidas, cuerpo sin dueño.
Y, sin embargo, de alguna forma, consiguió recuperar la movilidad una vez.
Cuando la escuchó gritar: -¡A-XIU! ¡DESPIERTA MALDITO IDIOTA!
Por desgracia, él volvió a tomar control de su cuerpo antes de que pudiera siquiera acariciar ese bello rostro que tanto extrañaba.
Y la hirió.
Porque eso es lo único que él hace: herir.
.
.
Bueno, dado que ahora hay encuestas, pienso que las voy a aprovechar jejejeje.
Si es que alguien las hace. Ya verán, apuesto que habrán... 2 respuestas. 🤓☝️
Anyways, perdón la desaparición. La Universidad está más dura de lo que creí.
Gracias por leer.
See you...
ESTÁS LEYENDO
𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanfictionHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
