Llovía a cántaros. Un evento único y extraño en los cielos, y bueno, combinaba perfectamente con el estado de humor de los que eran conocidos como los "Tres tumores".
Pei Ming y Ling Wen avanzaban por las calles de la Capital Celestial, aprovechando de un escudo que el General creó para tener algo de privacidad entre ambos. Lo que ocurría es que... estaban demasiado preocupados por Shi Wudu, Pei Ming debía lidiar con su maldición (aunque en estos últimos días no ha reaccionado) y Ling Wen debía lidiar con las extrañas insistencias que tenía el Emperador sobre averiguar la ubicación del Brocado Inmortal (y eso la fastidia).
No tenían tiempo para pensar en el peligro que era el Señor del Agua para sí mismo en estos momentos.
-Entonces, ¿No ha intentado volver a matarse? -preguntó la diosa, observando la lluvia.
-Así es, lo he mantenido fuera de todas cosa filosa. Pero, se ve muy inestable.
-Todo es un desastre -suspiró.
-Y que lo digas.
Siguieron avanzando, hablando acerca de las pequeñas soluciones con respecto a su amigo. Desde que ocurrió aquel... incidente... Shi Wudu está residiendo en el Palacio Ming Guang, y el General se está manteniendo al margen, volviendo cada hora para asegurarse de que esté bien. No sabe cómo, pero el oficial elemental se las ha llegado a arreglar para encontrar todas las espadas del otro dios y volver a intentar cortarse la garganta, así que a veces suele dejarlo encadenado a la cama.
-¿Y si... lo dejo hacerlo?
-¿Qué? ¿Cómo se te ocurre eso?
-Solo piénsalo, Ling Wen. Cada día para él es una tortura, sufre de alucinaciones, ha olvidado quién es, constantemente repite sin parar que no es nadie y que no vale nada. Y en estos momentos lo que más necesita es a Qingxuan, pero...
-Posiblemente ahora él lo odia.
-Exactamente.
Siguieron avanzando, en silencio, dejando que las gotas rebotaran y fuera el único sonido que gobernara las calles de la Capital. Ni una sola persona más con ellos, todos estaban refugiados en sus palacios, ni un solo sonido más que el de la lluvia.
-Yo... no creo que realmente quiera eso -volvió a decir la diosa, deteniendo el paso -. Está sufriendo, y como dijiste se ha perdido a sí mismo. Si es así, ¿Es eso lo que de verdad desea? ¿No convierte la muerte en la solución más cobarde?
-Los humanos somos cobardes por naturaleza, ¿Por qué crees que hemos creado armas cada vez más sofisticadas y peligrosas? Porque queremos derrotar los peligros de manera más fácil y rápida, porque no podemos soportar la idea de que siempre habrá algo o alguien más poderoso que nosotros, es el instinto humano, la cobardía nos deja sobrevivir.
Y ella se detuvo, obligando al dios marcial también a detenerse. Ling Wen lo miraba extraño, como si no reconociera con quién hablaba. Claro, no era cosa suya decir cosas filosóficas o salir de su papel del amigo gracioso, esos momentos están reservados a situaciones de estrés.
Eso significaba que esto era muy serio.
-Aún así, no creo realmente que él desee eso. Solo necesita ayuda.
-Querida amiga -le sostuvo del hombro -. No lo has visto, no has visto su dolor como yo. Créeme, han habido veces en las que solamente pude desear matarlo, o dejar que él mismo lo haga. Me lastima verlo así, no sé que más hacer.
-Y eso es lo que intentaremos arreglar ahora -le dió una palmada en la espalda -. Pero recuerda, si esto es mucho más grande de nosotros, entonces debemos pedir ayuda de más gente.
Sí. Así era.
Ahora mismo iban ambos al palacio Ming Guang para reevaluar las formas de poder ayudarlo. La diosa literaria le sugerió ir directamente con un oficial médico, y si era peor entonces deberían recurrir directamente al Emperador.
El problema recaía en esto... necesitan de la información de Shi Wudu, pero se niega a cooperar y está tan inestable que en cualquier momento se lanzará de los cielos en picada para morir por la caída.
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𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanfictionHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
