Cuando Qi Rong abrió los ojos notó el azul del cielo. Estaba todo muy calmado, y tranquilo, y pacífico.
¿Estaba muerto?
Qué irónica pregunta.
Entonces, ¿Qué?
Intentó levantarse y mover algo la cabeza, pero inmediatamente sintió unas manos que lo obligaron a estar recostado. Consiguió oir algo, la voz de Lang Qianqiu.
-Tranquilo, A-Rong, con cuidado.
Estaba algo confuso el sonido, era como si el dios le hablara a través de una cueva que interceptaba y modificada su tono de voz. Pero al menos ya tenía el control suficiente como para observar mejor sus alrededores.
Sí...
Seguía en el patio del palacio Taihua.
Su cabeza dolía un montón, diablos, ¿Qué estaba pasando?
Fue entonces que consiguió recordar la pelea de hace un rato, con el pavor recorriendo sus entrañas volvió a intentar levantarse y otra vez fue llevado al suelo por ojidorado que velaba por su bien. Sintió otras manos sujetarlo para que se recostara, eran mucho más pequeñas, y solo eso lo hizo sentirse lo suficientemente seguro para volver a la comodidad del pasto. Sabía que GuZi estaba bien, eso era lo importante.
Y entonces otras manos asomaron para intentar controlar si es que tenía fiebre. Por fin, gracias a eso, notó que habían más voces.
-Escucha Taihua, ni bien su diagnóstico sea dado tú deberás ser sometido a juicio -dijo una mujer.
-No me iré hasta que él esté bien.
-Pues ese tipo de desiciones solo empeorarán tu posible sentencia. ¿Por qué se te ocurrió traer un fantasma a los cielos?
-Necesitaba de mi ayuda y no pensaba dejarlo solo. ¿Y por qué XianLe si puede y yo no?
-Estoy segura que la acción de XianLe no fue hecha para motivarte a hacer algo igual de imprudente.
La cabeza le daba vueltas, un dolor punzante sin parar en la parte atrás de su cráneo. Ese golpe sí que fue intenso, pero ahora necesita otra cosa, quitar la presión de la justicia celestial del hombre estúpido al que ama.
A duras penas se levantó, apoyando sus manos en el césped para por fin estar a la altura y ver su entorno, pero no podía mover sus piernas, estaban entumecidas y extendidas frente a él.
-Si no lo llevan a juicio yo podría conseguirle el Brocado Inmortal -dijo, petrificado a la mujer que hablaba con Taihua.
Ambos voltearon a ver.
-No será necesario, no podría saber cuál es -ella carraspeó.
-Yo no -sonrió -. Pero tal vez tú sí.
Ling Wen comenzó a temblar. Cada vez más se volvían vulnerables a sus propias acciones, al karma que los buscaba sin parar. Y ahora, además de tener que lidiar con el asunto del enemigo que quiere controlarlos, tienen a alguien que de seguro consiguió mucha información de ellos gracia a la maldición que implantó en Pei Ming.
Esto era un desastre.
-Muy bien, escuchen. Podemos hacer esto de la manera pacífica. Ustedes me ofrecen algo y yo les ayudo -sonrió, ignorando el palpitar de su cabeza -. O podemos hacerlo a la antigüita, me matan y nadie queda satisfecho.
Nadie dijo una sola palabra más. Hasta que finalmente, alguien habló, el mismo hombre que desató la pelea de antes y ahora mismo seguía estático para no ser quemado vivo.
—Luz Verde que deambula por la noche —dijo casi en un susurro —. Lamento mucho mis acciones previas, y en este momento si pudiera me arrodillaría frente a usted. Le ruego, que me ayude.
Nadie habló.
Qi Rong se decepcionó que estuviera congelado, verlo bajo sus pies sería una acción tan satisfactoria.
En este momento, un oficial marcial.
Más que eso.
¡Un dios le rogaba a un fantasma por ayuda!
Y no a cualquier fantasma, sino al más repudiado y más débil de las Cuatro Calamidades.
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𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanfictionHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
