Todo era confuso, como siempre. Es decir, Xie Lian está haciendo algo y repentinamente lo siente interrumpido porque no reconoce su acción y llega a concentrarse en otra cosa. Mayormente en una persona.
Ahora, pelea contra Jun Wu. ¿Por qué? No lo sabe, pero su tutor se veía realmente muy furioso con él, como si estuviera explotando de ira y decepción en ese mismo momento.
No veía a su esposo en ningún lado, de hecho contrario a lo que esperaba su Guoshi se encontraba allí, en un rincón apartado observando la pelea con cierta preocupación y esperanzas en sus ojos. Mu Qing también observaba, y… Feng Xin. No sabe porqué, al parecer esta pesadilla se trata de él, no puede retirar la vista de su ex amigo.
Y comprendió porqué.
Cuo Cuo apareció, ¿Qué hacía ahí? ¿Dónde estaba Jian Lan? No pudo hacer nada, el feto fantasma reía y soltaba sonidos extraños e intentó atacarlo. Algo que Feng Xin evitó y debido a ello terminó cayendo a la lava que los rodeaba.
Y luego despertó.
Sudando, temblando, con el corazón a mil por hora.
¿Qué pasaba después?
Primero San Lang desaparecía entre cientos de mariposas, luego Mu Qing caía a la lava y ahora Feng Xin también lo hacía
¿Qué carajos?
¿Qué son estas pesadillas?
Es como si todas estuvieran conectadas de alguna manera, contando una historia que necesita descubrir.
Un momento de claridad lo gobernó.
Sin pensarlo, Xie Lian despertó a su esposo. Esta pesadilla no lo hizo despertar con gritos y terror, lo cual era un alivio, pero eso no significa que esta noche su marido tampoco iba a despertar.
—San Lang, San Lang. Te necesito ahora, despierta.
—¿Eh? ¿Qué? —se levantó —¿Gege? ¿Quién? ¿Cuándo?
—Tengo una sospecha.
—¿Sobre qué? —se frotó el ojo.
—Puede que estas pesadillas sean visiones. Al futuro o algo por el estilo.
El fantasma lo observó detenidamente.
¿Sus sueños le estaban advirtiendo de un futuro que aún no ocurre?
Con una mirada comprensiva, los ojos dorados de Xie Lian le daban otra idea.
O puede que sus sueños le están advirtiendo de un destino, lo mismo que este ser misterioso quiere cumplir.
•••
Qi Rong suspiró, cansado y desplomado en el suelo.
—Extrañaba esto.
—¿Hablar sobre tonteras y desahogarnos entre nosotros? —preguntó Yin Yu, también recostado.
—Hablo de romper estatuas de piedra con la apariencia de mis conocidos —se levantó —, pero sí también lo otro.
—Con tanto que ha ocurrido ya no hemos tenido tiempo para nuestra reuniones de odio a Hua Cheng.
El fantasma rió.
—Sí… supongo que habrá que reinstaurarlas después de que Xie Lian de a luz.
—Oh, cierto, ¿Por qué estuviste golpeando las estatuas de todos? —Yin Yu también se levantó, observando el desastre.
Levemente el enojo regresó al ojiverde, pero realmente ya no era necesario contenerse, de aquí en adelante va a pasar horas junto a pergaminos y papeles por lo que un minuto más de relajación le serviría.
—Porque son unos idiotas. Ambos enamorados terminaron embarazados y sus esposos los embarazaron, estoy seguro que Shi Qingxuan ni siquiera se cuidó lo suficiente y mira como resultó. También está que ni siquiera piensan mucho en las cosas, Xie Lian y yo llevamos conociéndonos por siglos y recién ahora es que me vengo a enterar de qué chuchas le pasó con la caída del reino, y sigue estando muy en contra mía, y su maldito esposo se la pasa de "soy mejor que tú" cada vez que me ve, y no he podido hablar contigo, y aún así con todo lo que pasó se atrevió a nombrar al fantasmita ese "Lang Ying", como si se hubiera olvidado de quién fue ese desgraciado para empezar, y tengo un idiota que después de acosarme otra vez, volvió a ganarse mi corazón y ahora estoy en un lío con los dioses del carajo porque a uno le pareció una genial idea secuestrar a mi hijo y…
ESTÁS LEYENDO
𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanfictionHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
