¿Por qué?
—Prometiste que no me dejarías —dijo Xie Lian, o al menos eso siente.
Otro sueño, otra pesadilla. Aunque tal vez ya no se trate mucho de una, es como si se estuviera acostumbrando y ya no es tan sensible, pero aún así es doloroso y aterrador. Y más ahora que está viendo como su esposo desaparece lentamente, como si sus cenizas fueran esfumándose con el viento.
—No hay banquete en este mundo que no tenga su fin, Alteza —dice Hua Cheng, cada vez menos visible y tangible —. Pero no, nunca te dejaré.
Nuevamente su mente solo se concentran en él. Ambos se abrazan y lentamente siente como su amado desaparece, fundiéndose y mezclandose entre cientos de mariposas plateadas. Por lo general suele ser costumbre suya dado sus habilidades, pero esta vez no, por alguna razón, mientras Lluvia Carmesí desaparecía de entre sus brazos, tenía una sensación que le decía que era por siempre...
Esta pesadilla no lo hizo despertar de golpe. Pero las lágrimas brotaban sin control y Hua Cheng, en medio de la noche consiguió notarlo.
Arropó a su marido entre las sabanas y lo abrazó con firmeza, deseando poder estar dentro de ese sueño para apaciguar los llantos del inmortal ojidorado.
Al menos lo que más podía hacer era intentar que el otro sintiera su tacto. Y eso era más que suficiente.
•••
Cálido, tranquilo, pacífico.
Así era estar ahí cada día, comparado con el revuelto que suele ser el reino fantasmal o la Ciudad Fantasma, este lugar es sin lugar a dudas algo que se debe apreciar en algún momento.
Hua Yue caminaba por el prado, disfrutando de la alegre vista y de vez en cuando saludando a los lugareños que hacían sus labores del campo, había estado considerando muchas veces el quedarse por siempre allí para vivir lo más pacíficamente posible.
Siguió avanzando, cruzó al lado de un cerezo en dónde reconoció a la figura de Pei Xiu. No quiso prestarle atención, pero debía admitir que no pudo hacerlo. Desde... la pelea que tuvo el joven con su superior, es decir desde el festival Medio otoño, el oficial exiliado se comportaba de una manera muy inusual, tenía arranques de ira, solía ponerse a dormir por mucho tiempo y tener pesadillas, o de vez en cuando caer completamente al suelo como si estuviera muerto.
Hua Yue sabía de los cambios de humor, pero todo respecto a los desmayos y pesadillas fue algo que descubrió estando con él ahí atrapada. Mentiría si dijera que dejó de amarlo, lo quiere como nunca pero la ha dañado más de lo que podría querer, es por ello que suele verlo, a escondidas, cuando este se desmaya.
-¿Otra vez ha caído dormido? -escuchó a Yushi Huang, que se acercaba hacia ella.
-Así parece.
-Ya veo. Le prepararé un té para cuando se despierte.
-Ah, disculpe.
Ella volteó. Tan calmada, pacífica. La joven fantasma mentiría si dijera que no le recuerda a su padre.
-¿Por qué sigue siendo tan amable con él? Es decir, ha visto como me trata y... que al parecer no es una buena persona.
La diosa la observó, le dedicó una sonrisa y con su brazo la incitó a que ambas avanzaran por el prado, y eso mismo hicieron. Con el compás del viento, caminaron hasta llegar a la montaña más cercana que se encontraba rodeada de flores que revelaban sus hermosos pétalos multicolores, no dijeron ni una sola palabra en el camino, pero una vez llegaron a los florales la mujer inmortal se detuvo y recostó para que Hua Yue hiciera lo mismo.
Obedeciendo, lo hizo.
Y por fin el silencio fue roto.
-La amabilidad es una cualidad propia de las personas -dijo -, no nos cuesta nada ser amables y tampoco nos cuesta conocer a la gente para hacerlo. Es cierto que el joven Pei ha cometido muchas acciones cuestionables en tu contra, y sobre todo aún más dado que tú lo conoces. Pero el bien siempre está ahí para actuar, y la amabilidad no conoce sobre prejuicios ni pecados.
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𝔻𝔼𝕊𝔻𝔼 𝕊𝕀𝔼𝕄ℙℝ𝔼
FanficHace ochocientos años en el ya olvidado reino de XianLe, dos niños se conocieron y se enamoraron, pero su amor era una especie de tabú. Mientras que uno era el príncipe heredero del reino, otro era un niño que vivía en la miseria y había nacido mald...
