Capítulo 72. Arrullo

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Gareth veía como aquella secta omega estaba haciendo cosas extrañas con Art y Lance y bufó.

Habían matado a todas las copias y los veneraban, desde luego que siempre había varas de medir distinta entre ellos.

Gareth había estado allí cuando comenzaron a gritar, cientos de copias, ni siquiera podía precisar si podrían ser más.

Gareth había matado, pero siempre en honor de su supervivencia, en la cárcel era él u otro, y él siempre se elegiría sobre el resto.

Pero lo que habían hecho en aquella fábrica solo podía considerarse un genocidio, la aniquilación de tantos como ellos alcanzaba la vista. Y habían sufrido.

No iba a mentir de que quisiera más copias suyas a su alrededor, ya había visto varios Art y era todo muy bizarro.

Pero solo una cuestión de tiempo había hecho que él no fuera una de esas copias encapsuladas, y nunca pensó que empatizaría con ninguno de los suyos.

Siempre había sido él contra todos, y le gustara o no, aquella experiencia le estaba afectando más de lo que quería reconocer.

Tris acarició su muslo, siempre a su lado, ya no estaba solo.

—Nuestra libertad ha tenido un alto coste —fue lo que dijo cuando volvieron a la base—. Hagamos que merezca la pena.

Aún escuchaba los gritos gorgojeantes de las cápsulas.

Acabar con todas las copias, acabar con las fábricas, las cárceles y las clínicas de reproducción.

Acabar con el sustento de aquella sociedad omega que solo los usaban como sementales.

Sí, lo entendía, lo sabía, ¿pero por qué tenía que comenzar a tener conciencia en ese momento? Le había ido muy bien sin ella durante toda su corta vida.

Había estado mirando a Art durante todo el proceso de ofrenda del culto omega, su rostro parecía pétreo, pero cuando has conocido tanto tiempo y tan bien a tu enemigo podías ver los pequeños gestos.

Pesar, remordimiento, aquellas líneas oscuras bajo sus ojos.

Ambos cruzaron una mirada, ¿ser honorado por lo que había hecho? ¿Por lo que él mismo le había ayudado a hacer?

Era un gran NO, pero Art, el mesías de los huevos se recompuso delante de sus ojos. Se comió su dolor, agarró la mano de su omega y miró hacia delante.

Y por primera vez en todo el tiempo que habían convivido, Gareth sintió algo como nunca antes.

Líder.

Art era su jodido líder afrontando las consecuencias.

αλφα

Tris no había sentido nada ante la masacre, aquellas copias realmente no eran nada para él. Ver a Gareth tan afectado le sorprendió pero se guardó par él sus impresiones.

Había entendido la finalidad de aquella misión, no más copias, no más abuso, aquello era lo que antiguamente se conocía en términos bélicos "tierra quemada".

Nadie usaría más a las copias, ni por un lado ni por otro.

Y aquello tendría que volver a reproducirse, sabía que había al menos otra fábrica más.

Puso su mano en la pierna de Gareth, sin duda aquel espectáculo omega era algo que ellos nunca habían visto.

Sí, habían estado en presencia de omegas, Lance, Kay, Ali y Lovel lo eran, pero estos eran distintos.

Parecían como recién llegados de un mundo perdido, uno en el que ellos eran algo que ninguno recordaba.

Cuando se retiraron sintió el comedor lleno de alfas
relajarse, pero duró poco, realmente poco.

Los sacudió como una ola, sus pupilas se dilataron y su boca salivaba.

Su polla se endureció y en lo único que pudo pensar fue en que Gareth le follara allí mismo.

Solo cuando vio a Percy cargando al omega y gruñendo, sus dos neuronas operativas lo comprendieron. Un omega en celo.

Pero Tris nunca se había sentido atraído por un omega, ni siquiera pensaba en poseer a uno en esos momentos.

Miró a su alrededor, los alfas jadeaban y aquello parecía a punto de salirse de control.

Entonces escucharon los primeros sonidos, parecía un arrullo, y su mente se esclareció, solo para darse cuenta de que Gareth lo tenía sobre su regazo olisqueando su cuello. Agradable, tan agradable.

El arrullo venía de un único omega, el único ya en el comedor.

Lance y su vientre abultado; Lance el omega de su líder; Lance el guía que los calmaba.

En un mar de alfas, Lance sobresalía como un faro.

No sabía que un omega podía hacer eso, solo había recibido dolor de ellos.

Y algo en aquel arrullo hablaba no solo de calma, también hablaba de unión, de ser uno, de encontrarse en la oscuridad cuando todo parecía perdido.

Tris comprendió que el vínculo alfa-omega iba mucho más allá de la procreación y los celos, más allá de la dominación y la violencia. Aquel vínculo los unía, y Lance los había unido a él como Art lo había hecho antes.

Donde antes había un líder, ahora había dos.

Donde antes había un líder, ahora había dos

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❤️

Buen fin de semana.

Besos

Sara

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