Art no estaba contento con lo que Lance quería hacer, pero era su padre y estaba allí.
No podía olvidar que le había apuntado con un arma al vientre. En su mente era incapaz de imaginarlo disparándole de verdad, pero sus palabras aún le dolían. Tanto desprecio hacia él, hacia Art y el hijo que llevaba dentro.
Nunca había tenido una excelente relación con él, era cierto, ¿pero había estado dispuesto a matarlo? Aún no podía creerlo y Art estaba allí con él porque Lance era el único en tener dudas.
Cuando la puerta se abrió su padre a pesar de estar amordazado y maniatado no perdía su compostura, era tan familiar y a la vez, un completo extraño.
Lo miró con cautela, pero esta cautela pasó a desprecio cuando visualizó a Art.
Había conocido a muchos omegas que pensaban que los alfas tenían lo que merecían, pero de ninguno había sentido aquel profundo rechazo.
Los alfas vivían aislados, una vieja reminiscencia aislada de su pasado. Ahora sabía que no tan aislados de los omegas. Aún así podía afirmar que muchos como él, lo desconocían todo, absolutamente todo.
Su padre no.
—Solo estoy aquí porque no quiero aceptar que tu odio esté por encima del amor que pensé que nos teníamos.
Su padre tardó en mirarle a él, pero finalmente lo hizo.
Si miraba mejor podía ver que estaba cansado, se acercó un poco y sintió la desaprobación de Art. Pero tenía que hacerlo.
Le desató la mordaza.
Su padre boqueó adolorido, no le gustaba que tuvieran que tomar esas medidas, podía querer una respuesta con toda su alma pero no era estúpido, su padre era peligroso.
—Desátame —le ordenó con la voz rasposa.
Lance dudó, una vida entera obedeciendo a ese hombre le predisponía, pero no más, no ya.
—¿Realmente estabas dispuesto a matarme? —preguntó Lance, fuera de su mente, fuera de su boca la pregunta sonaba estúpida.
—No sabes lo que has hecho, hijo.
No era la respuesta que esperaba, pero tampoco le extrañaba que su padre le culpara. Siempre había sido su máxima decepción.
—¿Cómo puedes vivir haciendo lo que haces? —preguntó Lance— ¿Lo sabe mi padre?
Algo rápido pasó por sus ojos, duda. No, su otro padre no lo sabía, los había mantenido engañados.
Ese hombre al que no reconocía y sin embargo, siempre había sentido cruel.
Ahora sabía que no era algo que solo aplicara a su hijo.
—Esa criatura no te quiere —dijo su padre— ellos no saben amar, solo poseer, doblegar y esclavizarnos. ¿No has aprendido nada de nuestra historia? No sabes lo que has hecho, Lance.
—Eso ya lo veremos, aunque dudo que tú llegues a hacerlo.
—¿Vas a dejar que me maten?
—Depende de ti, padre — dijo Lance harto del hombre— dinos lo que queremos, y quizás tengas una oportunidad.
—Qué poco sabes de negociar —dijo Mord con desprecio.
—Sabes que lo encontraremos y lo destruiremos, como hemos encontrado la primera fábrica, todas caerán —vaticinó creyendo completamente en la misión que tenían que llevar a cabo, se acercó un poco más.
ESTÁS LEYENDO
Alfa
RomansaEn un mundo donde ser alfa es sinónimo de criminal, Art es el mejor candidato para pagar todos los males en sí mismo. En un mundo donde ser omega es la única opción adecuada, Lance conocerá que no todo es lo que parece.
