Habían viajado en pequeños grupos durante días, realmente se estaban alejando de todo lo que alguna vez le había resultado conocido, pensó Kay.
Se alegraba de haber podido mandar un mensaje a su padre y sus abuelos, decirles que estaba bien, que estaba embarazado y que intentaría volver a ponerse en contacto con ellos.
Pero en esos momentos, su nueva vida lo esperaba lejos de los suyos.
Aunque mirando alrededor se dio cuenta de que no era verdad, allí también viajaban los suyos.
Percy a su lado, que no se despegaba irradiando calor y una felicidad que los contagiaba a todos.
¿En qué momento pensó que no iba a enamorarse de ese alfa?
Lo que aún le sorprendía era que Percy lo estuviera de él de un modo tan evidente.
Pero no se permitía cuestionárselo más, era así, era suyo y nada iba a cambiarlo.
—Estamos cerca —avisó uno de los alfas que iban delante.
Art y Lance habían salido antes y muchos de su nuevo pueblo también.
El destino de su misión estaba en manos de Ali y Balan, cómo habían llegado a confirmar en ese omega traicionero era algo que aún no comprendía Kay. Nunca le había gustado Balan, pero parecía la mejor opción para acabar con las fábricas, solo esperaba que no tuvieran que lamentarlo.
Solo les llevó un poco más llegar, realmente estaban en su nuevo hogar cuando al abrir la puerta del furgón fuera le acogieron los brazos abiertos de Lance.
Tenía un vientre enorme, era como ver lo que sería de él con meses de adelanto, todo parecía estar bien.
—¡Bienvenidos!
Detrás de él, como su fiel guardián estaba Art que palmeó el hombro de Percy.
—¿Todo bien? —le preguntó.
Kay asintió.
—¿Alguna noticia de Ali? —preguntó Kay.
—Nada aún, pero todo está bien —se giró al resto —os enseñaremos todo esto.
Y todos los alfas que estaban allí asintieron encantados de haber llegado.
Kay miró a su amigo, Lance siempre había sido ese omega que a Kay le hubiera gustado ser. Tenía una pasión, sus objetos antiguos, había luchado contra todos, principalmente sus padres para ser aquello a lo que ellos se oponían.
Había encontrado el amor del modo más insospechado y ahora estaba liderando a un pueblo que jamás pensó que fuera el suyo y lo hacía de un modo completamente natural, no le quedaba duda de que Lance había nacido para aquello.
Y por primera vez en su vida no sintió ni un atisbo de celos, que siempre habían sido una sombra negra sobre sus hombros.
El lugar había visto tiempos mejores, sin duda, pero grupos de alfas y algunos omegas a los que no conocía estaban trabajando juntos.
Si eso no era un motivo sobre el que estar esperanzado, Kay no sabía cuál podía ser.
Jamás hubiera imaginado un lugar donde alfas y omegas pudieran vivir en paz.
—Este lugar era una antigua ciudad beta —contó Lance a los recién llegados— lo mejor es que el sistema de distribución del agua se ha mantenido casi intacto.
Lance siguió explicando el antiguo origen beta, realmente estaba disfrutando de lo que iban descubriendo en aquel lugar. Lance no dejaba de ser un erudito con un amor infinito por el pasado.
ESTÁS LEYENDO
Alfa
RomanceEn un mundo donde ser alfa es sinónimo de criminal, Art es el mejor candidato para pagar todos los males en sí mismo. En un mundo donde ser omega es la única opción adecuada, Lance conocerá que no todo es lo que parece.
