CAPÍTULO 63

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Estaba de los nervios.

Me encontraba en la puerta del hotel esperando a que un coche de la empresa viniera a recogerme para llevarme al aeropuerto. Llevaba ahí diez minutos y otros tantos que me quedaban porque llevaba 2 horas lista en mi habitación de pie con la maleta lista y ya no me aguantaba más.

Era la primera noche que Chris y yo pasábamos separados en bastante tiempo. No pasaba absolutamente nada, pero hacía tanto que dormíamos juntos que me había acostumbrado a dormir a su lado, sobre él, pegada a él... La cosa es que, entre eso y la emoción del viaje no había pegado ojo.

Obviamente cada uno salía desde su propia casa porque los chicos tenían que hacer la mítica aparición saliendo de los coches y posar para los fotógrafos y Stay.

Por fin, advertí un coche negro con los cristales tintados y supe que era el de la empresa. Cuando paró a mi pies, el conductor salió para abrirme la puerta. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con alguien a quien tardé bien poco en reconocer.

Llevaba una gran mascarilla pero distinguí a la chica pequeñita que había visto salir del cuarto arreglándose y detrás de ella Changbin. ¿Era éste acaso el coche de las queridas? No sabía si aquello me gustaba mucho, pero agradecí no tener que pasar por todo aquello sola.

Nos quedamos mirando e instantáneamente comenzamos a inclinarnos y saludarnos. Le hice un par de preguntas pero la chica rió y negó con la mano. No entendía casi nada de inglés...

Sin embargo, gracias a un buen internet y traductores pudimos conversar durante el trayecto. Haeun era muy tímida pero la veía esforzarse por hablar conmigo y aquello me conmovió. Era muy amable y considerada. Me cayó bien al instante. Toda ella era pequeñita y muy cute y entendí al instante qué era lo que le gustaba a Changbin.

Ambas sabíamos por qué estábamos ahí así que nos ahorramos las preguntas incómodas. Aunque ardía en ganas de saber, porque Changbin me había dicho que no eran novios y yo no insistí.

Llegamos al aeropuerto y, en cuanto salimos, supe que algo no iba bien. Había muchísima gente y todas se agolpaban en la puerta esperando que fuéramos los chicos. Los miles de flashes me dejaron ciega. No podía ver mucho más que círculos blancos, incluso con los ojos cerrados. Un par de manos me cogieron del codo y tiraron de mí para que avanzara.

Los chillidos se me clavaban en la cabeza y aquella mano no hacía más que tirar de mí. Oí unas puertas abrirse y, cuando volví a abrir los ojos, estábamos en el interior del aeropuerto... Si pensaba que lo de fuera había sido una locura, por dentro era el infierno.

— Por aquí.

Un señor apareció por mi lado indicándome el camino y volviendo a cogerme del codo. Supuse que era el mismo que me había conducido hasta aquí. Iba vestido negro y era enorme, así que tenía que ser uno de los de seguridad de la empresa.

No sabía muy bien qué estaba pasando. Simplemente estaba sentada en un coche tranquilamente conociendo a Haeun y de repente todo estaba pasando muy rápido a mi alrededor.

El señor me pegó contra la pared y se puso delante de mí. Estábamos a un lado de la puerta principal. Alcé la cabeza y me puse de puntillas como pude para buscar a Haeun. Solamente habíamos pasado media hora juntas, pero aquella era la única cara que conocía y mi instinto me instaba a buscarla para sentirme segura.

La encontré unos metros por delante con otro de seguridad a su lado. No sabía si nos estaban protegiendo u ocultando, pero a ella se la veía más tranquila, supuse que todo era normal, pero no me relajé.

Oí gritos afuera y la gente del aeropuerto comenzó a gritar como respuesta. Mis nervios subieron rápidamente del estómago a la cabeza. Miré hacia la puerta principal, por ella entraron más gente de seguridad y entre ellos los chicos. Se les distinguía fácilmente por su ropa y actitud.

Sin RemedioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora