La apatía no grita ni se impone, sólo se instala.
Es un vacío que va llenando cada recobeco de tu cuerpo infectándolo silenciosamente. Poco a poco va bajando el volúmen de tus sentimientos y apagando los colores de tu vida.
No duele, y quizá por eso es más peligrosa. No hay lágrimas que la anuncien, ni rabia que la desanimen. Solo una calma muerta, inquietante, que va restando importancia a todo lo que te rodea.
Las palabras llegan, pero ya no tocan. Las risas se sienten huecas. La felicidad es un recuerdo con el que irse a dormir y hasta la pena se anhela.
***
Había recibido llamadas de mis padres, de mi hermano, de Ann, de Hugo, mis amigos de España, mis amigos de LA...
La noticia e imágenes de mi ataque volaron por todo el planeta preocupando a la gran mayoría y alegrando a unos pocos. Estaba muy agradecida de que todo el mundo se preocupara por mí, pero estar continuamente recordando aquello, volviéndolo a contar una y otra vez no me ayudaba.
No había llorado en ningún momento, pero tenía esperanzas de que la hostia llegaría. Sólo quería que llegara lo más pronto posible para poder superarla, pero no llegaba.
Los chicos me visitaban todo lo que podían, que no era mucho. Han quería que me quedara permanentemente en su casa, aún cuando no estuvieran, pero yo no quería eso. A pesar de estar agustísimo, necesitaba la tranquilidad que me daba mi habitación. Llevaba tanto tiempo allí que ya era mi casa.
Félix me llamaba y escribía constantemente. Incluso venía al hotel a cualquier hora sólo por estar conmigo. No sabía si mi hermano estaba detrás de aquello, pero se lo agradecía con todo mi corazón. Él, a diferencia de mí, lloraba constantemente y se sentía realmente mal por lo que me había pasado.
Chan... Chan aparentaba estar bien, pero había algo en su mirada que me decía lo contrario. No sabía exactamente qué era, pero me preocupaba. Le había preguntado varias veces, pero siempre me decía que estaba bien, estaba bien porque estaba conmigo y con los chicos y eso era todo lo que le importaba.
Pasó algo maravilloso. Stay, toda Stay se unió para encontrar a esa chica. Revelaron todas sus redes y toda su información y así pudieron detenerla y juzgarla. No era nadie importante, sólo una sasaeng de los chicos que me odiaba y, por supuesto, que no estaba bien de la cabeza.
Y yo sólo podía estar ahí, existiendo, caminando por unas calles extranjeras de una ciudad que no había terminado de acogerme y dejando que el vacío me llenara y me quitara la ilusión, las ganas y el deseo.
***
Chan estaba rabioso, estaba triste, sí, pero sobretodo rabioso. Habían hecho daño a una de las personas más importantes para él y no había podido hacer nada por evitarlo y aquello le ardía por dentro.
Le quemaba tanto que sólo quería abrir directo y hablarle a esa persona directamente. Quería decirle que le iba a hacer sufrir, que le iba a hacer pagar por aquello, pero sabía que no podía. JYP lo conocía muy bien y había tenido una larga charla con él. Así que, lo que se le ocurrió fue empezar su directo con SSICK a todo volumen.
Había gritado, había corrido y se había enfrentado a los de seguridad que iban acompañándolos, pero no había podido ir junto a ella. No había podido acompañarla al hospital. Había tenido que ir al día siguiente para que le explicaran todo lo que le habían dicho porque allí no hablaban inglés y ella no había entendido todo, a pesar de que Haeun hizo todo lo que pudo.
Chan no la conocía bien, Changbin la mantenía bastante en la privacidad, pero aquello le confirmó que era buena persona y en cuanto la vio se lo agradeció.
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Sin Remedio
FanfictionCuando dos personas se atraen, no pueden evitarse. Lucy estaba emocionada por ser la nueva directora de los MV de Stray Kids. En cuanto conoció a Bang Chan, sabía que algo no iba bien en su corazón, pero su mente le decía otra cosa. La profesionalid...
