Capítulo 05.

12.1K 996 168
                                        

5

UN CAFÉ CON LED ZEPPELIN 



—No estaré en la tarde —comento en el auto después de ir a buscar a Mason a la escuela—. Así que necesito que te quedes en casa, ¿vale? —Le digo a Meghan.

—¿Qué tienes que hacer? —pregunta.

—Voy a juntarme con un compañero por unas cosas de las clases.

No quiero entrar en más detalles porque Meg me hará un interrogatorio digno del FBI y no quiero tener que explicarle que me veré con Jera por otro tipo de motivos y no los que se le pasará por la cabeza. Aunque por mucho que le explique, sé que se imaginará lo que quiera.

Al llegar a casa, Mason sube de inmediato a su cuarto. No ha hablado mucho en el trayecto, así que imagino que hoy ha sido otro día duro. Quiero ayudarlo, pero se rehusa a hablarme. Me pongo a cocinar temprano, para dejar la cena lista y ya luego subo a mi cuarto. Me siento en el alféizar con el cuaderno de dibujo sobre mi regazo y el dibujo del chico a medio hacer. Contemplo el bosque que se extiende a unos metros de nuestra casa.

Todo en este pueblo es extraño o me hace sentir rara. Así que lo único que me queda es intentar encontrar alguna explicación para ello.

No sé en que momento me quedé dormida echada sobre el alféizar, pero cuando miro la hora son las cinco y cuarto. Me cambio la parte de arriba por una camisa algo más abrigada y encima me pongo una chaqueta negra. Tomo mi bolso y salgo del cuarto.

—¿Ya te vas, Mack?

Meghan está en el sofá de la sala, mirando la televisión.

—Sí. No tardo en volver. Ya sabes, lo de siempre.

—Puertas con llave, no abrirle a nadie y tengo el número de la policía local en marcado rápido —enumera—. Tranquila. Todo bajo control. ¿Qué pasará si te vas durante cinco minutos? ¿En especial en este pueblo? ¿Qué se meta un oso?

Me estiro sobre el sillón para darle un pequeño empujón en la cabeza.

—¡Ay! —reclama—. ¡Ya lárgate!

—No tardaré. La cena está lista... intenta hablar con Mase, ¿vale? —musito—. Voy a ver si logro encontrar algo para animarlo.

Ella asiente.

—Está bien. Ten cuidado.

—Nos vemos.

Agarro el auto y conduzco hacia el centro del pueblo. Jera dijo que no sería difícil encontrar el dichoso Café de Magg. Doy un par de vueltas y al poco rato lo veo. Bueno, es cierto lo del cartel. Es un gran letrero sobre un local pequeño con letras coloridas y la clásica tipografía que puedes encontrar en las antiguas películas ochenteras. Estaciono el auto al frente y me bajo, al entrar al lugar suena una pequeña campana que está sobre la puerta, anunciando mi llegada. El olor a granos de café me inunda la nariz al momento de poner un pie dentro. No está muy lleno, por lo que encontrar a Jera no es difícil, está sentado casi al fondo y al verme me hace una seña.

—He de confesar que creí que no aparecerías —dice a penas me siento frente a él.

—Dicen que la curiosidad mató al gato, ¿no? —respondo. Le doy una rápida mirada al lugar—. ¿Por qué aquí?

El café tiene estilo anticuado, tal y cómo el cartel que lo adorna por fuera. Discos de vinilos colgados en las paredes con las características caratulas de los artistas y bandas que estuvieron de moda hace años atrás; The Beatles, Madonna, AC/DC, Led Zeppelin y otros, incluso vi por ahí algunos cuadros de Elvis Presley. Las mesas son aquellas que, envés de sillas, tienen mullidos asientos con cojines de cuero color rojo y a un lado hay una barra. No parece que mucha gente lo frecuente, además de Jera y yo, sólo hay un señor sentado en la barra y una pareja de abuelos en una mesa casi al lado de la entrada.

I. The Calling ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora