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TERRITORIO DE ALFAS
Una vez que Astrid y mis hermanos se despiden, me pongo en marcha hacia la comunidad. Me acostumbré a que Jera me llevase siempre, pero ahora tengo que apañármelas por mi cuenta. Así que tomo mi auto y recorro el camino que he visto que toma el chico hacia el interior del bosque, mi sentido de orientación parece haberse perfeccionado con el despertar de la loba, sin embargo, eso no significa que no pudiese perderme. Aunque logro llegar en poco tiempo al lugar dónde Jera deja el auto y luego comienza la ruta a pie.
El frío clima se ha asentado en los últimos días alrededor del pueblo y las hojas del bosque se tornan de tonos más y más cálidos. El olor a humedad de la tierra y el chirrido de los pequeños animales me acompañan mientras me desplazo por los parajes. Aunque se ve y se siente tranquilo, no bajo la guardia, nunca se sabe con qué me podría encontrar por allí. Llego hasta el punto donde se encuentra la cascada; ya me queda menos. Me afirmo bien la mochila que ando trayendo a mis espaldas y escalo por las rocas hasta dar con la cueva, una vez adentro me doy cuenta de que no necesito utilizar la linterna de mi celular para avanzar: puedo ver todo con claridad. Me abro paso por la oscuridad del túnel de rocas hasta dar con la salida y, cuando salgo por el otro extremo, el silencio se hace presente en este lado de la montaña. Demasiada tranquilidad, demasiado callado... No me da buena espina. Me muevo con cautela, mis pies se deslizan con cuidado y sigilo sobre la tierra, me sorprendo al notar que no emito sonido alguno, como si fueran las patas acolchadas de un animal hechas para acechar. La entrada de Moonfall aparece en mi campo visual, está a unos cuantos metros de distancia. Pero, a medida que me acerco, comienzo a sentirme observada.
Entonces, lo oigo, incluso antes de verlo; súbito y tenue, pero es suficiente para mis oídos: una respiración. Segundos después algo me salta por la espalda, mas soy lo suficientemente rápida como para esquivarlo. Un enorme lobo café cae sobre su lomo frente a mí, se levanta velozmente sobre sus cuatro patas y comienza a gruñirme. No es un lobo ordinario, eso está claro, ahora tengo que averiguar si es alguien de la comunidad custodiando el perímetro o si se trata de una de las bestias de Perthro. Pero el lobo no me da tiempo de analizarlo, se vuelve a lanzar contra mí. Me tiro al suelo para evadirlo, rodo en la tierra y me reincorporo de un salto. Antes de que el animal pueda contraatacar, un silbido surca por el aire.
—¡Es Mack, imbécil! —Una voz familiar resuena por entremedio de los árboles—. Te emocionas demasiado, Jason. —Axell aparece sobre un montículo de tierra elevada detrás del lobo—. Lo siento, Mack. Jason es nuevo en Los Aulladores, no te ha reconocido.
—Está bien —contesto mientras me sacudo los pantalones—. De todos modos, también soy nueva, dudo que puedan reconocer mi aroma aún. —Le sonrío a él y al lobo—. Me alivia ver que los alrededores están tan bien cuidados.
—Estamos en una guerra. Es lo mínimo que debemos hacer. —Es la primera vez que oigo tan serio a Ax. Me he acostumbrado a su relajado semblante—. ¿Te ha hecho daño?
—No, he logrado esquivarlo.
Me encaramo por el montículo de tierra hasta llegar a la altura del chico. La comunidad se ve a sus espaldas. Axell me observa con las cejas alzadas y me da la mano para ayudarme a terminar de subir.
—Impresionante —halaga—. Jason es nuevo, pero sin duda es uno de los más rápidos. ¿Te has estado entrenando?
—No, debo de empezar hoy, se supone.
—Impresionante —repite y sonríe—. Te acompaño. Hemos aumentado las Tropas de Aulladores y hay muchos por aquí que podrían atacarte.
—Gracias. —Alzo una mano hacia el lobo marrón que nos observa desde abajo—. Hasta luego, Jason.
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I. The Calling ©
Hombres LoboPRIMER LIBRO TRILOGÍA LA PREDICCIÓN DE LA VALA Sinopsis. La única preocupación que Mackenzye Nightshade siempre ha tenido, es su familia. Ella es la hermana mayor. Ella es el pilar de su madre desde que su padre se esfumó en el aire cuando tenía nu...
