30
RÍO DE LOS RECUERDOS
Observo a mi alrededor maravillada, porque todo es más claro, más brillante, más vivo. Y me siento como si pudiese derrotar a todo el mundo si me lo propusiera. Es una nueva energía, una fuerza, que antes no estaba allí. Y hay algo más: algo me ata al bosque, a sus raíces; a este lugar. Percibo las vibraciones en la tierra debajo de mis patas; el frío viento acariciándome el pelaje; el susurro de los árboles y las montañas; la luna bañándome con su luz.
Es increíble.
Aún abrumada por las nuevas sensaciones, salgo de mi escondite. Me encuentro frente a frente con un lobo negro con ojos de fuego. He visto a Jera en forma de lobo antes, aunque, aquella vez, estuve a punto de sufrir una crisis de pánico por la sorpresa y no pude apreciarlo. Su figura impone respeto y, si se lo propone, estoy segura de que puede llegar a atemorizar: el pelaje azabache tan oscuro y espeso como la noche misma y los ojos que llaman la atención de inmediato; no son de un rojo por completo o amarillos, son como el color del Sol, una llama baila en ellos.
Cuando mis propios ojos se posan en los de él, vuelvo a sentir algo nuevo; algo nos une. No lo puedo ver, no es algo físico, ni tiene emociones de por medio, pero me arrastra hacia él. Es igual que un imán. Aunque sí hay un sentimiento de familiaridad que me recorre, pero no puedo explicarlo.
—Lo puedes sentir, ¿verdad?
Pego un ligero respingo al darme cuenta de que eso ha resonado en mi cabeza.
—Sí... puedo sentirlo todo. ¿Qué es?
—Lo que sientes a tu alrededor es la nueva conexión que tienes con este lugar físico y con la gente que habita aquí, en Moonfall. Ahora estás unida a todos nosotros y este sitio te reclamará siempre, te llamará para que vuelvas. Porque es tu hogar y nosotros tu familia.
Me muevo un poco inquieta por la oleada de emociones que me invade de repente.
—¿Y entre nosotros...?
Jera se queda en silencio y me observa fijamente con intensidad. Lo sé. Lo supe en el momento en que he sentido esa fuerza empujándome hacia él, cuando he logrado identificar la familiaridad en él; es la respuesta que he estado evitando.
—Incluso si no puedes recordarlo, si no tienes las memorias pasadas... tu alma reconoce la mía. Y la mía reconoce la tuya.
—Entonces, es cierto...
El lobo negro mueve la cabeza en una afirmación.
Es mucho que procesar y las emociones son aún más intensas en esta forma que siendo humana. No quiero pensar en ello, todavía no.
El silencio instalado entre los dos se ve interrumpido por un aullido; solitario, pero fuerte y con una intención clara: déjame oírte. No entiendo cómo lo sé, pero ese...ese es Aidan. Segundos después, cientos de aullidos se hacen presentes, tal cuál a una sinfonía; el resto de la comunidad, pidiendo que respondamos, llamándonos.
Mis ojos se topan con los de Jera y percibo la diversión en ellos.
—Ya oíste al alfa. Deja que escuchemos, Mackenzye.
Estiro el cuello y alzo la cabeza hacia el cielo, desde lo profundo de mi garganta brota armonioso sonido, un poderoso aullido. Jera se me une enseguida y luego el resto de Moonfall responde de vuelta y no sólo los que están aquí, sino que también los que están lejos, de alguna forma, los oigo, los percibo. Las emociones me envuelven otra vez, pero esta vez, son cálidas, son agradables y hogareñas. Es tal y cómo Jera ha dicho: familiar, así se siente.
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I. The Calling ©
Hombres LoboPRIMER LIBRO TRILOGÍA LA PREDICCIÓN DE LA VALA Sinopsis. La única preocupación que Mackenzye Nightshade siempre ha tenido, es su familia. Ella es la hermana mayor. Ella es el pilar de su madre desde que su padre se esfumó en el aire cuando tenía nu...
