Capítulo 11.

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FUE EN UN SUEÑO



Es lunes por la mañana. No me topo con Jera durante la clase de historia que compartimos, lo busco en el día entre los períodos, pero al parecer no ha venido hoy tampoco. Justo cuando necesito encontrarme con él, decide desaparecer.

Maldición.

—¡No puedo creer tanto alboroto por haber llegado unas cuantas horas tarde!

La voz de Astrid me sobresalta. La rubia se deja caer a mi lado en la mesa del patio.

—Bueno, te has saltado dos clases, As —digo riendo—. No creo que eso les haga mucha gracia.

—Exageraciones —bufa.

—¿Y por qué llegaste tarde?

Astrid se encoge de hombros. De su mochila saca un termo que empieza a batir con fuerza.

—Tuve que hacer otro viaje exprés por el fin de semana. Llegué cerca de las seis de la mañana, estaba tan cansada que no escuché la alarma —refunfuña. Un largo suspiro sale de su boca y sus verdes ojos caen sobre mí mientras bebe el contenido del termo, por el olor que sale de él, descubro que es café—. Lo siento, estoy aún alterada por la pelea que tuve con el rector. ¿Cómo estás? ¿Qué tal fue el fin de semana?

Me sonríe abiertamente. Al parecer, su habitual humor vuelve a ella.

—Bueno, la cena con Jera pudo haber salido mil veces peor de lo que fue —admito. La oigo reírse—. Hablando del diablo, ¿sabes por qué no vino hoy?

La chica a mi lado detiene el termo antes de beber nuevamente y alza ambas cejas.

—¿Escucho preocupación en tu voz? ¿Ya has picado el anzuelo, Mack? —agrega con picardía.

Me codea levemente. Niego con la cabeza.

—No molestes, sabes que no es así —replico—. Hay algo que quiero preguntarle.

—Pues, no lo sé, en realidad. No tuve contacto con él el fin de semana tampoco.

—Ah, cierto, no estuviste. Perdona, estoy distraída.

—Tranquila —musita—. ¿Qué te preocupa? ¿Es lo que quieres preguntarle? Dime, quizás pueda ayudarte —ofrece.

Dudo si As sabe algo sobre Ryden... o quizás sí. Es un pueblo pequeño, después de todo, ¿o no?. Además, estoy segura de que, si Jera lo conoce, es probable que ella también. Algo dubitativa, le acerco mi cuaderno de dibujos con el retrato ya terminado de Ryden, después del encuentro que tuve con él nuevamente, he podido finiquitarlo.

Y mis sospechas fueron confirmadas de inmediato. La expresión que pone As al verlo me deja claro que lo reconoce.

—¿Dónde lo has visto? —murmura.

—Me lo topé hace un par de semanas. Jera vio el dibujo y me ha dicho que se llama Ryden, también que debía de tener cuidado con él. El fin de semana me lo he encontrado nuevamente, aunque ahora me entabló un poco de conversación... —Pienso unos segundos—. Ciertamente, fue algo distinto a la primera vez, no lo sé, se sentía diferente.

—Quizás es porque al que te cruzaste el fin de semana no era Ryden, si no su hermano gemelo, Rydell.

La miro casi boquiabierta. Eso tiene sentido. El chico me ha dado una sensación completamente diferente a la anterior, aunque claro, si hubiese sido Ryden, habría tenido el impulso de correr de todos modos. Así que son dos... ¿por qué Jera no lo ha mencionado antes?

I. The Calling ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora