38
LEÑA AL FUEGO
Le he abierto mi herida a Astrid. Ella me ha escuchado con atención mientras relato lo que me tiene lastimada, lo que no me permite avanzar. No puedo evitar derramar lágrimas mientras lo cuento, no me he dado cuenta de lo mucho que aún sigue afectándome, de lo mucho que sigue doliendo. No sólo le he hablado sobre aquello, sobre esa persona en particular, también le he contado lo de Jera, lo que ha sucedido entre los dos y mis complejos sentimientos entremezclados.
Mientras vomito mis sentimientos, Astrid además de escuchar, me ha limpiado las heridas y me ha vendado. Para cuando he terminado mi verborrea emocional, mi amiga me ha abrazado con fuerza, apretando un poco sobre mis heridas, pero aunque me doliera, la he abrazado del mismo modo, dejando que su calor me reconfortara un poco.
—Lamento mucho que eso te haya sucedido —murmura y me acaricia el cabello—. Eres muy fuerte, Mack.
—No lo soy —replico a media voz. Astrid se aparte de mí y me limpia las lágrimas de las mejillas—. Si lo fuera, habría podido hablar de esto antes.
Ella niega con la cabeza.
—No, no es así. No es necesario hablarlo para enfrentarlo, ya lo haces día a día y sigues con tu vida aunque te cueste, aunque te pese y te duela. —Me sonríe suavemente—. Y has logrado abrir tu corazón una vez más, Mack. Eso te hace fuerte. —Me toma ambas manos entre las suyas—. Creo que debes decirle a Jera. No si no estás listas, pero cuando lo estés. Él lo entenderá. —Astrid suspira y durante unos segundos, sus ojos se ven tristes—. Lo entenderá mejor de lo que crees. Sin embargo, si no quieres decirle aún, al menos puedes sincerarte sobre lo que sientes. Y si necesitas más tiempo o espacio, él también te lo dará.
—Gracias por oírme, As —musito.
—Gracias a ti por tenerme la confianza para hablar sobre esto. —Me aparta el cabello de la cara con cariño—. Sigo pensando que no es bueno guardarte todo, Mack, no tienes que presionarte a contarlo, pero si necesitas que alguien te escuche, puedes recurrir a mí.
—Lo sé. —Asiento—. Gracias.
—Con respecto a Jera y la rídicula discusión que acaban de tener —dice, riéndose—. Ay, Dios. ¿No te das cuenta?
—¿De qué?
—Ambos se han puesto celosos, tonta.
Siento el rubor subírseme por las mejillas.
—¿De qué hablas?
—Jera se ha puesto celoso de la repentina cercanía que tienes con Dante y a ti se te metido en la cabeza que Jera ha estado con varias chicas antes. ¿Estoy en lo correcto? —tantea.
Me quedo muda. No puede ser, ¿he montado una escena así de vergonzosa por ese motivo? ¿Qué me pasa? Nunca he sentido celos en mi vida y, de la nada, ¿Jera me hace sentirlos por comentarios tan insípidos?
—Creo que sí —admito avergonzada—. Pero, no tiene sentido. ¿Por qué Jera estaría celoso de Dante? A penas conozco al tipo hace un día.
Astrid se encoge de hombros mientras ordena el botiquín.
—Tendrás que preguntárselo a él. —La rubia emite un suspiro y se endereza en el sofá para mirarme—. Es un buen chico. Sé que el comentario no es muy subjetivo porque es mi mejor amigo, pero, creo que eso me da más derecho de decirlo. —Me sonríe—. Y tú eres maravillosa. Se merecen el uno al otro. Mientras más honestos sean entre ustedes, más fáciles se harán las cosas.
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I. The Calling ©
WerewolfPRIMER LIBRO TRILOGÍA LA PREDICCIÓN DE LA VALA Sinopsis. La única preocupación que Mackenzye Nightshade siempre ha tenido, es su familia. Ella es la hermana mayor. Ella es el pilar de su madre desde que su padre se esfumó en el aire cuando tenía nu...
