Capítulo 27.

7.9K 709 86
                                        

27

OJOS CLAROS Y MARRONES



La mayor parte del camino lo recorremos en silencio. Estoy exhausta y no sólo físicamente por culpa de mi impulsividad al cambiar tan pronto después de la primera vez. Mi mente seguía enredada por lo que había escuchado, la confusión y la incertidumbre no me dejarían en paz tan pronto, pero es cierto que la piel del lobo me ha ayudado a calmar un poco la crisis me había venido.

Jera ha comprendido mi deseo de no entablar conversación alguna y se mantuvo callado también. Sólo carga conmigo sobre su espalda, avanzando lo más cuidadosamente posible para evitar moverme. La temperatura de su cuerpo más la calidez de su chaqueta me ayudan a combatir el frío que se ha instalado por la llegada de la noche y la humedad del bosque.

Después de un rato, soy capaz de ver el muro que rodea Moonfall. La ansiedad y estrés que he sentido antes no vuelven cómo había estado temiendo todo este rato que hemos avanzado, al menos, ya no me siento tan vulnerable. Sin embargo, las palabras de Jera regresan a mí, rememorando con detalle lo que me ha contado.

—Entonces... —murmuro—. Si es cierto lo que has dicho sobre las reencarnaciones y tú eres una de ellas... —tanteo—. ¿De verdad recuerdas todo eso?

Jera se detiene. Oh. Quizás he tocado un tema delicado, una fibra sensible. No comprendo nada de esto, así que no sé si hay cosas que tal vez es mejor no preguntar. Pero no puedo evitarlo. Tengo que saberlo, si esto me incumbe a mí también, por mucho que tenga miedo de conocer las respuestas, debo hacer las preguntas.

—Sí —responde finalmente. El tono de voz le ha salido un poco más ronco de lo habitual—. Lo recuerdo todo. Desde la vida del hijo de Skoll hasta la de la vida de la última reencarnación antes de mí.

Acomoda los brazos debajo de mis piernas y vuelve a caminar.

Se me aprieta un poco el estómago. ¿Cómo sería eso? ¿Tener recuerdos que no te pertenecen? ¿Haber visto tantas vidas pasar? ¿Cómo le afecta a él? Quiero preguntarle, pero siento que son cosas demasiado personales para él.

—¿Y cómo es que estás seguro de que yo también soy una reencarnación? ¿Cómo puedes saberlo? ¿Cómo es que ese tipo que me busca lo sabe siquiera? —balbuceo.

—Usa los mismos medios que nosotros usamos para intentar rastrear a las reencarnaciones cada vez que vuelven a nacer. Los Practicantes intentan encontrar la fuente del hechizo que se hizo siglos atrás. Debido a que nuestras almas tienen un vínculo, nos usan, me usan —corrige—, para lograrlo. Sin embargo, esto sólo es posible si has pasado por el cambio, ya que es el lobo quién trae los recuerdos —explica.

—Pero yo nunca me transformé hasta ahora —replico.

—Es por eso que no pudimos encontrarte antes. No sé cómo Perthro lo hizo, pero lo que importa ahora es que él lo sabe y que está buscándote, no dudará en hacer lo que sea para conseguirlo. Ya viste de lo que es capaz —masculla.

—Sí, lo sé —farfullo.

—Y en cuanto a nosotros... —alarga—. Lo sospeché el primer día en que te vi. No podía entenderlo bien, pero supongo que es algo que sólo se puede explicar por el hecho de que yo también soy una reencarnación. Hay algo que nos une, que siempre nos ha unido desde el inicio de todo esto. —El estómago se me contrae otra vez, pero no por la misma razón que antes—. Astrid lo confirmó después, cuando la conociste. Ese día te tocó y lo vio.

I. The Calling ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora