¡No!, otra vez, ¡no!

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PoV. Anastasia

Me preparo para volver al trabajo después de un fin de semana con un comienzo accidentado pero con un final maravilloso. Christian me hace tan feliz, casi lloro al recordar la delicadeza y la ternura con la que me trató en nuestro primer encuentro, sus labios suaves y sus manos cálidas acariciando mi piel, llenándome de confianza y derramando su amor en mi; luego, a medida que iba descubriendo mi sexualidad y me sentía más atrevida, más arriesgada, más desinhibida, él también me amaba con más pasión, con más fuerza, con más ímpetu despertando en mí un orgasmo cada vez más intenso.

Fue mágico sentir sus músculos definidos bajo su piel suave y tersa y dejarme arrastrar por el torbellino de sensaciones enervantes que generaba en mí con cada uno de sus movimientos precisos. Ya perdí la cuenta de cuantas veces lo hemos hecho, cada encuentro es distinto y lo disfruto plenamente, a cada paso descubro nuevas maneras de amarnos y ya estoy convencida de que no me cansaré de él ¡nunca!, aunque por momentos siento celos de su pasado, al pensar en todas esas mujeres que disfrutaron de él me enfurezco pero estoy consciente que ese pasado es parte de su vida, ese pasado lo convirtió en el amante experimentado que es hoy y ahora es mío, solo mío. La voz de Christian a mi espalda me saca de mis reflexiones.

- Nena, ¿Ya estás lista?-. Me abraza desde atrás y besa mi cuello. - Hueles delicioso, vamos a desayunar antes de que decida meterte de nuevo a la cama.

- Eres insaciable-. Le digo con una sonrisa.

- Igual que tú-. Responde, me vuelvo y tomo su rostro entre mis manos mientras lo beso con ternura.

- Eso es porque te amo demasiado-. Vuelvo a besarlo.

- Igual que yo-. Dice mirándome con el amor saliendo por sus ojos. Y me devuelve el beso con igual ternura, luego se torna posesivo y apasionado y me separo porque estamos a un paso de volver a la cama y seguir amándonos, sin límites. – Nena nunca olvides que para mi eres inconmensurable y nada ni nadie podrá reemplazarte o compararse contigo y lo que representas en mi vida. Te amo-. Toma mi mano y salimos de la habitación.

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- Ana, ¡Buenos días!-. Me saluda Claire con su energía habitual y se encamina a mi lado.

- Hola, ¿cómo estás?.

- Bien, ¿cómo estuvo el día de ayer?.

- Todo estuvo tranquilo, espero que hayas solucionado tus asuntos.

- Si, ya todo está bien.

- Ah, olvidé tu correspondencia, ya regreso voy a buscarla.

- La dejas en mi mesa por favor, pasaré a la oficina del Sr. Hyde a ver cuáles serán mis tareas del día, ¡debo tener un montón!-. Se ríe mientras se regresa a su mesa.

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Guardo la correspondencia en un cajón, ya la revisaré más tarde, el Sr. Hyde me ha encargado un montón de tareas prioritarias, presidirá una reunión muy importante en NY y necesita que le ayude con la presentación y que le prepare las carpetas que se entregarán a los participantes, además quiere que revise su discurso de apertura. Me concentro en mi tarea, debo avanzar en esto, estaría menos presionada si hubiera trabajado ayer, tal vez tenga que trabajar tiempo extra para poder terminar este encargo.

A media mañana Claire anuncia que me traen un obsequio y en unos minutos un chico deposita en mi mesa un espectacular arreglo floral, es bellísimo  y también un paquete de bombones. Suspiro encantada y más que enamorada porque sé que este es un detalle de mi Christian. Enseguida tomo la tarjeta y leo.

Christian AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora