Elizabeth Smith. Una chica huérfana con un carácter duro.
Su vida se ha basado en la calle y en el orfanato. A su corta edad conoce más sobre la vida que cualquier persona. Pero eso solo es por la cantidad de experiencias, tanto negativas como po...
Capítulo 22: "Que el momento de la verdad empiece."
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Es huérfana.
No tiene padres. La razón es lo único que no sé.
Todavía estoy procesando esas palabras que soltó Amanda cuando fui a aquel lugar. Ahora entendía muchas cosas, su forma de ser, la manera en la que Peter se marchó tan decepcionado de la sala, la expresión que se formaban en los rostros de las dos adultas que fui a visitar y la razón por la que había tantas luces encendidas en esa casa.
Mi cabeza sigue asimilándolo. Es por eso que Liz se muestra tan fría con las personas a su alrededor. Toda su vida ha vivido sin cariño, o con uno reducido, pues nadie se ha atrevido a depositar mucha confianza en ella.
Y no solo confianza. Nadie se ha preocupado en si ella realmente necesitaba alguien con quien contar. Si alguna vez ha tenido algún problema o ansiaba un hombro en el que llorar. No ha poseído nada de eso. Ni un solo beso de buenas noches de sus padres, ni una felicitación por haber sacado buena nota en los exámenes del instituto. Ni siquiera un "te amo" de tus padres cuando estás con ellos acurrucados en el sofá viendo una película o disfrutando de un momento en familia.
Justo en este momento es cuando agradezco a Bradley que esté a su lado. Al parecer siempre lo ha estado y solo por eso voy a intentar que no me caiga tan mal. Sigo pensando que es un grano en el trasero pero ahora le tengo un poco más de respeto. Lo mismo pienso de Amanda y de Natalie, la chica tan joven cuyo nombre ya sé. Son una de las personas que han estado al lado de Liz cuando lo necesitaba y les agradezco por ello.
Lo que sigo sin conectar son las carreras ilegales. Puede que solo le guste meterse en problemas o que sea su forma de ser pero sé que hay algo más tras esos clandestinos juegos. Alguna cosa por la que ella está arriesgando su vida la mayoría de las noches.
— ¡Thiago mueve tu jodido trasero!
Sacudo mi cabeza saliendo de los pensamientos en mi cabeza. Observo a Dylan que me observa con el ceño fruncido mientras se mueve de nuevo a su posición. Me giro al igual que él y vuelvo a mi lugar.
A mi lado, Logan me dedica una mala mirada por detrás de su casco.
— ¿Qué cojones te pasa? — cuestiona con voz molesta. — Quedan menos de cinco minutos y estás en la luna.
— Lo siento. — espeto con algo de enfado.
No debería desconcentrarme tanto en estos partidos. La prioridad para jugar en estos juegos es no tener distracciones. El más mínimo pensamiento que tengas puede ser un golpe para tu cuerpo. No miento en lo más mínimo cuando digo que te puedes romper el cuerpo en mil pedazos.