Elizabeth Smith. Una chica huérfana con un carácter duro.
Su vida se ha basado en la calle y en el orfanato. A su corta edad conoce más sobre la vida que cualquier persona. Pero eso solo es por la cantidad de experiencias, tanto negativas como po...
"No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse."
-Walt Disney
Capítulo 20: "Es solo un amigo."
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Aquella casa estaba igual que como la recordaba. Sus paredes malgastadas, su puerta raspada, sus ventanas sucias, sus árboles secos. Toda la vivienda gritaba con urgencia a favor de una limpieza, una reforma, cualquier cosa que pudiera darle un toque más alegre.
No me podía imaginar como toda la gente que está en la cima de los ricos no podía dar ni un solo dólar a un maldito orfanato. Todos tenían millones en sus manos y no eran capaces de ayudar a los que realmente necesitan.
No digo que esto sea algo totalmente urgente, aún se puede aguantar en este estado. ¿Pero pueden aguantar los niños y niñas que están dentro?
Yo creo que no. El césped se está volviendo mugriento y desprende un asqueroso olor. Los bichos ya están empezando a juntarse aquí. Un bebé no puede vivir en estas circunstancias. No puede respirar aire fresco si, en el lugar donde está, no consigue hacerlo.
Esto, la fachada, no es ni la mitad de lo que hay dentro. No sé si estará igual que cuando lo dejé pero, si es así, ya puedo ir dándole más dinero a la mujer que está dentro.
Los dólares que consigo van destinados a este lugar, excepto los gastos que tengo que apartar del apartamento y el instituto. Todo lo que consigo en esas carreras en las que concurso es a causa de esto. No puedo ni pensar que el lugar donde crecí no puede seguir acogiendo a gente que ha sido como yo.
Imaginar que un niño no tiene un sitio donde vivir, una ropa con la que cubrirse, un techo donde pasar la noche. Todo eso me provoca escalofríos de solo pensarlo, nadie debería vivir así. Menos unos niños que son menores de edad y que no han conseguido aprender de la vida todavía.
- ¿Vas a entrar, Liz? - pregunta una voz con inocencia.
Observo el coche doblar la esquina mientras desaparece. Sacudo mi cabeza despejándome de los pensamientos que inundan mi mente. Tengo la absurda sensación de que alguien andaba siguiéndonos desde hace tiempo.
Dirijo mi mirada con una sonrisa formándose en mi rostro. Asiento con mi cabeza hacia aquel niño de pelo moreno. Con sus ojos oscuros como dos pozos negros, su sonrisa reluciente dándome la bienvenida y sus escasos seis años haciéndome sonreír por su inocencia.
- ¿Cómo te estás portando, Peter? - interrogo al pequeño.
Solo hay dos mujeres cuidando este lugar. La que más tiempo lleva aquí es una mujer mayor con cabellos completamente blancos a causa de la edad. Acaba de cumplir hace poco sus setenta años y, ahora, solo puede encargarse de hacer la comida y ayudar un poco a los pequeños. Sus años no dan para más y ya bastante hace cuidando a estos pequeños diablos desde tiempos inmemorables.